07/23/2019
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Las Cuadrillas: cultura, color y hermandad en Riosucio

Tradición es la palabra máxima en tiempos de Carnaval; la literatura, los matachines y la música invaden el ambiente motivado por el espíritu cuadrillero el día domingo. Las cuadrillas son el culmen de la fiesta carnavalera en Riosucio, Caldas.


Texto por: Eloisa Castillo Torres

Fotos por: Andres C. Valencia y Giovanny L. Galvez

Propios, visitantes e hijos pródigos se aglutinan en las calles desde muy temprano para recibir la magia del color, los disfraces, las rimas y la puesta en escena que cuadrilleras y cuadrilleros preparan desde un año antes de cada edición.

Mientras respira y organiza su tocado de olas de mar azul combinado con un barco similar a la Santa María de Colón, José Reinaldo Molina, capitán del grupo Olé Carnaval con la cuadrilla Revolución 2019, relata que el día arranca muy temprano; desde las 5:00 a.m. está en función “con el maquillaje, vestuario, revisar los últimos detalles de la organización y desde las 10:30 a.m. las cuadrillas están preparadas en el punto de encuentro del desde el cuál parte del desfile, la esquina de la Avenida 7 de agosto”.

En este punto, se pulen detalles, se rezan los conjuros, y se dan las últimas instrucciones al interior de las 25 cuadrillas que se preparan para el acto más esperado del Carnaval, después de la salida de Su Majestad: El Diablo. La gente emocionada en ambos costados de las calles corea el himno del Carnaval y tratan de aprender las letras de las cuadrillas que verán en pocos minutos.

Durante el desfile, los integrantes de las cuadrillas saludan, rinden venías al público y avanzan en el trance de las melodías tradicionales que interpreta el grupo musical que acompaña a cada una.

El día de desfile de cuadrillas es mágico, es el gran día de Riosucio; encontrarse con los amigos, ver a los otros grupos y posar con ellos para una foto, ese es el placer de ser cuadrillero”, declara José Reinaldo, cuya cuadrilla inspirada en la Revolución Francesa está conformada por riosuceños residentes en Manizales.

Los temas cuadrilleros son variados y no se pueden repetir en los siguientes carnavales. “La cuadrilla es la esencia de la fiesta porque la literatura es el elemento más importante del Carnaval y en ella se basan las cuadrillas”, cuenta Eliana Medina Ramírez, conocida como ‘La rasta de Lucifer’ cuadrillera desde los 5 años y capitana del grupo Los Ramírez y los corrompidos, en esta edición con la cuadrilla Egos: dependientes del color.

Todo parte de la literatura tradicional, de la que se escoge un tema y todo se une alrededor de un círculo mágico: se adaptan las letras de la cuadrilla en canciones ya existentes, se diseña el vestuario y se organiza una coreografía que configuran todo un ritual catártico en críticas constructivas a la sociedad, la política, la actualidad y otros temas álgidos que se exteriorizan en una amalgama de parodia y sátira matachinesca.

Al ascender por el sector de Curramba, hacía la plaza de La Candelaria, se hace sentir el calor del Carnaval entre cuadrilleros que se hidratan mientras su energía va en crescendo como las notas musicales y los coros de los espectadores. A las cuadrillas les espera, al finalizar el desfile, la puesta en escena de sus letras en los tres proscenios del municipio: San Sebastián, La Candelaria y Curramba y en cada una de las 18 casas cuadrilleras inscritas meses atrás en la Junta del Carnaval.

El desfile finaliza en la plaza de San Sebastián, en donde se encuentra la Junta, directivas, Alcalde y Alcaldesa del Carnaval, quienes reciben a todas las cuadrillas, ofreciendo una descripción de su conformación, propuesta literaria, vestuario y detalles que hasta ese momento son un secreto para el público.

Explosión de versos, matices y fraternidad

Las casas cuadrilleras son inscritas por familias riosuceñas que viven alrededor de las dos plazas municipales y que engalanan las viviendas con ornamentos carnavalescos abren sus puertas para recibir espectadores y disfrutar las puestas en escena.

La dirección de las presentaciones está a cargo de capitanes y capitanas de cada cuadrilla, así lo explica Carlos Alberto Betacur Pérez, miembro de la cuadrilla ‘El retorno de los Dioses’. “El capitán toma las decisiones principales de la cuadrilla, compone las letras, reúne al grupo y está al pendiente de que todo salga bien”. Los integrantes de esta cuadrilla están vestidos con túnicas, sandalias y tocados de máscaras en su cabeza que representan 22 dioses del Olimpo. Después se adentran en una de las viviendas ubicada en la carrera 5 entre calles 6 y 7 y en su presentación inician con el estribillo:

Olimpo legendario: tus dioses inmortales
desfilan uno a uno con gracia y majestad;
han venido a contarle al rey de los mortales
lo mucho que padece su pobre humanidad”.

En cada casa, las familias acogen a los grupos acompañando los coros de las letras, aplauden, y al final les ofrecen algo de alimento, hidratación y uno que otro guarapo. Cuadrilleras y cuadrilleros agradecen el recibimiento, toman un respiro, y entonan animosas frases para continuar el recorrido por viviendas y los tres proscenios mientras otros grupos circulan.

Las familias de los grupos, juegan un papel muy importante. “El trabajo es en conjunto, porque si la familia no está dentro de la cuadrilla, siempre está vinculada alrededor de ella; acompañando y mirando cómo se colabora en todo el proceso, desde la preparación”, relata Maria Adiela Ramírez Gutiérrez, madre de Eliana y mamá adoptiva de Los Ramírez y los corrompidos.

En todas las casas el ambiente palpita cada vez más con cada presentación y es el turno Egos: dependientes del Color, cuadrilla inspirada en el Bicentenario de la nación y del municipio, y que narra una parodia con cuatro tipos de personajes: negros, indígenas, españoles y el sistema opresor. Sus letras rezan una crítica a la celebración de la independencia, “porque a veces sentimos que los próceres lucharon en vano pues aún somos dependientes de muchos países”, comenta la capitana, ‘La rasta de Lucifer’.

A las 2:30 a.m del lunes, Egos entra a la última casa tradicional donde se presentarán, la de los Zapata, ubicada en la calle 10 entre carreras 9 y 10. Agotados por el día pero felices por el recibimiento del público, llegan con toda la energía prender la fiesta al calor del reggae y el ska que empieza con la primer canción:

Independencia no debes festejar
si dependiendo del Estado siempre estás
oligarcas ondeando la bandera
quitándole a la patria dignidad”.

La rasta de Lucifer: “Lo único que nos hace libres es el Carnaval, porque con la apertura, la inversión y las actividades permite que seamos libres y nos hace independientes”. Al finalizar todas las presentaciones, miembros de las cuadrillas pueden retirar sus máscaras o maquillaje, acción que no pueden hacer nunca delante del público. Ahora, se abrazan en hermandad, se aplauden y felicitan unos a otros, pueden ir a descansar o a carnavalear brindando con unos buenos tragos de guarapo.

Cuadrilleros de todas las edades

Los niños y niñas riosuceños también tienen su espacio el viernes, día en que se inauguran las cuadrillas infantiles. “Con ellos se empieza la preparación en marzo, con un taller en donde se habla de la fundación e historia del pueblo; se recuerda que cada dos años se hace memoria de esa fundación”, comenta Maria Adiela, quien además es docente de primaria y capitana de cuadrillas infantiles desde que su hija tiene 5 años.

Para la niñez del municipio es toda una experiencia inolvidable iniciar en el semillero del Carnaval. Allí, entre la fabricación de antifaces, capas, y disfraces, aprenden sobre la producción literaria y la importancia del legado cultural que tiene esta festividad para todo Riosucio.

Maria Adiela, la gran capitana, dice que todas las cuadrillas son explosión de la libertad de  expresión y que escribe los versos con niñas y niños. Todo empezó porque su hija, la rasta, empezó a participar desde los 5 años, cuando ni siquiera la mujer tenía participación dentro del Carnaval. Ella recuerda, que antes el papel de la mujer solo era de acompañante o espectadora, pero gracias a que “doña Virginia, y doña Loló Betancur -dos de las primeras mujeres cuadrilleras- motivaron a Eliana a participar, todo empezó a cambiar”. Ellas, fueron las primeras en darle saludo al diablo, en hacer cuadrillas infantiles y con mujeres, por lo que la tradición incluyó otros significados para este gran acto.

Ahora, solo queda esperar dos años para volver a vivir el color y la magia de las cuadrillas
que sorprenden con más energía y espíritu. Desde ya empiezan las preparaciones para el
Carnaval del año 2021.

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