03/24/2019
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Pedaleando sueños con Chiguiro Extremo

Un niño y un adulto se preparan para entrenar downhill, ambos tienen casco y bicicleta lista para recorrer el mundo, chocan el puño y se abrazan con la mirada. La imagen tatuada en el brazo derecho de Jorge Jaramillo es un recordatorio de lo que no puede faltar en su día a día.


Texto por: Diana Castro Roa

Chigüiro reemplaza el nombre de pila de Jorge, es un apodo que se ha convertido en su marca personal como deportista extremo y realizador de eventos. El símil no tiene nada que ver con la apariencia física, es más bien una ocurrencia de un mecánico de bicicletas que veía espiar a un joven con una bicicleta de gama baja todas las tardes fuera de su tienda, “venga chigüiro no sea tan esquivo” fue la bienvenida que Jorge recibió al conocer a los caballos de acero y dos ruedas.

La velocidad es crucial en el DownHill, puede llevarte al piso o al podio. Mantener el control sobre el manubrio, manejar en trochas empinadas, controlar la fuerza de las ruedas al caer en el suelo son consecuencia de ir cada vez más rápido. La velocidad que alcanzaba Chigüiro en cada uno de sus entrenamientos, además de dejarlo agotado, le daba espacio para explorar situaciones de luto, alcanzar nuevas metas, dosificar la adrenalina para evitar caer.

Foto por @andresjb Cortesía Chiguiro Extremo
Foto por @andresjb Cortesía Chiguiro Extremo

Después que murió mi papá yo quería empuñar un arma e ir a matar a la persona que lo hizo. Empecé a montar en bici como terapia por que me montaba y me olvidaba de todo… hacer cinco kilómetros, 10 kilómetros, buscar nuevas rutas, ir a cuanta carrera existía y eso me llenó el corazón y la vida de sueños”.

Cortesía Chiguiro Extremo
Cortesía Chiguiro Extremo

Puedes leer: Marcelo Gutiérrez, un soñador a contrarreloj

Chigüiro comenzó a pedalear sin saber que llegaría a las montañas de Italia, Francia, Andorra, Estados Unidos y Chile. La geografía del mundo fue por muchos años su lugar de competencia. Por otro lado, sus entrenamientos lo llevaron a cruzar desde Pasto a la Guajira en dos ruedas.

Hay que recordar que las rutas recorridas en el Downhill siguen el comportamiento natural de los senderos, la lluvia, la tierra seca e incluso el tránsito de campesinos marcan el camino para la bicla, de manera que no es sorpresa saber que la rutas favorita de Chigüiro va desde El Páramo de Letras hasta Cerro de Oro, por el mismo camino que pisoteaban bueyes y mulas llevando el progreso de Manizales al río Magdalena.

Cada propósito fue más lejos que el anterior, tras culminar su etapa como deportista extremo, Chigüiro empezó a soñar con hacer un mundial. Comenzó desde abajo con eventos sencillos y cada vez mejor organizados para apoyar a otras promesas del deporte, la utopía en ese entonces llevaba por nombre Enduro World Series, de esas situaciones que uno dice “si lo logro hacer ya me puedo morir en paz”.

Hace 10 años yo le decía a la gente: venga tenemos uno de los mejores escenarios (paisajes aptos para ciclomontañismo) del mundo, hay que aprender, hay que trabajarlos pero es posible… La gente se reía”.

Materializar el sueño le tomó cinco años, en marzo de este año Manizales vivió el Enduro World Series 2018. “Competíamos con Brasil, Suiza y Argentina y la gente me decía no con Suiza no tenemos nada qué hacer, yo me monté en la película y dije no pues es que uno no puede cambiar una ciudad en ocho días,  mostremos a Manizales tal cual era, los llevamos a los senderos cafeteros y aunque falta mucha cultura deportiva logramos hacer el evento más grande de Enduro en toda Colombia”.

El dato: El enduro es una fusión entre el Downhill y el Cross Country, dos modalidades del ciclomontañismo.

No sobra recalcar lo obvio, Chigüiro es un soñador empedernido pero no es el Batman de los eventos deportivos. Sus logros vienen acompañados por disciplina y trabajo en equipo, es una historia con un rostro visible pero con cientos de manos que apoyaron su proceso, desde el mecánico de bicicletas que lo apadrinó en su juventud, pasando por sus amigos de la universidad -hoy colegas de trabajo y especialistas en marketing deportivo- e incluso de la Universidad de Manizales, quien lo becó como deportista durante su formación universitaria y ahora es principal aliada en los eventos de Ciudad y Ciclomontañismo.

Cortesía Chiguiro Extremo
Cortesía Chiguiro Extremo

¿Y ahora?

Hacer un mundial parecía lo suficientemente descabellado como para dejarlo en un futuro indefinido, dentro de poco va a cumplirse el primer aniversario del evento, para Chigüiro el vicio por conquistar metas más grandes continúa, pero con un foco diferente.

Los eventos más apreciados por este amante de las bicicletas se han realizado en zonas como la comuna 13 en Medellín o el Barrio Siloé de Cali. Son lugares que ya conocen el valor de la palabra no cumplida y de la noticia mal contada, Chigüiro lleva trabajando con líderes comunitarios de la 13 desde hace cinco años y va por el segundo evento en Siloé, en ambos barrios la forma de soñar con eventos de ciclomontañismo parte desde cero, con una retaila enredadora que hace imaginar a los pobladores la posibilidad de ver deportistas volar por encima de las fachadas de sus casas, cambiar por un par de días la cotidianidad de la zona y generar empleo por medio de cuestiones de logística y producción.

En cuanto a los proyectos de ciudad, existen ideas sobre turismo en bicicleta y la transformación del espacio público a través de Manizales Bike Park. 

Fotos por Santiago Cardenas  Cortesía Chiguiro Extremo

Jorge y su equipo tambien han sido pioneros en impulsar los deportes extremos durante cada Feria de Manizales con el Downhill Urbano, una modalidad en la que se adaptan pistas en barrios de la ciudad para aprovechar sus lomas, para el 2019 la cita es el 12 de enero en la cancha Arrayanes. Puedes consultar toda la programación aquí.

Gimnasia artística:
Sofía Ramírez: la
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