11/19/2018
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#Grita2018 | Día 2: El metal siempre resistirá al estigma

Más de 8mil personas se soyaron el día más oscuro del #Grita18. Le preguntamos a artistas y asistentes sobre los estigmas con los que se relaciona a los metaleros y cómo se pueden cambiar esos prejuicios.


Texto por: Erika Pinilla Montes

Expoferias recibió un año más los riffs de guitarras afiladas, las baquetas destrozadas y los rasgados guturales de grupos de black,death y thrash metal. A la 1.30 p.m. los manizaleños de Semilla de Odio se subieron al escenario con expresiones pintadas con blanco y negro en sus rostros para hacer retumbar al público madrugador. Seguidos de Savage Agression, un grupo de thrash de Medellín con más de 15 años de trayectoria, el metal deleitaba a cientos de metachos dentro de un espacio que ha construido como propio en una ciudad que señala a los peludos que escuchan sonidos fuertes.

Si usted escucha metal y tiene el pelo largo, se viste de negro todos los días, usa camisetas de bandas o se maquilla con colores y accesorios oscuros seguramente ha sido relacionado con Belcebú. Quizá alguna vez le hayan dicho sutilmente que use ropa de otros colores o directamente le han dicho que escucha música satánica *se echa la bendición*. Todos esos incómodos momentos se deben a los prejuicios. En esta sociedad se suele mirar de reojo o hacerle el feo, como dicen por ahí, a lo que se sale de lo denominado “común”. Y el metal nunca ha sido la regla, siempre ha sido la excepción.

Entre el público del Grita nos topamos con Melissa Ospina, una fiel seguidora del metal y el estilo gótico que gusta de vestir de maneras poco convencionales. Su estilo ha sido criticado por aquellos con prejuicios hasta el punto de que le han hecho comentarios como “no es halloween” o “a ti te gusta esa música satánica, tú eres satánica”. Y a pesar de que siempre es fastidioso recibir estos comentarios, ella los toma de la mejor manera y reconoce que esta es una sociedad conservadora que señala lo que se sale de lo llamado “normal”.

“Es muy particular ese estigma porque mucha gente dentro del género tiene consciencia no sólo sobre tolerancia sino incluso de cuidado del medio ambiente y del trato a los animales. La gente debería aferrarse a otro tipo de elementos porque el metal tiene un público responsable y con criterio”. Además, indicó que para lograr que la gente tenga una percepción distinta se necesita tiempo, tolerancia y educación.

Después de tocar en la tarima con Orfeo, banda manizaleña de rock clásico, Ricardo Arcila Vélez expresó que también se ha topado con los estigmas que hay por escuchar metal. El no cumplir con el estereotipo de la “pinta rockera” le ha mostrado el lado pasivo de ese señalamiento: la extrañeza. Ricardo tiene cabello corto y no usa camisetas de bandas, taches ni la común indumentaria rockera, por eso cuando él menciona la música que escucha y crea, muchos responden “ay, cómo así, pero usted no se viste así (rockero)”.

Este guitarrista comentó que “la esencia de comprender, aceptar y tolerar es entrar en acuerdo con lo que sucede con las otras personas, pues todas tienen su dignidad y una historia que contar. Lo más importante es no vulnerar los derechos humanos y de la naturaleza, desde que eso se respete, cualquier persona puede expresar su personalidad libremente”.

Los prejuicios hacia el metal y sus seguidores no se quedan únicamente en comentarios y burlas, también se manifiestan en la censura a grupos de metal nacionales e internacionales. Recientemente se desató una polémica por la presentación de la banda de black metal Marduk en Bogotá, ya que un concejal cristiano tildaba el grupo de satánico y blasfemo. El concierto no se pudo realizar en Bogotá el 5 de octubre como se tenía previsto porque el establecimiento en el que se haría no cumplía los requisitos que exigía la ley. Finalmente, los artistas suecos se presentaron en Pasto el 3 de octubre después de la autorización de la Alcaldía de la ciudad.

Manuel Castaño, integrante de la agrupación manizaleña de thrash Militant, expuso que “el problema es que por estos días aquellos que nos hacen la guerra son un grupo que tiene poder político, cosa que no tiene el metal, y la política mueve masas, las mueve como quiere”. También dijo que si empezaron a censurar el black metal es posible que continúen con el death y el heavy, porque el metal es un género que tiene líricas de rebeldía y paganismo. Manuel hizo un llamado a la unidad de todos los metaleros y rockeros de Colombia para evitar ese tipo de atropellos.

Además, la banda bogotana Vein criticó fuertemente la unión de la religión y la política, la censura al metal y llamó a poguear puro death metal para resistir. Durante su presentación el ilustrador Iván Chacón se llenó de color las manos y pintó a la velocidad del metal para agrandar la experiencia del público y que los espectadores sintieran lo que él siente. Iván mencionó que en las letras de algunas canciones en el metal al hablar del mal o los demonios no se hace de una forma satánica, sino que se trata de las cosas que afligen al ser humano, los mal llamados pecados como la ira y las drogas. “Los demonios son lo que tienes adentro y te hacen humano”, dijo.

Hacerle frente al estigma con más metal

Para Jose, vocalista del grupo caleño Nameless, es muy palpable que la sociedad tiene cierto rechazo hacia lo diferente. Sin embargo, él considera que “parte de la esencia y el espíritu metalero es tener esa personalidad para afrontar la estigmatización, pararse firme y decir esta es mi identidad, mi gusto musical y el empoderamiento de mi cultura”. Jose mencionó que en esta sociedad es fundamental ser contestatario y al expresarse a través del metal le demuestran a las personas que son gente seria, organizada y que pueden hacer cosas que generen un cambio.

Uno de los prejuicios más arraigados que Víctor Hugo Muñoz, bajista de la banda pereirana de death Twilight Glimmer identifica en la sociedad es la creencia de que los metaleros están relacionados con el consumo de fármacos o drogas. A su parecer, más que confrontar los ataques y comentarios sesgados, hay que realizar un proceso de alfabetización con gente que esté dispuesta a escuchar y cuestionarse. Además, cuenta que en su juventud buscaba un espacio de expresión como resistencia en la sociedad, pero ahora es consciente de que todas las puertas que se les abren a los metaleros en festivales y en la academia son argumentos para decirle a la gente “si usted va a conversar desde su mirada cerrada yo lo invito a hacer unas lecturas obligadas y necesarias porque sino no va a poder avanzar”.

Pero la responsabilidad de erradicar este tipo de pensamientos que discriminan no es únicamente de los metaleros. Los medios también cumplen un papel en esta transformación. Así lo resalta el fiel asistente al Grita, Augusto Guarín, quien dice que es muy importante que se visibilicen estas expresiones culturales, los conciertos, lo que hay detrás de ellos y los procesos que se están realizando a través de la música. 

“Vivimos en una sociedad ultraderechista y conservadora en la que se juzga lo que no se conoce, pero se puede empezar a revertir con los jóvenes para visibilizar estas cosas y plantearlas de otra manera. Todos sabemos que existen ciertos festivales pero no se suele ver una nota trascendente sobre estos, sino algo muy superficial”.

Mientras tanto, hacer parte de uno de los festivales de música más relevantes del país y consagrar año a año un día dedicado a este amplio género en el que cierran las melodías de Asesino desde Estados Unidos y Tiamat desde Suecia, da pie para que la sociedad vea esfuerzo de artistas en unos peludos, amantes de los sonidos fuertes en mujeres y hombres vestidos de negro y cultura en un evento de la talla del Manizales Grita Rock.

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