07/23/2019
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De peleador callejero a leyenda del boxeo

A un costado del estadio Palo Grande se encuentra el club deportivo Los Gladiadores, el refugio de una leyenda del boxeo colombiano.

Texto escrito por: Laura Camila Rodríguez Jurado
Fotografías por: Lania Lex

Aristarco Sánchez es oriundo de Itsmina Chocó, hace 56 años vive en Manizales, llegó a la ciudad para pagar servicio militar, pero en él siempre se albergó la pasión por el boxeo pues desde pequeño le fascinó pelear en las calles del barrio donde vivía. La pasión se acrecentaría justamente pagando su servicio pues allí empezó a entrenar boxeo amateur.

La nobleza de Aristarco es tan grande como él, pues desde hace varios años el club Los Gladiadores del cual es instructor, no está siendo patrocinado por la Secretaria de Deporte y el sustento de éste ha dependido de su bolsillo. La principal motivación de Aristarco claramente no es económica, si no enseñarle a los jóvenes que lo desean el deporte que desde pequeño lo ha desvelado.

Representó nacional e internacionalmente al país: “Estuve representando a Colombia y a Manizales, mi primera salida fue a Puerto Rico a los Panamericanos del 79; posteriormente fui a Venezuela a un torneo que se llama Batalla de Carabobo; después estuve en Buenos Aires en los Latinoamericanos; y por último estuve en La unión Soviética”, recuerda Aristarco.

La sencillez y tranquilidad son las virtudes que lo destacan como persona, acepta a quien quiera aprender a boxear así no tenga los recursos económicos, gestiona los sitios para que los muchachos puedan competir o si por el contrario los jóvenes hacen la gestión, Aristarco los acompaña sin reparo alguno, y los apoya como buen director técnico que es.

Inició como monitor, luego lo ascendieron a técnico auxiliar y de éste a técnico en propiedad, en el 79 terminó su contrato de planta y lo ubicaron como contratista, desde el 99 ha ido de contrato en contrato, pero en el 2010 recibió un golpe bajo cuando desde La Secretaria de Deporte dijeron: “Que yo estaba muy viejo y que iban a innovar. Me dio risa, innovaron tanto que la Liga está acabada, innovaron tanto que eso era lo que él quería, dejó acabar la Liga, le dejó vencer el reconocimiento deportivo y ahora la Liga no puede ir a juegos nacionales porque la ley lo dice así; que si no tiene reconocimiento deportivo no puede participar en juegos nacionales”, dice Aristarco.

Aristarco además de nobleza es ímpetu, pues a pesar de los reconocimientos que le dio a la ciudad (en cada competencia nunca regresó con las manos vacías), y el hecho de que ésta no le brinde el apoyo y el valor que una leyenda como él se merece, no es motivo para querer darse por vencido, de cada caída se ha levantado tranquilamente con alegría en los brillantes ojos que lo definen.

 

“Yo pensé que la gente apreciaba la experiencia de las personas y resulta que me equivoqué… imposible que yo con la experiencia que adquirí en mi carrera deportiva como boxeador no sepa qué es lo que hay qué hacer…”, infiere el entrenador.

 

Tiene 73 años para sorpresa de quienes lo conocemos, pues su rostro y corpulencia no demuestran ese número, todo gracias a que ha dedicado su vida a hacer lo que ama sin buscar ninguna retribución económica o reconocimiento de algún tipo. Aristarco para cumplir su sueño desde muy joven viajaba a pueblos, veredas, corregimientos, espacios en los que nunca se habían visto unos guantes de boxeo, sólo con el deseo de crear gimnasios y así dar a conocer un deporte hasta entonces desconocido.

¿Qué costo tiene la inscripción?

“Acá no cobramos inscripción precisamente porque tú sabes que el boxeo no es de alta alcurnia. Tú no ves un hijo del alcalde aquí practicando boxeo, tú no ves al hijo del secretario de deporte aquí practicando boxeo, aunque les guste, por ética no lo hacen. Aquí hay mucha gente que tiene con qué y les gusta pero la sociedad los discrimina”, comenta el instructor Aristarco.

El boxeo no es un deporte violento, es más, es de reflexión, pues solo las manos y la mente son las que trabajan, es un deporte de combate donde dos personas se suben a un cuadrilátero y por tres rondas de tres minutos cada una, deben demostrar limpiamente lo que saben hacer.

“El boxeo técnico que yo llamo es el más bonito porque es de esgrimir, de pasar, de moverme, de cabecear, pero no cabecear encima del otro sino afuera para que el otro no le pegue; eso se llama finta, es el boxeo estilista, no es un boxeo rudo, porque ahora el boxeo rudo ya no se usa. Mucha gente ve el boxeo profesional y de éste al boxeo amateur hay un camino largo”, explica Aristarco.

Distinción entre el boxeo amateur y el boxeo profesional

El boxeador profesional pelea sin camisa, sin casco, solo pelea con pantaloneta, zapatos y guantes. El boxeador amateur pelea con casco protector, con camiseta, inguinales. Las mujeres pelean con pechera. El boxeo amateur es totalmente diferente al profesional. Además el boxeador amateur no gana dinero, lo hace preparándose para más adelante a través de sus fogueos y de los combates que tiene, lograr ser profesional. El deportista amateur no puede cobrar, es una de las normas a nivel del deporte mundial.

¿Qué lo incita a dirigir a los jóvenes porque ya hemos visto que no posee ninguna remuneración económica?

“Porque a mí el boxeo me gusta y me gusta servirle a la comunidad. Acá hay muchos muchachos a los que no les cobro un peso porque no tienen de dónde, la familia no tiene y yo no les cobro. Entonces si me pagan 20 no me pagan más, porque hay gente que viene y dice: “profe es que no tengo”, “profe es que me queda fácil 20 mil mensuales” yo le digo: no pues deme lo que usted pueda pero no se vaya a sacrificar por mí”, argumenta el entrenador profesional.

Él ayuda a estos jóvenes pensando en lo que fue su adolescencia, pues no quiere que les toque tan duro como alguna vez al joven Aristarco le tocó: “Es que yo tuve épocas en las que si desayunaba no almorzaba, me acostaba sin comer y al otro día a entrenar, porque a mí me gusta el deporte y no me gusta hacerle daño a nadie. Quería sobresalir, desafortunadamente no pude llegar más lejos y me siento satisfecho sirviéndole a la comunidad, sirviéndole a la gente”, expresa Aristarco.

En el club Los Gladiadores hay hombres y mujeres de todas las edades, también hay deportistas que ya tienen sus propios clubes pero por el respeto, dedicación y aprecio que le tienen al instructor Aristarco prefieren ir con sus estudiantes a este lugar.

“Yo aquí con este entrenamiento que les estoy haciendo a los pelados, a la gente que no tiene con qué pagar una mensualidad, los estoy sacando de la olla del vicio. Es que donde no les dé la oportunidad de venir a sudar un rato aquí, a socializar con los otros, entonces esos muchachos se me van y se me pierden quién sabe en qué”, arguye Aristarco.

En Los Gladiadores desde que usted entra siente un ambiente tranquilo y de hermandad, pues ese es uno de los principios del entrenador: crear un espacio amistoso, donde más que observarse como contrincantes, lo hagan como amigos. Aristarco con 56 años de experiencia continúa metiéndose al ring, pero no a guantear con ellos, sino a dirigirlos y corregirlos. “Pero un día de estos se me sube la calentura y me trepo allá… Yo me doy por bien servido con lo que he hecho por el departamento de Caldas y por lo que el departamento de Caldas ha hecho por mí”, concluye satisfecho Aristarco.

Desde Alternativa le agradecemos a Aristarco por todos los triunfos y reconocimientos que le regaló al país, al departamento y al municipio. Por la dedicación que a lo largo de los años ha brindado como instructor, por darle la oportunidad a tantos jóvenes sin recursos de entrenar este deporte que ha sido su pasión y ojalá la de ellos también, por ser una persona honrada y que no se deja abatir por los comentarios impropios de algunos que se creen con el poder, más no, con la experiencia y saber que usted sí tiene. Gracias.

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