10/23/2018
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Antígona: una asamblea sobre la justicia y la complejidad humana

El Teatro UNAM de México fue el encargado de inaugurar los 50 años del Festival Internacional de Teatro. El mito que creó Sófocles en la Antigua Grecia sirvió para hablar sobre justicia, el cómo gobernar y el entierro de los seres queridos, temas en común a la dura realidad de este país.


Texto por Erika María Pinilla M.

Fotografías por BetancourtB y Ana Fajardo

La celebración de los 50 años del Festival Internacional de Teatro de Manizales comenzó con un juicio a puertas abiertas. La voz de la sabiduría convocó a una asamblea para que Antígona, hija de Edipo, expusiera las razones por las que enterró a su hermano Polinices sabiendo que la apedrearían por hacerlo. En esta mesa de discusión estaban también su hermana Ismene, su pareja Hemón y Creonte, rey de Tebas, quien emitió la prohibición de enterrar al “traidor de la patria”.

En este punto quizá algunos no entiendan mucho de la historia. Por eso resumiremos brevemente su argumento:

Antígona es originariamente un mito de Sófloces, un poeta barbado de la Antigua Grecia. En esta obra Eteocles y Polinices, ambos hijos de Edipo, estaban en guerra pues se iban a turnar el trono de Tebas periódicamente, pero Eteocles decidió quedarse en el poder después de cumplido su período. Los hermanos, hartos del conflicto, pactaron por correspondencia que se verían para acabar con sus vidas y así mandar un mensaje sobre lo inútil de la guerra. Sin embargo, en lo que se podría llamar “la escena del crimen” un interés externo ocultó las cartas que explicaban lo sucedido dejando únicamente los cuerpos de los hermanos.

El nuevo rey, Creonte, decidió enterrar a Eteocles como héroe caído en campo de batalla y dejar el cuerpo de Polinices a la intemperie para escarnio público. Antígona, alentada por una ley superior a los estatutos enterró a su hermano aún a sabiendas de lo que pasaría. Esta ley superior son su familia y la ética.

En el 2015 el Teatro UNAM (Universidad Autónoma de México) invitó a David Gaitán a hacer una obra basada en el clásico Antígona. Él podía montar el texto de Sófocles, hacer una obra que ya estuviera hecha o un performance, pero decidió hacer esta obra por el momento turbio que estaba pasando México después de la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa. Esto último debido a que en la obra se abordan temas como la justicia, el cómo gobernar y el entierro de los seres queridos.

La vigencia de Antígona

“Montar un clásico es esa oportunidad de preguntarnos qué nos está diciendo esa obra en el presente y por qué ha sobrevivido tantos años. La respuesta está en el presente y no en un pasado que no conocemos totalmente”, reflexiona Adrián Ladrón, actor que interpreta a Creonte, rey de Tebas.

Adrián cuenta que en México desde varios años se ha encrudecido la violencia, la violación de los derechos humanos, han aumentado las desapariciones forzadas, los asesinatos y la violencia por parte del Estado hacia los ciudadanos. Es por esto que esta era una oportunidad de hablar sobre esto y sobre la importancia de enterrar a los muertos. “Hay muchas familias en México que no han tenido la oportunidad de enterrar a sus muertos y menos a sus desaparecidos porque ni siquiera saben si están muertos”.

David Gaitán, director y actor de la obra, concuerda con Adrián y explica: “Lo que más me interesaba era poner en escena la conversación que yo sentía que necesitábamos tener por la situación política y la temperatura de lo que estaba pasando en México”.

Para él, el mito de Antígona muestra un acto de desobediencia civil pacífica que es enterrar a su hermano Polinices a pesar de la prohibición legal de hacerlo. “Esto daba pie para activar esa conversación que yo sentía que valía la pena tener en tanto a la justicia, la democracia, cómo gobernar y la política, todo mientras contábamos el mito de Antígona”.

Marianella Villa, quien protagoniza a Antígona, dice que la relación entre la obra y la realidad política en México es bastante evidente: “El coro de jóvenes tebanos alude a todas las personas desaparecidas y asesinadas en las que se encuentran jóvenes, estudiantes, periodistas y muy particularmente mujeres. Y la muerte de Antígona representa los feminicidios que tienen lugar a diario en México como asunto pandémico”.

Según ella, al Estado no le interesan el bien común, la verdad, la libertad, ni el honor de la justicia como un valor ético. De esta forma el rey de Tebas representa el gobierno, no por tener poder sino por lo que hace con él, porque, en palabras de Marianella, es un sofista que hace parecer que tiene un criterio de justicia, pero no es así. La actriz encuentra curioso el símil que hay entre Creonte y algunos gobernadores humorísticos que le caen muy bien al pueblo, pero siguen siendo los mismos asesinos.

“Nosotros no estamos pretendiendo aleccionar al público, sino que ellos se lleven una pregunta y se planteen cuestionamientos”, finaliza Adrián.

Del papel a las tablas: la creación de personajes en Antígona

David siempre trazó una línea en los personajes a la hora de crearlos para que no fueran una dicotomía: bueno, malo, sí y no, sino que reflejaran la complejidad humana. La aspiración que tiene este director es que, a diferencia de abordajes más habituales de Antígona en los que ella es un símbolo de civilidad y el rey es un símbolo de tiranía, aquí “se complique la percepción del espectador hacia ambos bandos pues se muestran las bondades y complicaciones de cada personaje”.

Además, presentar la obra tres años seguidos le da la oportunidad a los actores de seguir construyendo los personajes. El proceso está vivo, como dice Adrián, no es como una maqueta que hay que repetir, sino que es algo que está cambiando constantemente. El tiempo ha ayudado a que el personaje del rey de Tebas se haya asentado, haya ganado cinismo, seguridad, desparpajo y varios de los rasgos de su personalidad.

La mirada del público también ha ayudado muchísimo. Para el Creonte del Teatro UNAM: “En el 2015 el personaje era mucho más tímido y la gente reaccionaba diciendo “nos imaginamos que este personaje es mucho más cínico”. Como que el personaje se ha ido completando con la mirada del espectador que me parece que siempre es útil escuchar”. Además, es un personaje populista que depende mucho de la reacción del público y está buscando siempre agradar.

Para Marianella siempre es importante partir de una vinculación personal para conectarse con Antígona por medio de un tejido con el que profundiza las ideas, sensaciones y emociones del personaje. Ella cuenta que cuando ensayaban era muy nítido tener presente la tragedia de Antígona y era muy confrontante escuchar al público divertirse por lo que decía Creonte. “Eso me ayudó a modular cosas, si yo me instalaba poderosamente en la tragedia iba a perder siempre con respecto a él, entonces intenté que no ganara esa oscuridad y que Antígona pudiera tener momentos de humor como estrategia para confrontar y contra-argumentar a Creonte”.

En el marco del FIT David interpretó por primera vez a Hemón. Cuenta que su entrada al personaje fue amena y calurosa pues después de años dirigiéndolo sintió placer al representarlo. Además de los seis personajes en escena, al menos 30 jóvenes camuflados en el público lanzaron piedras a Creonte y representaron la rebelión de los tebanos ante el mandato inhumano del gobernante. Finalmente, los colores en movimiento formaron la bandera de un México turbulento que sostiene el verde, blanco y rojo entre esperanza y desasosiego.

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