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Clases de cine con Jhonny Hendrix

El cine en Colombia existe y es multicolor, es sabor, es nostalgia. Jhonny Hendrix, un chocoano que lo único que no tiene de colombiano es el nombre, sabe la receta para hacer cine y la reveló en FICMA 2017. Entrevista.  

Fotografías por Lania Lex  – Proimágenes Colombia. 

Luego de ocho horas de contar sus experiencias y conocimientos, Hendrix tal vez se siente cansado, tal vez siente que no lo dijo todo, pero sin duda dejó una cuestión en la cabeza de los 20 asistentes: ¿queremos hacer cine, con toda la dificultad que ello implica? La respuesta la sabe él, y es sí, muchas veces sí, porque lo que corre por sus venas es la pasión por lo que hace, y esa es la primera piedra para hacer un castillo.

Jhonny Hendrix Hinestroza, un morenazo sonriente y simpático nació hace 42 años en Quibdó, Chocó y creció en Pereira, Risaralda. Desde los 7 años escribe poesía y estudió Comunicación social; en el 2003 creó una empresa para la producción de proyectos cinematográficos llamada Antorcha films, es director, productor y guionista.

Según Proimágenes Colombia, trabajó en el largometraje Perro come perro de Carlos Moreno, asumió el rol de productor ejecutivo de Dr. Alemán que se realizó en la ciudad de Cali. Ha producido y coproducido películas como Noche Buena, En coma, Hiroshima, Patas arriba, Sin otoño y sin primavera, Anina, Los confidentes, Los niños de Inkisi y Escribanía de Urabá.

El chocoano no ha parado ni un minuto de hacer cine, pues el pasado 8 de septiembre recibió el Premio al Director GdA 2017, con su más reciente película Candelaria, una película sobre una historia de amor veterano en Cuba, bajo un conflicto. El premio fue en el marco de la sección Venice Days, sección paralela al Festival Internacional de Cine de Venecia. Compitió con esa película en las Jornadas de los Autores, una sección autónoma de la Mostra de Venecia que premia la innovación, la investigación, la originalidad y la independencia productiva, según cuenta El Espectador.

Con su proyecto cinematográfico Saudó,  fue merecedor del estímulo de producción del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico –FDC- 2012. Dirigió, produjo y fue guionista de su ópera prima en largometraje, la película que “puso por primera vez en el mapa cinematográfico internacional el territorio chocoano”, según dice Proimágenes:  Chocó. Película que muestra una realidad machista y conflictiva de Quibdó, capital de ese departamento, con la cual llegó al Festival de cine de Berlín, entre otros.

Película Saudó. Proimágenes Colombia.

Entre premios, festivales de cine y muchos proyectos cinematográficos nuevos, Hendrix es un ejemplo de que el cine colombiano es posible y que, de la idea a la acción hay un paso que toman solo los valientes. Sus próximas películas como director y guionista son: Clítoris, GolondrinasEl zurdo Tropa.

Durante la pasada Feria Internacional de Cine en Manizales (FICMA), Hendrix fue uno de los talleristas invitados para compartir sus conocimientos en el taller de producción audiovisual al cual asistieron aproximadamente 25 personas. En el taller habló del cine incipiente en Colombia y de la dificultad de crear y realizar este tipo de proyectos en el país. También explicó la importancia de tener proyectos bien estructurados, ideas claras, un buen equipo de producción y sobre todo: pasión y amor por lo que se hace.

En Alternativa le hicimos una entrevista a modo de resumen del taller que impartió y también a modo de debate sobre sus posiciones y concepciones del cine de hoy y del cine que él hace.

ALTERNATIVA: ¿Por qué es importante encontrar un buen productor?

HENDRIX: Porque es tu partner, porque hace posible que vos consigas el dinero y que tu película llegue a un buen lugar. Hacer cine es de locos, si vas a coger una carrera de largo alcance debes tener a alguien que te acompañe y que sea tu complemento, por eso a veces salen parejas entre productores y directores, se casan.

A: ¿Qué es un pitch y por qué es importante a la hora de conseguir financiación para un proyecto? 

H: Un pitch es la forma abreviada de vender un proyecto. Es importantísimo porque en el trajín y el corre-corre de estos días del mundo y la economía las oportunidades son muy pequeñas para vender tu proyecto, si no lo tienes claro y no lo sabes hacer entonces vas a desperdiciar esas oportunidades. Es importante tener muy clara la idea, el pitch, y aventarse a hacerlo mil veces y aprender a hacerlo bien para convencer. Es aprender a vender, pero vender con sensibilidad. Si tú sabes vender la historia y la haces muy tuya, la gente también se va a enamorar de la idea.

A: ¿Cómo se encuentra financiamiento de un proyecto audiovisual?

H: Es depende del proyecto, todos los proyectos tienen rutas diferentes. Pero lo normal es que si tienes un proyecto en desarrollo:
1. lo metas en encuentros y convocatorias de desarrollo,
2. escribe un buen guión,
3. arma un buen pitch y busca un productor que se enamore de tu proyecto,
4. busca fondos de inversión no sólo privados, sino oficiales o de gobiernos,
5. trata que tu proyecto gane y después de ganar
6. por favor haz una buena película (risas).

A: ¿Cómo es su ejercicio creativo de escribir un guion?

H: Observo mucho la gente, miro mucho, me enamoro de la gente en la calle: de sus dejes, de sus miradas y formas de actuar. Escucho muchas conversaciones que hablan de la vida real y eso me gusta más que la ficción, yo creo que la cuota inicial de una buena historia está en el mundo real, y una vez tienes eso lo demás llega. Escribir todos los días, como mínimo escribo dos veces al día.

A: ¿Qué errores cometió desde su primera producción, que le marcaron su trabajo?

H: Todos. Todos los que se pueda imaginar, he escrito malos guiones, he sacado malas películas, he coproducido muy mal, he perdido mucho dinero y he ganado, y el peor: ¡me enamoré! (risas) y las mujeres no se enamoran, son más inteligentes.

A: Pero usted dice que en el cine se necesita pasión y amor, no cree que el enamorarse sirve de impulso para crear

H: Siempre la gente escribe y crea más cuando está desenamorado, cuando le duele el corazón. El gran secreto del artista: no me enamoro, para vivir eternamente desenamorado.

A: Usted habla de un cine en construcción…

H: Está en desarrollo y en construcción porque en Colombia no somos una industria, nos falta mucho para eso. No manejamos fondos de inversión grandes para cine, ni aseguradoras ni bancos que presten para invertir en cine. Cuando encontremos que las películas colombianas sean rentables, habrá un mercado y una industria que permitirá inversión y desarrollo del cine. Estamos en una industria naciente, en pañales.

A: Pero usted dice que el cine va a cambiar…

H: No me pregunte eso que yo soy muy negativo (risas), diría que no hay futuro (risas). No, yo creo que cambiarán los estilos y mecanismos de producción. Ahora bien, yo recomiendo a los jóvenes que ahora quieren hacer cine que sigan soñando; yo comencé a hacer películas porque alguien me confrontó y me dijo: “A que usted no es capaz”, y lo hice y desde que empecé no he podido parar de hacerlo, y ese es el secreto: no parar de realizar. En algún momento seremos un país que haga mucho cine, o moriremos en el intento.

A: ¿Hay algún dilema moral en trabajar con una comunidad vulnerable y lucrarse de ello? ¿El cine puede ayudar?

H: Es un proceso que te pone la misma industria, es decir, puedo ir a Panamá y allá me ofrecen un gran hotel con todos los lujos, con ese dinero por ejemplo podría comer mucha gente, pero la industria es así. El cine puede ayudar, nosotros con Chocó tuvimos la intención de que el dinero que nos ganáramos lo donáramos al lugar donde rodamos la película, pero no ganamos dinero. Uno puede tener buenas intenciones.

A: Usted dice que el cine no cambia a nadie…

H: Hacer películas sí lo cambia y transforma a uno como creador, pero el público no cambia. Las películas son un espejo de la realidad que la gente va a ver y ya, ahí se quedan. Puedes hacer una película de maltrato a la mujer o de robos, pero eso no significa que la gente vaya a dejar de robar o de maltratar a las mujeres. En algún momento pensé lo mismo de los libros, pero no, tampoco cambian a nadie. Como creador sí.

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