11/19/2018
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Tejiendo Tactos: “En el performance somos carne de cañón”

Son siete cuerpos que entrelazados representan una unidad, un conjunto, un colectivo llamado Corporación Tejiendo Tactos. También son los organizadores del próximo III Festival-Encuentro de Performance Manizales.


Texto por Juan Pardo

Fotografías por Lania LexBetancourtB

Los vendedores de minutos están dichosos porque la rutina de su tarde se acaba de romper. Y de qué manera: un grupo de personas empiezan a hacer un alboroto justo en la esquina de la Alcaldía -carrera 22 con calle 19-. Estamos en el Centro de Manizales, órgano indispensable del ecosistema ciudadano y lugar donde, bajo el atardecer del primer viernes de febrero, empieza a materializarse un performance.

La sangre es protagonista. Gotea por las manos y pañuelos que agitan unos desagradables, pero elegantes personajes de vestido y corbata. Sin embargo, las heridas sangrantes pertenecen a otros. Entre los presentes también caminan los muertos que, cubiertos por trapos blancos y marcas rojas, parecen fantasmas en cuyas manchas se interpreta, como en un Test de Rorschach, la imagen del DOLOR.

Pero, ¿qué tipo de dolor es el que vemos? ¿dolor político o humano? Esa es una de las tantas preguntas que plantea el grupo Corporación Tejiendo Tactos con su performance ‘Colombia Re-Flexa’. Es un mensaje, un llamado, un grito a los ciudadanos por despertar y hacerse más sensibles y críticos frente a la violencia que atraviesa el país, más precisamente, ante los más de 280 líderes sociales y ambientales asesinados en tan solo dos años.

Conformado por David Páez Toro, Maira Fernanda Manrique, Javer Ney Aguirre, Adriana Rincón Flores, Adriana López, Jairo Steven Marín y Carolina Marín Gómez –su directora-, este colectivo se ha encauzado, preocupado y ocupado por crear y transformar a través de sus cuerpos una conciencia social y ambiental alrededor de temas como los falsos positivos, el fracking, la coartación de libertades y el asesinato de líderes sociales.

Carolina Marín, licenciada en Artes Escénicas, cuenta que todo surgió hace seis años como un proyecto de investigación. Lo que hicieron fue traer a colación sus memorias del terremoto del 99’ en Armenia, y así poder compartirlas, de-construirlas y transformarlas en el presente desde el lenguaje del performance.

“Tejiendo Tactos nace también de la intención constante de ser un conjunto, de entendernos como uno solo, pero que siempre está necesitando de ese otro, de esa potencia, esa fuerza, esa permanencia, ese calor del otro”, complementa la directora.

Transformar desde lo cotidiano

La puesta en escena sigue su andar por las angostas, pero atestadas calles del centro manizaleño. El grupo se detiene frente al Palacio de Justicia. “Mediante el performance hemos procurado manifestarnos más allá de la sala y la academia para acercarnos al público, a la calle, al espacio donde habita la población invisible“, expresa el colectivo en su manifiesto.

Durante todo el recorrido de la sangrienta procesión los transeúntes admiran de cerca el horror del acto y es visible la incomodidad en algunos. Y es que el espectador también cumple un papel fundamental en estas acciones, puesto que, como lo explica Carolina, el performance cobra sentido con el pensar, sentir y accionar de quien lo presencia, que a su vez puede transformar y aportar desde lo cotidiano.

David Páez, quién además de biólogo es también el co-director de este conjunto, comenta que aunque existen muchas formas de performance, ellos lo han abordado desde lo efímero como algo que sucede en un espacio cotidiano, y que no necesariamente exige anunciamiento o invitación previa. “Es una ruptura en lo que pasa en el día a día, no hay una parafernalia, es algo más vivencial con la cotidianidad de las calles, es en la calle y para la calle”.

Existen otros aspectos que hacen especial este tipo de arte: “La presentación en sí es una acción mía, de mi cuerpo, de mi espíritu, de mi ser. Mientras que en el teatro dejo de ser yo para encarnar en otro personaje, en el performance somos carne de cañón, siempre estamos expuestos, porque es mi cuerpo y es mi propio ser el que está ahí ejecutando signos o símbolos corporales”.

Y es tanto el amor y entrega que siente este grupo hacia el arte de acción, que hace un par de años decidieron crear el Festival-Encuentro de Performance Manizales, el cual celebrará su tercera edición a mediados de octubre-noviembre. “Quisimos crear un espacio en donde se viera una línea académica, una línea pedagógica y una línea artística, y en donde la ciudad y nosotros tuviéramos la oportunidad de conocer de primera mano a artistas nacionales e internacionales que llevan mucha trayectoria en este tema“, cuenta Carolina orgullosa de su evento.

El año pasado este festival contó con la presencia de 28 artistas manizaleños, 28 nacionales (Bogotá, Medellín, Ibagué, Pasto, Cali, Armenia, Pereira) y siete internacionales (Brasil , Chile, Venezuela, Francia e Italia). Se presentaron más de 20 performances e instalaciones en diversos lugares de la ciudad como la Plaza de Mercado, el Parque de las aguas, Parque Caldas, sector Centro, Plaza de Bolívar, Sector del Cable, Barrio San José, Barrio Minitas, Universidad de Caldas, y Ruta del Teatro

Ellos son Tejiendo Tactos. Un colectivo, un conjunto, una unidad de amantes por el teatro, las artes plásticas, la danza, el diseño, la filosofía, la antropología y hasta la biología. Todo para presentar, representar y transformar desde el performance el presente del contexto social y ambiental que nos es común a todos los seres humanos hechos de carne, hueso, piel y alma. 

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