12/10/2018
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Gimnasia artística: ¿la perfección a costa de qué?

El entrenamiento, la técnica, la preparación física y mental son elementos comunes para cualquier deporte. En este caso pasan a segundo plano al ponerse en servicio de la estética.


Texto: Diana Castro Roa

Fotografías: Giovanny Galvez L.

Para el momento en que Deyvi Castellanos saluda a sus estudiantes, ya han pasado unos 20 minutos de calentamiento individual, él está a cargo de los competidores más avanzados de la Liga Caldense de Gimnasia. Los jóvenes entre los 7 y los 20 años mueven las articulaciones mientras escuchan las instrucciones de su entrenador.

Mientras tanto, Luis Robledo vigila a un grupo de 13 jóvenes corriendo en círculos por una pista angosta, su atención está en los pies, siempre deben permanecer elegantes y en punta, sin importar que transcurran 5 minutos o 4 horas de entrenamiento.

Deyvi y Luis no cruzan una palabra entre sí, cada quien está en función de sus pupilos. Las instalaciones de la liga aún no están a su máxima capacidad pero no hay tiempo que perder, una vez inician las clases es cuestión de tiempo para que decenas de niños le den vida a la liga al correr, sonreir y esperar su turno para  usar las ocho máquinas propias de la gimnasia artística: suelo, arzones, anillas, potro, caballo con arcos, barra de equilibrio, barra paralela, barras asimétricas.

Estos aparatos nacieron a mediados del siglo XX y su diseño pretende disponer de un espacio cómodo, ergonómico pero con dificultad para usar. Allí se deben realizar composiciones coreográficas, combinando de forma simultánea y a una alta velocidad movimientos corporales armoniosos. Los avances del deporte, además del rendimiento de los gimnastas, tiene que ver con la modernización de los aparatos. La Liga Caldense de Gimnasia tiene equipos que ya no son reglamentarios, funcionales aunque obsoletos por el paso del tiempo:

“No es que ya no sirvan para nada, es que las competencias manejan máquinas más nuevas. Nosotros tenemos por ejemplo aparatos de los 50 de los 60 y obviamente las cosas van cambiando, no es problema porque se practica acá y uno viaja unos días antes del torneo para adaptarse”, argumentó Luis.

Ambos entrenadores conocen el espacio de memoria, empezaron con la gimnasia artística con menos de diez años. Dicen haber sido niños intrépidos, con más energía de la que parecía caber en sus cuerpos. Actualmente Luis tiene 48 años y Deyvi 33, la diferencia de edad permitió a Luis verse reflejado en el Deyvi de 7 años y guiar su proceso como deportista:

“Esto es un deporte que se empieza desde muy pequeño, usted ve a ese hombre de allá y no se imagina que yo lo ayudaba cruzar la calle, lo llevaba de la mano al entreno hasta que ya comenzó a ganar medallas”, recordó Luis.

El ciclo se repite hoy, los procesos de formación de la liga inician a partir de los dos años y medio. La preparación es ruda sin importar la edad de los gimnastas. Los ejercicios de fuerza, elasticidad y equilibrio moldean cuerpos atléticos que son casi imperceptibles en los niños y niñas en reposo, pero que resultan evidentes en los estudiantes jóvenes.

La preparación desde temprana edad es una especie de cosecha, exige paciencia y un poco de sagacidad para recibir buenos y malos periodos. La meta más reciente de la liga es afianzar el grupo juvenil de mujeres, además de acompañar a un puñado de ‘niños prodigio para la gimnasia artística’ en su camino a la profesionalización.

“Es muy difícil saber cuántos niños van a seguir en esto, no solo por el gusto que ellos tengan sino porque esto a final de cuentas es un deporte que si no está apoyado por la familia es muy difícil que resulte, digamos si a los papás no les gustó más la gimnasia sacan al niño o la niña y chao, si resultó trabajo en otro lado chao, si le toco cuidar al hermanito chao ¿me entiende?, nosotros apenas vemos aptitudes en un pelao le damos toda nuestra atención, nos ponemos  100% en función de su entrenamiento ”, afirmó Deyvi mientras acomodaba la postura de la espalda de uno de sus alumnos.

Junto con la edad, el género de los gimnastas artísticos puede influir en su preparación física. El deporte llegó a los juegos olímpicos en 1896 como una disciplina netamente masculina y más tarde, en 1928, se agregó la competición femenina. La división de modalidades entre un género y otro suele justificarse con que el uso de aparatos y creación de rutinas tiene un efecto directo en el desarrollo muscular

Aparatos como las anillas, la barra fija, el caballo con arcos, las barras paralelas son de la competencia masculina, puesto que requieren de una espalda ancha y unos brazos gruesos. Por otro lado las rutinas con barras asimétricas y barras de equilibrio son parte de la categoría femenina, esto sin contar que las rutinas para mujeres buscan reflejar más delicadeza y elegancia si lo comparamos con su complemento masculino en el deporte. Hombres y mujeres comparten las modalidades de suelo y salto al caballete.

Esta división entre categorías continúa siendo utilizada, es una norma que lleva mucho tiempo pero no impide que alguien, sin importar su género, decida aprender y dominar una modalidad que aparentemente no está destinada a sus genitales. No obstante, con esta terminología se normaliza asociar la masculinidad o la feminidad con distinciones en la apariencia física, la fuerza o la sutileza. Los entrenadores de La Liga cuentan que no tienen ningún problema con las decisiones de sus estudiantes en las modalidades a practicar.

Al comparar los rostros de los deportistas durante el entrenamiento se pueden ver dos expresiones faciales recurrentes: la primera sucede cuando se observa a un compañero ejecutar alguna acrobacia, es una mirada fija, acompañada por un rostro serio y analítico a los detalles del ejercicio, como si fuera posible ralentizar saltos mortales y giros en el aire para juzgarlos cuadro por cuadro.  La segunda expresión viene tras la ejecución de alguna rutina, con sudor en la cara y los ojos buscando llevar equilibrio a todo el cuerpo, es el rostro de quien recibe una dosis de adrenalina controlada, de quien busca la perfección en cada uno de sus movimientos.

“Vea por ejemplo él está en medio de un duelo psicológico en la barra, él sabe que puede dar giros a buena velocidad, le hemos trabajado mucho a eso, pero por alguna razón se frena cuando debe caer. Hay que entender que el duelo no es de hoy, eso se sabe es hasta el día de la competencia, cuando la mente se relaja o se deja ganar de la presión, el máximo rendimiento se guarda hasta ese momento. Tranquilo men”.

Si bien el fin último de la gimnasia artística es la competencia profesional, Daniela Quiceno, exgimnasta y entrenadora del grupo base de niñas, sabe las implicaciones de acelerar los resultados de un deportista para alcanzar torneos de prestigio a corta edad. Las condiciones de estrés, fatiga, presión y sobreesfuerzo físico pueden hacer que casos exitosos como el de ella, Luis y Daivy queden a la mitad de un futuro prometedor, ya sea por una lesión o la decisión de apartarse de tanto rigor.

“Usted puede perfectamente competir en campeonatos mundiales desde muy niña, pero una se cansa, para qué vamos a estallarlas (a las estudiantes) sabiendo que podemos extender 5 o 6 años la vida profesional, para eso ya han pasado generaciones y generaciones de gimnastas que se lesionaban mucho o sufrían pues la parte emocional ya la aprendimos”.

El lado artístico de la gimnasia parece un acuerdo tácito. Da por hecho que todo movimiento debe ser si no perfecto, milimétrico. El entreno, la técnica, la preparación física y mental son elementos comunes para cualquier tipo de deporte, pero en este caso pasan a segundo plano al ponerse en servicio de la estética. Las cadenas de movimientos tan fluidos, aparentemente imposibles por su dificultad, provocan no alejar la mirada y ante tanta riqueza visual, no tener otra cosa que decir además de …  “qué chimba”.

“Hay que tener en cuenta que la gimnasia como deporte va evolucionando. A nosotros la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) nos envía nuevos parámetros para las competiciones cada cuatro años, entonces no es como repetir y hacer lo mismo siempre, por ejemplo el gimnasta puede crear movimientos propios combinando ejercicios que ya existen, es válido y son nombrados con el nombre de quien lo crea, por ejemplo Jossimar Calvo (gimnasta cucuteño) tiene el de él… lo que pasa es que crear algo nuevo no significa una buena presentación, vale más la perfección”, concluyó Daniela.

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