07/23/2019
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Peluquería y confesionario con Albeiro Tijeras.

“Para el peluquero, estos  son como los calzones”, dice Ana mientras señala sus tijeras favoritas “le presto lo que sea pero estas no, son profesionales y con ellas haces de todo… se acostumbran a la mano, así que a nadie más le van a funcionar”.

Texto por: Diana Castro Roa

Fotografías por: Lania Lex

Cuando Ana empuña las tijeras se convierte en Albeiro, un personaje perfeccionista, creativo e intuitivo que ha cortado melenas durante 10 años. Su especialidad son los cortes no convencionales, aquellos que exploran estilos más allá del mainstream.  Albeiro también domina los cortes clásicos y las tendencias de instagram “la gente sigue siendo muy conservadora con su pelo, hay que adaptarse” menciona.

Convencional o no, todas las citas son a ciegas. No hay espejo en el que se puedan ver los cambios progresivos antes del corte final. Te sientas, te mojan el pelo, escuchas las tijeras o la máquina de afeitar pasando al rededor de tu cabeza mientras de fondo suena Tame Impala y listo, una vez terminado el trabajo puedes ver tu reflejo.

Mandarse a cortar el pelo es casi un acto de fe, son varias las generaciones afectadas por el corte de hongo, las trasquiladas o los tutoriales de flequillos que salen mal. Albeiro Tijeras lo vive en carne propia al no poder cortarse el cabello a sí misma, así que asiste a donde otros colegas y, según el resultado, intenta adaptarlo a su estilo “a la final, nada que una rapada no arregle”, dice mientras pone la capa a uno de sus clientes.

Tras diez años de trabajo, Albeiro ha pasado por tusas, alopecia, performances y muchas melenas. Por eso pone al servicio sus conocimientos de peluquería y confesionario “se ha presentado ocasiones en donde les he chillado (refiriéndose a los clientes), ellos me han chillado, y me han contado infidencias que se irán conmigo hasta la tumba”, comenta.

¿De dónde salió el proyecto de Albeiro Tijeras?

“Por razones de la vida resulté con unas tijeras en mi casa y mis amigos comenzaron a caer para que los motilara. Por esa época me había quedado sin trabajo empecé a cobrar muy poco… eso fue como 2007 y 2008 en la clandestinidad, con mis panas en mi casa. Comencé a trasquilar literalmente, cogía el pelo con la mano, no tenía peineta… pero no era tan paila (los resultados)”.

“Luego en 2009 me invitaron a un performance en la Casa Naranja, un centro cultural que quedaba en los Cerros de la Alhambra, ya ahí necesitaba nombre, personaje, figurar… el performance se llamaba Cerdo Carnicero de Sí Mismo, me puse una máscara de cerdo con una bata de científico, ese fue el inicio de dejarme ver.  En ese entonces mis amigos me decían Albeiro porque yo le decía a todo el mundo Albeiro, y básicamente el seudónimo nace para no revelar mi identidad y también hace referencia a los peluqueros del centro de la ciudad”.

Foto cortesía, foto por Faber Franco

Luego de su debut como cerdo carnicero de sí mismo, Albeiro Tijeras asistió a otras actividades artísticas ocultándose bajo una máscara. Pero la cantidad de clientela iba en aumento y utilizar una máscara a diario no era una opción, así que renunció a los disfraces y se quedó con el nombre de su alter ego.

Peluqueras asesinas en el fin del mundo

Albeiro recibió una llamada, la estaban reclutando como Peluquera Asesina; así se hacen llamar las integrantes de La Peluquería,  un espacio alternativo de arte y creación a través del corte de cabello en Bogotá. “No se ustedes que sean, pero es como si los llamaran de un lugar que admiran mucho y les dijeran: Oe, caiga que hay camello”, cuenta Albeiro.

Su entrevista de trabajo transcurrió en plena víspera del fin del mundo, un  21 de diciembre de 2012 a las diez de la mañana, “entramos cinco nenitas nuevas, yo era la única extranjera, pues que no era de Bogotá, allá nos entrenaron intensamente, esa fue mi academia”.

Gracias a ese trabajo, Albeiro Tijeras perfeccionó sus técnicas de cortes de cabello no convencionales, conoció a Rasureitor, una colega y amiga especializada en dibujar mandalas en el cabello, y afianzó una estética propia, basada en la simetría y la experimentación con figuras geométricas.

“Yo recuerdo que en la pelu nos ponían retos, en uno de ellos la jefe cogió la máquina y rasss! Se la pasó por toda la mitad de la cabeza a mi cliente y me dijo: ‘empiece ahí’. Yo me quede pensando como media hora, pero pude resolverlo y mi cliente quedó feliz”.

Tras unos años en Bogotá, Ana regresó a Manizales para continuar con el proyecto de Albeiro. Su regreso también le permitió acercarse a la escena cultural de la ciudad apoyando proyectos artísticos  como La Caja Producciones Y La Bienal de Arte de Manizales en su segunda versión.

Pelo Power

Para 2017 Ana y Albeiro recibieron una noticia devastadora, padecían de alopecia, la enfermedad por la cual se produce una pérdida anormal del cabello. La condición médica tiene varias causas de acuerdo a la genética, alimentación y salud mental de los pacientes, en este caso el gran culpable era el estrés.

— El pelo es poder si me entiende, cuando las personas se motilan no solo buscan verse bonitas si no quitarse pesos, traer cambios… ¿o estoy muy envideada? (risas) Yo lo viví cuando tuve alopecia, cuando se me caía el cabello yo sentía que se me iba perdiendo el poder”.

— ¿Y cómo te sanaste?

—Cambiando la actitud parce, fue pura cabeza, pura mente lo que me sacó de ahí.

Tras su recuperación Albeiro tomó aún más en serio su labor. Actualmente agradece a toda su clientela por dejar algo tan valioso en sus manos. También recobró mucha confianza “yo tengo buena mano, de eso si estoy segura”, agrega mientras sonríe.

El grupo de seguidores de Albeiro Tijeras es muy ecléctico. Niños, ejecutivos, estudiantes y personas de edad, estas últimas son una prueba de fuego para cualquier profesional en belleza porque son remilgadas, quisquillosas, mal miradas. Albeiro las define como peli merengues, esas señoras con cabello similar al de una figura de lego, rígidos, con ondulaciones artificiales similares a las de un postre de crema chantilly, ellas, son un aliciente para Albeiro, cualquiera no logra contentarlas.

Pero lo de Albeiro son los dibujos, prender una máquina de afeitar y hacer murales con caducidad de una semana (gracias al crecimiento normal de las melenas). Martín, amigo y cliente de Albeiro Tijeras comenta: “Es una terapia de varios días, porque te fuerzas a verte diferente y aceptarte así, así al principio te incomode o le incomode a los demás precisamente porque es algo poco común”.

Proyectos a futuro

Para un pintor comprar un lienzo y pintar con óleo no es problema, para un muralista tampoco, o bueno, no tanto. Pero las creaciones de Albeiro nacen a partir del consenso entre sus Tijeras y las cabezas que se presten a experimentar. No es tan sencillo, a diferencia de otras poblaciones que utilizan en el cabello estéticas de resistencia o empoderamiento (como la reivindicación del cabello natural en colectivos afro o los dreadlocks). La clientela de Manizales, según Albeiro parece no haber descubierto el power del pelo más allá de los cánones de aceptación social.

“A pesar que mi academia fue completamente empírica me tocó ceñirme a lo convencional para ganar dinero, acá en Manizales todos los hombres tienen el mismo corte de pelo, todas las mujeres también. Hay escena alternativa pero es tibia y lástima ¿Tan chimba que es verse distinto?”

Albeiro tijeras desea hacer varias constelaciones de estrellas en distintas cabezas, así, reunidas podrían formar una galaxia. También desea tener una combi y viajar a Aprender manejos del pelo en comunidades indígenas y afro del país, como se lo pintan, costumbres y parchar un rato.

Mientras que materializa sus viajes, Albeiro está en busca de pupilos que deseen aprender a cerca de cortes de pelo no convencional, ya ha dictado algunos cursos básicos, pero quiere animar a más gente, calentar esa tibieza de los alternativos.

Y para hacer alusión a los peluqueros de Centro de la ciudad que fueron inspiración para su nombre, Albeiro Tijeras no quiere dejar esta montaña sin hacer un mano a mano de peluqueros. Algo así como una batalla de gallos de rap, pero en vez de palabras cortes de cabello, y en vez de raperos, varios exponentes de la estética del cabello: barberos del centro, señoras expertas en el copete Alf, un niche con buen manejo de máquina, una millenial algo gomela.

Sergio Blandón: pin
Cristalino: Aquí el
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