09/23/2018
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El conductor de las carreteras del viento

Cada semana decenas de viajeros coinciden en Chipre como punto de encuentro al visitar Manizales. Uno de ellos es Juan Matías -alias Lagarto Loop-, un argentino que recorre la tierra en una furgoneta con la sola compañía de su música y un peludo y fiel compañero.


Texto por Juan Pardo

Fotografías por Andrés C. Valencia

Al pie de su furgoneta combi Mercedes Benz del 95’, un hombre de barba colorada y un obediente perro viejo disfrutan juntos de un irrepetible atardecer en el Mirador de Chipre. Juan Matías y Drummond son los inseparables compañeros de un largo viaje que inició hace varios años en Buenos Aires y cuyo destino es el infinito.

La que parece una casa con ruedas es toda una atracción para quienes dan un paseo por el corredor. Los curiosos se detienen a saludar al par de aventureros y, mientras chismosean el interior de la combi, les hacen preguntas intrigados sobre su extraño y poco común estilo de vida. Y es que la sola idea de vivir viajando por el mundo en una furgoneta, con no más compañía que una guitarra y un perro, es casi un imposible para muchas personas.

“Vivo sobre ruedas, y sí, a veces no es muy cómodo, pero duermo donde quiero, esta es mi oficina. Justo hoy pasé la mañana escuchando jazz, leyendo un libro, brother, tomándome un matecito, viendo este paisaje, así campeón, estaba de fiesta. Lo único que me arruinó el momento fue un man del puestito del lado que también madrugó, pero a poner reguetón”.

Juan Matías Harwicz es el nombre completo del hombre que recorre el mundo al frente de su timón. Este argentino decidió hace varios años dejar la comodidad de su hogar, junto con sus costumbres, comida, amigos cercanos y familia, por la necesidad de vivir en libertad, desatarse de rutinas y aprender de a poco que toda la tierra también puede ser su casa:

“Uno se acostumbra a muchas cosas que se toman como naturales o normales. Por ejemplo, tomar una ducha, yo solo tengo este tubo. Algunos me dicen, ‘ay pobre’, pero hermano, mirá con el paisaje que me baño, vos cuando te bañás qué estás viendo… ¡la pared, la marca del champú! yo estoy viendo estas montañas boludo. Entonces me sacrifico en unas cosas para ganar otras”.

Al escudriñar el interior de la van salta a la vista una curiosa, pero práctica cocina. Sobre una de las hornilla, Juan Matías empieza a calentar agua para preparar el infaltable mate, bebida tradicional argentina. En el segundo espacio está una sartén cuyo contenido son las sobras de las milanesas del almuerzo.

Su hogar está equipado con un ingenioso sistema de recolección de agua a través de tubos de pvc. Además, la electricidad que necesita para su tablet y demás equipos electrónicos la consigue de un panel solar. Así es el hipismo del siglo 21.

Música, gasolina para viajeros

Dos guitarras acústicas que reposan sobre un colchón terminan de decorar el interior de la combi. El argentino, que parece holandés, agarra una de ellas y después de afinarla gentilmente procede a tocar un par de acordes, que acompañados de las frases que salen de su boca, se convierten en una canción del artista Lagarto Loop:

“Sé que el camino es andar, ir generando movimientos. Sé que el camino es hablar, también escuchar la voz del resto. Sé que el camino es aceptar, no pretendas entenderlo. Sé que el camino es real, en el aire y el agua, en la tierra y el fuego”.

De repente, un repertorio de canciones inspiradas en las vivencias de viajes por países como Ecuador, Perú, ArgentinaBolivia y otros más resuenan en el aire y se estrellan contra las montañas del paisaje de Chipre. Blues, reggae y hasta boleros son los géneros que componen las presentaciones del Lagarto, un personaje que ha conseguido convertir su música en la gasolina y motor de su largo viaje al infinito…

“Se hace de noche y me gusta estar así, algo me dice que lo bueno va a venir, hoy cambié mi piel, te solté y partí, no pienses quién es, porque siempre sos vos… Voy de viaje al infinito atrapando mis sueños y así es como de la matriz hoy me voy saliendo. Me guía una magia natural y son cristales de amor, la fuerza de todos nosotros que hoy estamos combatiendo”.

Arte al Viento (2015) es el nombre del primer disco de Lagarto. En la portada aparece él dispuesto a ser arrastrado por el aire como una verde hoja. Sus 10 temas fueron grabados entre las Sierras de Córdoba y Buenos Aires en la misma furgoneta, que funciona como estudio móvil autosustentable. Allí, con un computador, un micrófono y una placa de sonido, el viajero solo necesita de un lugar tranquilo y con buen sol para quedarse grabando canciones todo el día.

Definitivamente, Juan Matías es un hombre con suerte. O quizá, es el resultado de vivir de forma fluida, dejando que los lugares y las personas que aparecen a su paso tracen y construyan el camino a seguir. Una elección de vida arriesgada y atemorizante, pero también con cientos de recompensas aseguradas.

“He sacrificado esta vida. Por lo menos la que vivo ahora de viajar solo con un perro, buscando necesidades básicas como conversar con alguien, sentir un poco de cariño e ir buscando tu casa todo el tiempo, siempre empezando de cero”.

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