¡Luchando por la justicia guarapera!

29 Enero, 2017 by Diana Castro

Cada dos años el carnaval va renovándose, va cambiando en la medida que las tradiciones se refrescan. Hace un par de carnavales, un grupo de Antihéroes y Aberrados empezaron a recorrer las calles riosuceñas con una misión clara: luchar por la justicia guarapera, intentando asegurar el guarapo como un derecho fundamental en el carnaval de Riosucio.

Texto por: Diana Castro Roa

Guarapoman, Megaporrón y Calabatrón conforman la Liga de la Pernicia, un grupo de antihéroes burlado por los amantes del aguardiente y aclamado por matachines sedientos. La liga trabaja sigilosa, sin descanso, así que se les puede ver en casas cuadrilleras, desfiles, alboradas… sin entradas triunfales ni reflectores en el cielo, cuando uno menos piensa ve pasar una media velada de colores fuertes.

Más allá del honor o el heroísmo, la liga no pierde de vista su objetivo central: la Pernicia, término por fuera de los diccionarios oficiales, con una interpretación doble. Por un lado refiere al desorden, la travesura, de igual forma significa perder tiempo inoficiosamente. La Liga cumple con ambas, un grupo de amigos que aman su carnaval y desean hacer parte de él a su manera, con un papel que a los ojos de muchos tradicionalistas no tiene razón de ser ni importancia para su majestad, sin embargo no se necesita de argumentos políticamente correctos para carnavalear, ¿o sí?

“Cuando este man esté cucho, yo lo remplazo”, dijo un joven de unos 13 años que mira llegar a Megaporrón en el desfile de identidad Riosuceña.

Los jóvenes que le ponen el pecho al carnaval no son dos ni tres, son un ejército completo. El ministerio del guarapo nace con el objetivo de velar por soluciones imaginarias para situaciones cualquiera, trastocando realidades e invirtiendo los poderes al entregar un ministerio al pueblo, de tal manera que cualquier indecoroso y aberrado puede hacer parte de él, cualquier matachín que tenga tiempo e hígado dispuestos a investigar poetas riosuceños, guaraperias en los cerros y cantar a todo pulmón las canciones cuadrilleras. Por supuesto existen puestos vitales tales como el Secretario de Asuntos sin Importancia, la Procuradora de la Buena Voluntad y el Juez de descontrol sin Garantías, un organigrama que solo se puede comprender después de tres días seguidos de carnaval.

“El ministerio del guarapo es tan bello que está sustentado en literatura real, es producto de este patrimonio. Algún día de 1979 se reunieron dos grandes matachines de nuestro pueblo: Tatines y Cegil se atrevieron a crear el ministerio en el libro de había una vez un pueblo… Alguna vez alguien resultó recitando partes de ese libro, hablando del ministerio. Ellos lo habían creado y nosotros lo institucionalizamos repartiendo guarapo en una instalación de la república ”– Cónsul de dudosa procedencia, Integrante del ministerio del guarapo.

El carnaval, además de llenar de color las calles y enmascarar a sus matachines, tiene un efecto directo en el tiempo. Un día que antes se medía en horas, obligaciones o atardeceres, ahora se mide por recorridos entre los parques principales, el inicio de una chirimía tocando o la espera de las cuadrillas. En medio de esa atemporalidad fiestera se realiza una de las tradiciones más importantes de Riosucio y parte de Supía: el guarapo, al ser un licor artesanal que ha pasado por varias generaciones como bebida orgánica, autóctona, de celebración y también de sanación. Esta es la razón por la cual la Liga de la Pernicia y el Ministerio del Guarapo han ganado mucho aprecio y sin planearlo, han luchado contra celebraciones monótonas y campañas de licores industriales que ya tienen alejado a más de uno de las guaraperias.

“Pudiendo comprar aguardiente pa´ qué compro guarapo”, dijo un asistente al carnaval.

Es que para celebraciones comunes tenemos las zonas rosas y los fines de semana corrientes. Un carnaval sobrepasa las lógicas de la fiesta y genera un encanto particular, característico del diablo pintoresco, travieso y trovador que renace cada dos años. El ministerio y la liga son solo dos ejemplos concretos de los muchos riosuceños de corazón, que han escudriñado en lo más profundo del Ingrumá, encontrando una fuente inagotable de ironía y guarapo. Por eso me despido, no con un hechizo ni un conjuro endiablado, sino con las palabras de un personaje que a medio mundo ha enguarapado:

“Por el poder del calabazo, que te embriagues hasta el totazo” –Calabatrón.

ESCRITO POR Diana Castro
Mujer de ojos curiosos y una caracola en la garganta, con pies dispuestos a caminar donde suene un tambor. Esquizofónica de pura cepa, me encanta escuchar.
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UN COMENTARIO
  • Giovany Ladino
    5 Febrero, 2017 / Responder

    Hermoso. La liga de la pernicia tiene más de 2 años, por lo menos 6…