07/23/2019
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Escalar: mucho más que llegar a la cima

¿Cuántas lesiones se necesitan para dejar de entrenar? Conoce la historia del deportista que cambió los patines por las montañas.


Texto por: Diana Castro Roa

Fotografías por: Ana Fajardo

“Si me vuelvo a lesionar creo que buscaría algo como ajedrez o tenis de mesa, pero no voy a dejar el deporte”, dice, Juan Pablo Torres Orozco, luego de su entrenamiento de Boulder. El deportista inició practicando hockey con nueve años de edad, tenía una carrera prometedora en ese deporte. Perteneció a la liga Caldense y pretendía continuar sus estudios en España para recibir un mejor entrenamiento.

A los 19 años cayó con todo el peso de su cuerpo en su rodilla izquierda, pese al golpe, Torres no prestó atención a la lesión y siguió entrenando hasta hacer un daño irreversible en su cuerpo. Esa caída dió un giro de 180° a su vida. No pudo continuar patinando, hoy en día cojea ocasionalmente y siente dolor en su rótula cuando hace mucho frío o hay Luna llena.   

Al abandonar el deporte, Torres sufrió de depresión durante cuatro años, tiempo en el cual se alejó del régimen estricto de entrenamientos y dietas, el joven asegura que desde muy pequeño sabía que el deporte sería su compañero de vida.

Paralelo al Hockey, Juan había practicado Boulder a los 11 años, conoció el deporte por un conocido que lo invitó a escalar. Alternó sus horarios para escalar y patinar durante tres años, pero tuvo que elegir una disciplina y decidió rodar.

Su recuperación emocional necesitaba de actividad física, como los patines no eran una opción. Torres optó por dos ruedas, comenzó a montar bicicleta con moderación hasta recuperar el estado físico, una vez en forma, recordó la sensación de felicidad que había tenido tras trepar una pared. En el 2000 decidió retomar el Boulder.

Enseñar cuesta arriba

Enseñar era una responsabilidad a la que Juan era esquivo, recuerda que “me daba un poco de miedo tener que estar a cargo de varias personas que depositaban su confianza en mí, pero la persona que me entrenó me dijo que ya estaba listo para dar clases”.

Torres ha ganado competencias en Cali, Medellín y Pereira, la última medalla que ganó fue hace dos años, ahora se enfoca en que sus estudiantes sean quienes recojan triunfos para el Boulder en Manizales. Su labor como entrenador también lo ha llevado a crear competencias en conjunto con Cali, Armenia y Pereira, la última válida organizada fue Bloqueros en 2017.

Juan dice que el comienzo es igual en todos los deportes : “El chico que ve a los grandes y dice ‘yo quiero ser así de fuerte’”. Luego del Hockey, no pensó que volvería a tener aquella sensación hasta que estuvo a cargo estudiantes haciendo boulder en una pequeña sala con 1.200 piezas de plástico que simulan la forma y textura de las rocas, distribuidas en pendientes artificiales, paredes planas y el techo.

En el Boulder no hay equipos, solo estas tú y la roca. Es un deporte que requiere alrededor de dos horas de calentamiento y una conciencia absoluta de todas las partes de tu cuerpo, cada movimiento articular debe hacer las veces de una una balanza que se desplaza de una roca a la otra.

La escalada artificial es una disciplina recientemente incluida en los Juegos Olímpicos, debutará por primera vez en Tokyo 2020. Ya sea en interiores o en ambientes naturales, es un deporte que en palabras de Torres “siempre va a doler”.

Los pie de gato o zapatos para escalar, por ejemplo, deben ser incómodos. En la medida que ayudan al pie a concentrar toda su fuerza en un punto específico, deben ser dos tallas menos a la medida natural del pie de los escaladores. Por otro lado, las manos desarrollan callos para agarrar mejor las rocas, como no hay dos rocas iguales, no hay suficientes callos para salir exento de un nuevo raspón o herida. 

No obstante, la fuerza no es un factor crucial para este deporte, cada movimiento debe procurar el desgaste mínimo, en el caso de Torres, su lesión le exige manejar todos los músculos del cuerpo para nivelar su peso y evitar apoyo excesivo en la rodilla.

Lesión 2.0

Juan tiene 28 años, dice que siente su cuerpo pesado y cansado a comparación de años anteriores, no obstante, quiere volver a ser estudiante “quiero tener otra vez ese puesto en donde hay que agachar la cabeza y tener que escuchar a alguien más para aprender”. Sus intenciones son buscar conocimiento y montañas en Europa, lugar en el que nació el Boulder y en donde hay una comunidad activa en este deporte. Antes de viajar, debe recuperarse de su hombro.

En 2018 Torres fue a escalar a Machetá (Cundinamarca) uno de los parques de escalada más populares en Colombia, junto con la Mesa de los Santos. Las rocas son casi horizontales, la altura máxima del farallón es de 45 metros aproximadamente. Las placas de piedra ascienden a los cielos como una escalera deforme, por cada 20 o 30 metros de altura hay una pequeña superficie vertical de un par de metros que los escaladores utilizan para preparar sus equipos y descansar entre ascenso y ascenso.

Juan era diminuto ante las gigantes de piedra, parecía una hormiga bajando por el filo de una mesa, en medio del recorrido había una zona segura para descansar los brazos antes de seguir bajando. A dos pasos del lugar, Juan decidió no asegurar más la ruta, el primer paso fue firme, perdió equilibrio en el segundo, su pie se resbaló por que la roca en que se apoyó tenía arena. La caída fue de cinco metros, de haber caído unos metros más adelante, se encontraría con otro filo de la montaña y finalmente con el suelo.

El Hombro derecho recibió el impacto. No hubo contusiones en la cabeza y tenía movilidad en las piernas. Estaba solo y a 45 minutos caminando de la zona poblada del parque natural.

Al siguiente dia Torres fue a escalar a un muro artificial de Bogotá, durante esta entrevista manifestó su dolor de hombro.

De peleador callejer
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