Manizales Biocultural: un espacio en el que las paredes comunican

19 Diciembre, 2016 by Erika Pinilla Montes

Los colores azul, violeta, amarillo y naranja comienzan a cubrir los poros, grietas, heridas y cicatrices de una de las paredes del Coliseo Mayor de Manizales, mientras Numak (artista de Medellín), da vida a una mujer que con colores metálicos y ojos claros llega a embellecer la ciudad en el marco del Festival Manizales Biocultural. A su lado, Otis (artista local), pinta un felino con una técnica que por sus trazos podría confundirse con el grabado.

Texto por: Erika Pinilla
Fotografías por: Lex Artis

El Biocultural pinta cultura ciudadana

En el 2013 un grupo de amigos relacionados con el arte urbano reflexionaron que Manizales tenía la necesidad de un festival en el que se abrieran los muros de la ciudad, para que los artistas se expresaran a través de ellos y comunicaran mensajes sobre la cultura de la vida y el respeto por la naturaleza. Junto a la administración municipal trabajaron en pro de este proyecto con el que han intervenido el túnel de la 52, Ondas de Otún, la Plaza de Toros, el muro detrás de Juan Valdez, Chipre, Rafael Pombo, el sector aledaño a la Clínica Versalles, el puente de la 14, y en esta cuarta versión el sector de los Coliseos, Villamaría, Chinchiná, e incluso Manzanares.

En un principio, la administración se veía temerosa por la posible reacción de la ciudadanía frente a los murales, pero la respuesta ha sido muy positiva, puesto que a los manizaleños les molestan los rayones o tags, pero los murales elaborados con estética profesional hechos por artistas reconocidos sí son de su agrado. Esto es importante porque según Alex Rodríguez, director de este espacio:

“Los transeúntes son los grandes beneficiarios de un festival como este ya que los artistas no comunican para ellos sino para la ciudad, las personas pasan una y otra vez por un muro y ese mensaje que se transmite de forma reiterativa se convierte en una herramienta para generar hábitos, en este caso de cultura ciudadana”.

Allí es donde se refuerzan los valores de convivencia, respeto y tolerancia ante la naturaleza por medio de murales alusivos a animales, deportes y ciudadanos.

El aerosol, las pinturas e incluso los mosaicos con cerámica y papel son las herramientas que usaron más de veinte graffiteros y muralistas tanto de la ciudad como de otras localidades y países de Latinoamérica del 27 de noviembre hasta el 2 de diciembre. Por parte de Manizales los artistas Crane, Lo2, Subo, Raíz, Apple, Otis, De La Calle, Eddie Ru y Sepc, pintaron en este festival. Sepc lleva 6 años pintando, y es reconocido por sus murales en negativo cerca a Fundadores y en la Avenida Paralela. Para él,

“El conflicto como artista y la superación suponen un reto técnico siempre, busco ofrecer una pieza que la gente disfrute, quiero brindar a la calle algo que no sea básico y se acostumbre a ver”.

Desde Cali la muralista GLEO creó un mural a gran formato de una chica alucinante. Know, Ónico Praxis, Kenshin, Ark y Doris Bossa, vinieron desde Bogotá para darle color a los muros de la ciudad. Rojor (artista pereirano), llegó directo desde la Meeting Of Styles, una red internacional de grafiteros y seguidores que patrocinan la creación de murales de grafiti en más de sesenta países, en la que pintó en Estados Unidos y Bolivia.

De Medellín estuvieron presentes Numak, Sr. Ok, y de Pasto el pintoresco Colorama deslizó los colores por Manizales. La dosis internacional la conformaron ECKS y Yoste de México, y Ariel Cádiz, chileno que participó en la creación de uno de los murales de mosaico más grandes de Latinoamérica, ubicado en la comuna de Puente Alto, en Chile. Esta obra (que tardó dos años en terminarse) tiene una extensión de 4 kilómetros, con intervenciones en muros y más de 84 pilares en la línea del metro que ocupa la comuna.

Hace 13 años, cuenta mientras le ayudo a pegar las cerámicas partidas, aprendió la técnica del mosaico con este material en un taller de dos semanas en su país natal. Comenzó con artefactos de decoración como cajas o espejos, pero después quiso llevar todo a un nivel de exposición mayor: el mural. Suele hacer mosaicos de animales, sobre todo de gatos, y para el festival decidió hacer una iguana al ver una en medio de una carretera cuando estaba en camino. Esta intervención la realizó junto a Kenshin (Bogotá), quien hizo unos colibríes en mosaico de papel reciclado, que hacen referencia a los mensajeros de los dioses.

Importancia del arte urbano

Jorge Giraldo González, más conocido como Tonra, se vinculó este año en la organización del festival, y su aporte como artista ha hecho que la producción sea más acertada en esta versión. Se ha dedicado a potenciar el arte urbano, ante lo que explica:

“Me parece muy importante que existan este tipo de discursos porque es comunicación, hablar con las personas sin necesidad de palabras sino con imágenes, por medio de los murales generamos conocimiento y transmitimos pensamientos”.

Tonra destaca también que el arte urbano no es algo cerrado a cierto público sino que es para todos, para la vida cotidiana y tiene un impacto directo en las personas, y que este tipo de intercambios culturales son necesarios porque abren la mente ante otros escenarios, contextos, recorridos y pensamientos que ayudan a ver, tocar y sentir el mundo de forma distinta.

Alex Rodríguez (director del Biocultural), sentencia que:

“El arte urbano permite, además de transformar estéticamente a la ciudad con color en muros fríos, generar vínculos de pertenencia entre los ciudadanos y lo urbano porque se habita y disfruta de otra manera. No es lo mismo caminar por un muro gris que por un muro de colores”.

ESCRITO POR Erika Pinilla Montes
Amante empedernida de las letras, las notas y las sonrisas. Mis terapias son el cine y la música
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