07/23/2019
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Sako Asko: arte, oscuridad y luz

“Permitan conocer su lado oscuro. Descubran su sombra ¿cómo es? ¿qué les dice?” Propone Santiago Oliveros a manera de consejo para crear. Conoce sobre el arte ácido y espiritual de Sako Asko.


Texto por: Diana Castro

Fotografías: Juan Camilo Betancourt y cortesía Sako Asko.

En la obra plástica de Sako Asko siempre hay una coalición entre una polaridad positiva y otra negativa, no es una dualidad, no es una lucha, es aceptar la dependencia entre luz y sombra, vida y muerte, belleza y horror como partes de la vida.

Este concepto ha acompañado toda las exposiciones de Oliveros. Desde SADDASDADAS ADASJHKL  su primera muestra en 2012 hasta Tinta corazón en 2019, ha existido un viaje inconcluso a través del uso del color, las metáforas y la técnica hacia el interior de la humanidad y sus contradicciones.

Son como las capas de una cebolla, es como ir cada vez  más hacia adentro. La primera exposición iba más dedicada al mundo exterior y a la cultura, Deformado va más hacia las concepciones que adquirimos en la infancia y Tinta corazón es una versión poética-mitológica sobre la experiencia humana”

Este año Santiago ha viajado a Cali y Manizales hablando de su proceso creativo, el cual  inicia desde sus primeros años influenciado por los dibujos animados y los bocetos que miembros de su familia (también dibujantes) dejaban por la casa. A los 20 años y bajo el seudónimo de Sako Asko, Oliveiros recibía excelentes críticas y se perfilaba como artista revelación. Hoy, luego de varios años de trabajo, el artista ha probado los sabores y sinsabores de crear obra plástica.

La brillantez de una habilidad no garantiza el sustento de quien la posee. En el caso de Asko, recuerda varias ocasiones en la que la esperanza estuvo ausente en sus dibujos y pinturas. Esa voz que autosabotea y divide los procesos de crecimiento profesional o personal, según Sako, es la sombra, una faceta que todos poseemos y que pocos deciden asumir dentro de sí mismos.

Mi sombra es adicta a la infelicidad, pero sin ella no existiría obra, es justamente gracias a explorar ese lado que he podido generar inquietudes sobre el mundo que me rodea y le estoy eternamente agradecido por eso”

Podríamos decir que este arte claro-oscuro funciona a manera de espejo, miles de personas de todo el mundo manifiestan a través de redes sociales, verse reflejados en los conceptos de Sako Asko. Pese a las diferencias culturales que moldean la percepción de una imagen, personas de Turquía, Rusia, Estados unidos, Perú o China coinciden en que la tinta de Asko materializa imaginarios colectivos en una propuesta gráfica.

“Mi obra no podía ocurrir en otra época que no fuera está ¿me entiendes? Estámos en un momento donde los humanos se están mirando a sí mismos… por ejemplo antes los superhéroes se peleaban contra los rusos o los extraterrestres, pero ahora vemos que los superhéroes se pelean con una versión de sí mismos… los humanos estamos tomando otro rumbo”

Precisamente el trabajo de Sako se inscribe dentro del humanismo Digital, una corriente de pensamiento que propone exaltar las características de la humanidad en la extensión del plano digital.  Este tema fue el centro del Festival de la Imagen en su versión 2019 y además de la propuesta de Asko, el evento pudo explorar la línea (cada vez más delgada) entre el off y el on line.

En términos de creación y divulgación de arte en el plano digital, el caso de Asko tiene varias vertientes; por un lado, la posibilidad de conectar a miles de personas alrededor de dibujos e ilustraciones toma un pacto positivo, pero la inmensidad del plano digital no necesariamente beneficia la labor artística. Sako define algunos de sus procesos creativos como una especie de oración, una meditación profunda y en ocasiones agotadora, labor que  puede ser banalizada por la descarga y uso sin autorización de una imagen, por la incoherencia entre el pago de una ilustración digital y el trabajo que merece, o por la necesidad de poner el arte al servicio del marketing.

Reir y caer al vacío

Puede que esté tratando temas muy densos como la ira, el miedo, la banalidad del mal pero siempre intento abordarlo desde el humor, como que no importa que tan malo parezca el tema yo creo que burlándome de mí mismo y de esas situaciones siento que se pueden sacar más cosas”

Además del humor, existen otras formas con las que Sako sonríe mientras cae al interior de sí mismo. El viajero y el niño son personajes recurrentes en su trabajo, son figuras irreales que le permiten exteriorizar debates internos de manera similar en la que un escritor de literatura puede dar vida a varios individuos con  diversas personalidades, aspecto físico y emocional.

El viajero es paciente, sabio, resiliente. Es una persona que ha decidido hacer su vida un viaje. Este personaje nace mientras Oliveros residía en Colombia, pero toma vida durante un viaje de su dibujante a la India. El choque cultural, las expectativas del viaje y la espiritualidad del territorio moldearon la personalidad de este hombre de barba, abrigo y gorro naranja. La intenciones de Sako Asko con el viajero es poder publicar su historia a través de tres libros.

El niño es la representación de eso que siempre está disponible para aprender cosas, no importa cuánto cambia el físico, siempre está esa inocencia. La aparición de niños o figuras infantilizadas en la obra de Asko también hacen referencia que la inocencia puede aprenderlo todo, incluso actitudes con más oscuridad que luz.

Otro libro

Sako Asko también quiere crear un libro con estética similar al diario de un artista. El uso de la poesía dentro de su exposición Tinta corazón aumentó su curiosidad por combinar poesía e ilustración.

Delicado como una pluma

Contundente como una daga

Mi trazo llega profundo

En mi pecho llega profundo

y cavar en mi pecho

es cavar en el mundo.

Cosplay: la pasión
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