10/23/2018
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El cómic como herramienta de autodescubrimiento

Aprovechamos la Feria del Libro de Manizales para conocer cómo a través de dibujos y viñetas las ilustradoras Sindy Elefante y Maliki se han encontrado a sí mismas y han construido una narrativa de sus vidas. 


Texto: Erika Pinilla M

Fotografías: BetancourtB

Sindy Infante Saavedra (Sindy Elefante) es una ilustradora colombiana que estudió en la Universidad Javeriana e hizo una maestría en ilustración de libros para niños en Inglaterra. Sus dibujos son retazos de su esencia, pues desde que comenzó a ilustrar hace un trabajo autorreferencial con sus vivencias más cercanas: su familia, su barrio y su percepción de Bogotá.

Según ella, en Colombia se ha producido cómic desde siempre y ha sido una labor “muy de hombres” por el constante silenciamiento de artistas mujeres. Desde hace unos años algunas mujeres comenzaron a publicar sus trabajos y tuvieron un éxito rotundo, como Paola Gaviria (Power Paola) con sus memorias gráficas Virus Tropical, Vamos a estar bien, etc.

Asimismo, en América Latina hay un ‘boom’ de ilustradoras que están expresando todos sus pensamientos y creando nuevos mundos a través de colores y figuras. Marcela Trujillo (Maliki), es una artista plástica, pintora y dibujante de cómics chilena que delinea sus sentires y procesos personales. Maliki cuenta que en Chile hay varias colegas talentosas como Paloma Valdivia, Alejandra Acosta, Natichuleta y Margarita Valdés.

Por otro lado, Marcela dice que el proceso del cómic es lento porque hacer un libro o novela gráfica toma su tiempo, eso significa que está más ligado a lo artístico que a ser un producto comercial. Con su último libro Ídolo, una historia casi real, el proceso de creación duró más de tres años. Además, asevera, “el mercado del cómic es muy tímido, es un producto que no se vende bastante y las editoriales no apuestan mucho por las novelas gráficas. El cómic es algo absurdo desde el punto de vista económico”.

Marcela no vive de sus historias en viñetas sino de su trabajo como docente. Sin embargo, el cómic es su proyecto personal y artístico desde donde se narra como mujer, una distinta a los mandatos y estereotipos de cómo se supone que debe ser una.

Descubrirse entre lápices y tintas

Pasos para conocerse a sí mismo con hojas de bloc y lápiz.

  1.       Doble una de las hojas en cuatro partes.
  2.       Divida cada una de estas partes en seis espacios iguales.
  3.       En los primeros seis espacios escriba cualidades psicológicas suyas que considere buenas y otras que no le agraden tanto de usted mismo.
  4.       En los siguientes seis espacios escriba características físicas de su apariencia.
  5.       En los que siguen enumere seis actividades que le gusta realizar. (No usaremos los otros seis, así que puede hacer garabatos si desea).
  6.       Corte todos los pedazos de forma que quedan del mismo tamaño. Intente no mezclar las fichas de las tres categorías.
  7.       Revuelva cada montón de papelitos y haga ternas aleatorias con un papel de cada uno de los tres temas.
  8.       Doble otra hoja en ocho partes iguales. Utilice toda la creatividad que tiene para crear 6 dibujos con las combinaciones que le resultaron.

Maliki dio un taller de cómic autobiográfico en la Feria del Libro en el que básicamente los asistentes nos dibujamos (así no se nos diera muy bien la técnica). Lo importante no era hacer los dibujos más lindos sino reconocernos y contar algo con gracia. Sindy Elefante, por ejemplo, realizó un cómic autobiográfico sobre su proceso de autodescubrimiento e identidad para su trabajo de grado. Se llamó El Trasteo, obra que después consideró progenitora de su libro de cómic Elefantes en el cuarto.

El Trasteo es sobre qué me gusta, quién soy, dónde nací. En él hablo de mi familia, de mi mamá y papá, del colegio en el que estudié, de tener una novia en un colegio de monjas (lo cual era causa de expulsión). Trata sobre mi proceso de aceptación. El hecho de entrar a la universidad y por presión tener un novio, saber que no me gustaban los hombres, salir del clóset con mis papás”.

Para ella, encontrar su identidad también incluyó hallar su identidad visual, pues sus dibujos nunca fueron figurativos o realistas. Además el proyecto tenía un componente teórico, así que tuvo que leer e investigar sobre identidad sexual y género, razón por la cual comenzó a detectar el machismo en la cotidianidad (o micromachismos que llaman) como que su hermano no realizaba tareas del hogar mientras ella y su mamá trabajaban en distintas labores al tiempo.

Para Maliki todo tiene que ver con las ganas, “si hay algo que quiero haces en el momento, es importante para mí. Todo lo que hago me sirve para el autoconocimiento, pero hay algunos proyectos que son más terapéuticos que otros”, indica. Cada cómic o pintura que realiza hace parte de un proceso y responde a una necesidad de dejar rastro de su desarrollo personal. Con esto quiere enviar un mensaje para que las personas valoren sus experiencias y no las técnicas que están de moda.

Es así entonces como el libro Quiero ser flaca y feliz lo realizó porque había pasado por algo que considera le puede pasar a otras personas. Diario Íntimo de Maliki 4 ojos lo hizo en un momento en el que lidiaba con la depresión, se había divorciado y se sentía pésimo. Diario Iluminado de Maliki fue el resultado de solucionar algunas cosas de su vida y encontrar tranquilidad.

Inspirar a otras mujeres y niñas

Al publicar cómics en los que cuentan experiencias personales o cuestionan las relaciones interpersonales, estas ilustradoras alzan la voz de otras y se convierten en sus referentes, ídolas y hasta heroínas. “Desde mi experiencia es muy importante tener referentes, pues son un espejo”, cuenta Maliki. “Si ella lo hizo yo también puedo”, pensaría una niña al ver a una mujer siendo astronauta, doctora, ingeniera, socióloga o creadora de cómics.

Contrario al estereotipo que dice que las mujeres somos rivales las unas de las otras, Marcela defiende que “las mujeres somos muy de tribu y necesitamos los grupos y las conexiones entre nosotras porque nos gustan, nos hacen sentir bien y nos permiten conversar. De esa manera crecemos”. Es por esto que comenzó el proyecto Brígida junto a las ilustradoras Sol Díaz, Pati Aguilera y la escritora Isabel Molina. Brígida es una revista autogestionada de cómic hechos por mujeres en la que estas artistas incentivan y muestran el trabajo de otras ilustradoras.

Por otro lado, a través del cómic muchas mujeres cuentan sus historias de ficción o no ficción, alegría o tristeza e incluso sobre abusos que han sufrido. Cuando la sociedad está coordinada para que la mujer sea depositaria de los abusos y no haga nada al respecto se protege a un abusador. Por eso implica valentía hablar de esto y, como no es fácil hablar de ellos, son lo que Maliki y su pandilla denominan temas brígidos.

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