09/23/2018
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Jorge Ospina, un director manizaleño en Hollywood

Su última producción le dio la vuelta a medio mundo. El cortometraje Videl ha recibido hasta el momento cinco galardones internacionales y no para de moverse. Hablamos con él sobre su recorrido para llegar hasta la meca del cine occidental.


Texto por Vanessa Valencia Ochoa

Fotografías por Lania Lex

Videl, el último cortometraje realizado por el colombiano Jorge Ospina, se volvió viral en el mundo. Ha recibido más de cinco galardones, entre los que se encuentran el Gold Award a mejor corto y el Platinum Award a mejor drama. Manizales fue la primera ciudad de Colombia en estrenarse, y llegó para mostrarnos la calidad   a la que ha evolucionado el cine de ficción.

Se trata de la historia de Arthur, un hombre que viaja hasta el infierno para recuperar a su amor de las garras del demonio.

De Colombia para el mundo

Los primeros pasos en el mundo audiovisual de este manizaleño de 28 años se dieron con sus estudios en la Universidad de la Sabana de Bogotá, en donde realizó trabajos que posteriormente lo llevaron becado a New York a cursar una maestría en dirección de cine.

Cuando salió de su país natal y se dirigió a la mecca del cine (Los Ángeles, California), sabía que uno de sus mayores retos era aprender de los más grandes, ampliar su bagaje cultural del séptimo arte y desarrollar piezas de tan alta calidad como las Hollywoodenses.

Este fue el precedente que le marcó su carrera profesional para lograr experiencia y reconocimiento. Aquel lugar, que en años anteriores era muy elitista, le abrió puertas para recibir nominaciones en festivales como The European Independent Film Festival, Hollywood Film Competition,  LA Shorts Awards, Miami Independent Film Festival, Mindfield Film Festival Los Ángeles, NYC Indie Film Awards West y Texas Film Festival.

Una producción colombo-americana en el inframundo

El nacimiento de esta película se da por el múltiple encanto del cineasta por la obra “El jardín de las delicias del pintor holandés Jheronimus Bosch (El Bosco), una pintura simbólica que representa un paraíso falso en el que la humanidad se ha sumergido en el pecado, la lujuria, la perdición, y en el que se evidencia cómo la locura se ha apoderado del mundo a través de decenas de símbolos. “Yo dije, quiero hacer algo así como ese cuadro, pero que sea una película, y de ahí surgió la idea”.

Cuando apenas se estaba gestando el proyecto, el concepto se idealizó como una historia de amor y desamor fuera de los parámetros tradicionales, que se fue transformando en un inmerso juego de astucia y manipulación.

“Mi afición por el cine fantástico proviene de hacer cosas en otros lugares, crear nuevos mundos, cambiar los estereotipos de que siempre se debe mostrar la misma vaina. Acá tenemos posibilidad de contar nuevas historias y presentar algo diferente”

El reparto del corto se conformó por artistas de diferentes partes del mundo, entre ellos: Andrea Zhou, en representación de Asia; Nicholas Clark, actor norteamericano y Valentina Ospina, protagonista manizaleña que representa la cultura latinoamericana.

Jorge Ospina es un ejemplo de que se puede hacer cine de buena calidad y con bajos recursos:habían momentos en los que decíamos ‘va a ser imposible sacar adelante la producción’, pero siempre con el equipo buscábamos la forma”.

Videl en Manizales

A pesar de que la película ha ganado premios en New York, los Ángeles, Ámsterdam, Italia y Europa, nunca se había mostrado en Latinoamerica. Así que Jorge, en conjunto con su productora DNX Films, comenzaron a trabajar para la Premier de Videl.

La razón por la que esta producción norteamericana llegó a Manizales fue al ver la necesidad de traer algo nuevo y diferente a su ciudad natal y para darle más fuerza a la industria cinematográfica de la región.

Los Ospina, una familia de artistas

Valentina Ospina, hermana del director, fue una de las actrices que permitió que el cortometraje comenzara a ser reconocido en el mundo. Primero, por su papel protagónico como Videl, la chica del inframundo, y segundo, al lograr transportar a través de su papel actoral a todos los espectadores a un mundo de sombras, de claustrofobia y de diversidad de sensaciones.

Trabajar con su hermano en esta producción le permitió crecer en su faceta actoral, ya que al ser un trabajo en el que ambos estaban luchando por sus sueños, se despojaban de su relación familiar: “En el trabajo él es el director, yo soy la actriz y así es como funcionan las cosas, él conmigo es muy duro, independientemente de tener una relación de hermanos, si al resto del equipo les exige 10 a mi exige 30”.

Videl es una muestra del infierno, un mundo tan paradójico y lleno de sentido en el que se contrarresta el amor con el desamor, un mundo tan tormentoso como el estallido de fuego en el que las almas se ahogan, un mundo lleno de controvertidas representaciones que llenan de expectativas a los espectadores para llevarlos a imaginar otros mundos, a pintar nuevos demonios, a presentarlo como una experiencia en la que las llamas pasan a segundo plano y la claustrofobia toma el poder.

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