Valentín el Velador de Almas: La ilusión de un retorno

9 Septiembre, 2016 by Paula Vasquez

Mientras unos quieren irse, otros desean el regreso. Algo es cierto: uno desea lo que está ausente. Valentín el Velador de Almas es una obra en torno a la añoranza de volver a la tierra que nos vio nacer, a aquella tierra natal base de nuestra identidad.

Texto por: Paula Vásquez
Fotos por: Melanie Espitia Diossa

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Ayer seguramente evocamos a nuestros familiares o amigos, que en busca de una buena calidad de vida compran el sueño americano: carro, beca y casa, a cambio de dejar atrás a las personas que se aman. Pero lo que seguramente no nos detenemos a pensar, al igual que Valentín, es en ¿Cuáles son esos medios que nos permitirán conseguir lo que salimos a buscar?

La tristeza de trabajos que arrebatan el tiempo de vivir, que te miden hasta el tiempo para ir al baño como en Tiempos Modernos de Chaplin, son las quejas constantes de Valentín en una noche lluviosa lejos de su país, hacia sus únicos interlocutores: los muertos y él mismo.

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Las esperanza de volver al lugar donde amó la vida es tal vez la única razón por la cual Valentín sonríe: “Las montañas, una torre del cable, una iglesia, la iglesia en la plaza, la calle, el café, la campana, la niebla… un plátano, dos yucas, unas papas, el fogón, el calor del fogón, la abuela sentada, el guaro en la mesa…” Mientras él pronunciaba estas palabras, tal vez ante nosotros surgía la pregunta ¿Qué nos hace seguir viviendo pese a que el horizonte sea desalentador? Y la respuesta la dio la misma obra: el deseo. Mientras hay deseo hay posibilidades, es como si fuese el motor que nos impulsara a seguir viviendo, a actuar, a sonreír, a anhelar, a luchar. Casi como si desear fuera la respuesta al sentido de la vida. Lo que mantiene a Valentín de pie en un país desconocido y ajeno, es la ilusión del retorno, volver a las cosas simples como tomar un café, ir a la plaza a darle de comer a las palomas o a que le lustren los zapatos.

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Punto de Partida, de la ciudad Manizales, logra en su obra contener un alto lenguaje poético, pasando desde Shakespeare, hasta nuestro periodista asesinado, Orlando Sierra. Logra un punto de encuentro entre Valentín y nosotros: querer retornar.

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Al igual que Odiseo vuelve a Ítaca, Valentín volverá a su lugar, Manizales. Nosotros, familiares y amigos, tal vez también lo hagamos, pero no sabemos con qué nos encontraremos al regreso. Soy fiel creyente de las palabras pronunciadas por un Lorca y una Alfonsina: “Más lo que fue jamás se recupera y toda primavera que se esboza es un cadáver más que adquiere vida y es un capullo más que se deshoja”. “Las cosas que se van no vuelven nunca y eso todo el mundo lo sabe, y entre el claro gentío de los vientos es inútil quejarse”. Volver sí, pero siempre conscientes de que todo se transforma. ¿Con qué Manizales se habrá encontrado Valentín?

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ESCRITO POR Paula Vasquez
Pienso que a través de las letras y de muchas otras expresiones artísticas, se puede alcanzar una comprensión diferente de todo lo que nos rodea.
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