10/23/2018
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Las mujeres y la ciencia no son como el agua y el aceite

Texto: Manuela Zapata F

Fotos: BetancourtB

Adela Muñoz Páez, científica de tiempo completo y autora del libro ‘Sabias, la cara oculta de la ciencia’, abre paso a la ciencia en la Feria del Libro contando el papel que ha ejercido la mujer en este campo a lo largo de la historia.

La Feria del Libro inauguró su novena versión Ciencia + Ficción desenmascarando a las mujeres que durante siglos estuvieron ocultas en el rechazo de sabios de la antigüedad como Aristóteles, a quién no se le trababa la lengua al afirmar que el cerebro de las mujeres era de menor tamaño que el de los hombres.

No armaremos un debate frente al machismo y feminismo, hablaremos con hechos basados en la exhausta investigación que realizó Adela Muñoz Páez al cuestionarse el por qué había tan pocas mujeres científicas. Esto le causó tanta curiosidad que logró dar con el paradero de trabajos de algunas mujeres dedicadas a la ciencia que fueron olvidados, borrados o usurpados.

Como si se tratase de la biblia, en su libro “Sabias, la cara oculta de la ciencia”, comienza desde el principio de los tiempos con la creación de una civilización en Mesopotamia, una zona fértil no solo por su producción agrícola, sino porque allí́ surgieron todos los saberes sobre los que se basa nuestra civilización. Con la palabra fértil hace alusión a la mujer en todo su esplendor, pues es capaz de crear y dar vida.

De las historias, la de Enheduanna le llamó mucho la atención. Fue suma sacerdotisa sumeria, poeta, astrónoma y astróloga; durante la charla Adela soltó el dato que más impactó a filósofos y amantes a la literatura presentes en el recinto, pues fue la primera persona en tener una obra poética extensa, la cual registró en tablillas de arcilla fresca. Estos escritos son los más antiguos que se han descubierto y estudiantes manifestaron que durante su carrera ni siquiera la oyeron mencionar.

“Una de las biografías que más me impactó fue la de Aspasia de Mileto, musa y mujer de Pericles. Tuvo un protagonismo singular porque no podía ser esposa legítima de Pericles. Tenía una personalidad muy sociable y la tildaban de mujer pública”.

Luego continuó el recorrido de su historia y habló de Hildegarda de Bingen, una superiora que durante la era cristiana gozó de la admiración y el respeto de papas y emperadores y escribió el más importante tratado de botánica de la época. Además, afirma Adela, Hildegarda tenía visiones constantemente, decía que era el llamado del Señor para escribir una obra mística, es considerada como una profetisa teutónica.

Para continuar hablando de estas mujeres, que solo les faltó tener súper poderes, Adela menciona con gran emoción a Hipatia de Alejandría, filósofa y maestra que se destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, considerada nada más ni nada menos que la primera científica. “Ha sido fuente de inspiración de científicos y feministas, simbolizó el amor absoluto del conocimiento. Murió de forma salvaje (pausa) Estamos en la mejor época para divulgar nuestros trabajos científicos como mujeres”

¿Será cierto? Luego de recordar la tasa de feminicidios en América Latina, la región más violenta para las mujeres, donde hay al menos 12 muertes diarias, encontramos que Adela estaba en lo cierto. Según un artículo escrito por Margarita Jiménez Fuerte en el año 2016: Siglo XXI. La mujer científica latinoamericana existe y va en crecimiento, me doy cuenta que en realidad la mujer ha tomado la batuta en la divulgación científica ganando el crédito bien merecido por trabajos y descubrimientos. “En el siglo XXI hay muchas más mujeres Científicas alrededor del mundo, pero en Latinoamérica han surgido con mayor ímpetu. Han surgido grandes descubrimientos gracias a la tenacidad e interés de estas mujeres”

Es ciencia y no ficción, el hecho de que la brecha entre hombres y mujeres se ha ido encogiendo. No ha sido de la noche a la mañana, pero la mujer ya ha tomado el lugar que le corresponde callando las afirmaciones de Aristóteles.

“Sabias, la cara oculta de la ciencia, es más que una reivindicación de la vida y la obra de estas mujeres y un homenaje póstumo que pretende hacerles justicia devolviéndolas al lugar de honor que merecen ocupar en la historia”, afirmó Adela y cierra capítulo invitando a leer esta obra la cual se puede encontrar en la librería Libélula o Ágora.

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