11/19/2018
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Desfigurando límites: Guardianas de la ladera

Por: Laura Victoria Carmona Mejía

En Manizales existe un grupo de mujeres que ha dedicado gran parte de su vida a una labor titánica: evitar los desastres que pueden ocurrir debido al mal mantenimiento de las más de 1200 obras de estabilidad que se encuentran en las zonas de alto riesgo de la ciudad.

Ellas son las Guardianas de la Ladera, mujeres cabeza de hogar entre los 35 y 60 años que con pala, machete, escobilla y sus manos recorren las laderas de la ciudad recogiendo los escombros, basuras y ocasionalmente algún colchón destruido que queda de los frecuentes derrumbes.

Una labor que más allá de cuestionar los imaginarios y roles de género en la sociedad, significa para cada una de las guardianas una posibilidad de empoderamiento desde la fuerza, la unión, la sutileza y la verraquera -como ellas mismas lo expresan-.

Romper esquemas e imaginarios y entre el silencio de la montaña crear un espacio para la sororidad y la preservación de la vida, de eso se trata este programa.

“El mundo necesita personas que amen lo que hacen” afirman las guardianas quienes encuentran en este trabajo la posibilidad de mostrar sus habilidades y fortalezas.

La labor de FESCO como encargados del programa “Guardianas de la Ladera” es la de coordinar, administrar recursos y/o brindar capacitación a las 120 mujeres que actualmente se encuentran inscritas al programa.

Un programa que realiza grandes aportes a las personas, las comunidades que se benefician y convienen a diario con estas mujeres.

Laura Victoria Carmona Mejía

Propendo porque mi fotografía sea un acto que conmueva y genere empatía, por lo tanto “cultivo instantes”, gesto con mi cámara la profundidad que abraza la vida desde los rostros como rastros del camino y le cuento al mundo sobre los umbrales y cotidianidades que se tejen en mi lente entre alientos febriles de los cuales indudablemente hago parte.

No es la foto y el fotógrafo, es el corazón, la cabeza y la amalgama ética de narrar la realidad lo que obturo con mi cámara. Ahora, con la posibilidad de ayudar a los demás en el encuentro con la fotografía, considero que mi responsabilidad es inspirar a otras miradas conscientes y sensibles ante su realidad. Me espera un largo camino.

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