11/19/2018
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If, Festejan la Mentira: Hasta la muerte cuesta, y mucho

¿Hay algo peor que la muerte de un ser querido? Sí, no sepultarlo o realizarle un ritual de sepelio acorde a sus creencias. De esto y de otras críticas a nuestra sociedad hablaron sobre el escenario la compañía Complot Teatro, de Uruguay.


Texto por Esteban Hoyos

Fotografías por Lania Lex

Con humor negro e ironía, los actores uruguayos Gloria Demassi, Dahiana Méndez, Carla Moscatelli, Giselle Motta y Gustavo Saffores interpretaron If, Festejan la Mentira, la cuarta obra de una pentalogía escrita por el dramaturgo Gabriel Calderón, en el Festival Internacional de Teatro de Manizales (FITM).

Esta obra gira en torno a tres momentos y espacios diferentes, pero alimentados por un único propósito: recuperar el cadáver del abuelo de la familia, el cual ha sido retenido por diferentes razones. La primera escena que se muestra ante el público transcurre en un velorio. La abuela, la madre y la nieta esperan pacientes a que el féretro sea ocupado por su ser querido, pero esto nunca pasa debido a que la empresa fúnebre retuvo el cuerpo por no pagar el contrato.

Después de una álgida discusión que termina en sangre, los actores se preparan para entrar a la segunda escena: una ciudad sitiada por una dictadura militar. Ha pasado un año desde que falleció el abuelo y, la familia, en este caso son todas hijas de él, no puede sepultarlo porque fue calificado como una persona que deshonraba los propósitos del partido, por lo tanto su castigo era no descansar en paz.

La obra finalmente plantea cómo sería esta misma situación en una ciudad apoderada por el fanatismo religioso, donde aquellos que no se acogieron a los dogmas no podrían ser sepultados. De nuevo, el abuelo no fue enterrado.

Además del propósito común que une a los personajes, hay un elemento que le agrega fantasía a la obra: se trata de una familia con costumbres vampíricas. Gustavo Saffores explica que este elemento le da un sentido crítico a la obra, pero que no es tan perceptible al público: “se habla de una familia con una tradición de vampiros. La analogía que hace la obra es que la sangre que queremos chuparle al del lado es el dinero. Vivimos en una sociedad donde lo más importante es la plata y lo drenamos todo el tiempo, y donde la herencia que vamos a recibir siempre es el dinero”.

Respecto a la puesta en escena, unos sillones, una mesa y dos paredes, la utilería empleada durante los 90 minutos nunca fue movida de su lugar. A través del juego de luces y un cambio en el vestuario y la postura, los actores demostraron su agilidad para encarnar diferentes personajes en una misma obra y construir códigos que diferenciaran una época de otra.

Jorge Agudelo, estudiante de últimos semestres de Artes Escénicas con Énfasis en Teatro, de la Universidad de Caldas, argumentó que lo que hace interesante a la obra es que “el ritmo nunca se cae y el espectador todo el tiempo está conectado, a pesar de los cambios de tiempos. Además siempre hacen críticas sociales muy interesantes por medio del humor negro, algo muy fuerte en cuanto a la forma en que se compone la familia, la sociedad, el tema de la mujer y las religiones”.

Esta compañía uruguaya, Complot Teatro, no es la primera vez que viene al FITM. De hecho el actor Gustavo se ha presentado en 6 versiones del Festival. El año pasado vino con una obra llamada “Tebas Land”, sobre una cárcel, y también hizo una interpretación de Ricardo Tercero. Por la calidad actoral y narrativa de esta compañía, se ha convertido en referente y casi una obligación verlos, tal como sucede con Teatro Petra.

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