11/19/2018
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Pa gozar, un carnaval convertido en exposición

En Colombia hay alrededor de 268 carnavales, y usted, ¿ya ha ido a uno? La exposición Pa Gozar en la Alianza Francesa, de la gestora cultural Andrea Ospina, nos acerca a los confines de este mundo ancestral, festivo y colorido.


Texto por Esteban Hoyos

Fotografías por Andrés C. Valencia

Allí donde se acaba el mundo, comienza un carnaval. Sea en Riosucio, en Barranquilla, en Nariño, en Putumayo o en otros 200 lugares colombianos más, estas festividades representan una expresión primigenia de nuestra cultura de origen, sin importar su ubicación geográfica, pero partiendo de la alegría y el color.

De este vasto y expresivo mundo se trata la exposición Pa Gozar, relatos visuales en torno al carnaval, de Andrea Ospina Santamaría, estudiante de Gestión Cultural de la Universidad Nacional y aspirante a su título con esta investigación – exposición. Está ubicada en la Alianza Francesa hasta el 26 de octubre.

En el transcurso de este año Andrea decidió introducirse en la historia de esta celebración y las curiosidades no se demoraron en aparecer. Una de ellas fue que el primer carnaval del que se tiene rastro se realizó en Bogotá, en la época de la colonización española. “Todos los carnavales son antes de la época de la cuaresma, por eso se llaman carnaval, porque vienen de las carnestolendas, que era tener permiso para comer carne antes de las restricciones de la cuaresma. Eso empieza a pasar en Bogotá cuando llegan los españoles y se mezclan con los indígenas”, contextualizó.

Con la conquista y la migración de los primeros pobladores, las tradiciones fueron expandiéndose y mezclándose con el sincretismo de la religión católica poco a poco,  de esta manera se fue configurando el mapa que hace parte de la exposición: 127 en el Caribe, 38 en la región Andina, 3 en Orinoquía, 18 en Amazonía y 82 en el Pacífico.

Estamos hablando de una tradición que desconocemos y que tiene mucho trasfondo cultural, hereditario, identitario de estas comunidades. Mucho más allá de la fiesta que uno conoce es toda la tradición que se engrana en ellos. 

En el proceso de curaduría Andrea se basó en 2 ejes: En el primero se encuentran las experiencias que pueden unir a los manizaleños con la fiesta, concepto que dividió en la fiesta infantil y urbana por ser tan diferentes y complementarios a la vez y por su vínculo con los ciclos, formas en que se estructuran los carnavales.

El segundo concepto lo basó en 4 carnavales para profundizar: el de Sibundoy (Putumayo), por tratarse de una festividad que conserva su tradición indígena, es liderada por su cabildo y mediada por la iglesia católica; el de Barranquilla porque es el más famoso del país y, aunque muchos la han oído mencionar e incluso han asistido, pocos entienden las razones en que se fundamenta; el de Riosucio por pertenecer a nuestro departamento, y finalmente está el de Pasto.

De este último lugar vino un líder de la comunidad indígena Quillacinga, del municipio de  Obonuco, a hacer parte de la exposición. Esteban David Pupiales Achicanoy es un artista visual que usa la danza como expresión de la tradición de su comunidad. En la inauguración de la exposición (el 9 de octubre) interpretó una danza llamada El diablo baila en el San Juan, el cual, según él, es una adaptación de la tradición de la palabra de su pueblo, pues se trata de una historia que ha sido contada durante generaciones y la protagoniza un diablo (nada que ver con el que enseña el catolicismo) protector de la montaña de fuego, como es conocido para ellos el volcán Galeras, una montaña sagrada.

Esta exposición es el resultado de un trabajo colectivo en el que participaron 16 fotógrafos, organizaciones y proyectos que se han encargado de inmortalizar estas manifestaciones para contarlas a otras generaciones. Uno de ellos es Andrés Valencia, director de Revista Alternativa, quien acumula ya alrededor de 4 años de investigación en las profundidades de las montañas indígenas de Riosucio.

Es imposible escapar, porque el carnaval no tiene ninguna frontera espacial. En el curso de la fiesta solo puede vivirse de acuerdo a sus leyes, es decir de acuerdo a las leyes de la libertad.  Mijaíl Bajtín, 1967.

Si usted es de las personas que ya ha asistido a un carnaval, sin duda esta exposición podrá transportarlo hasta sus recuerdos en aquel lugar, pero si no lo ha hecho, una vez la vea no tendrá dudas en vivir pronto esta experiencia.

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