02/18/2019
HomeVisionarioPachacura, una apuesta por la medicina proveniente de la tierra

Pachacura, una apuesta por la medicina proveniente de la tierra

Octavio Bedoya le debe a la biología la certeza de que la naturaleza posee los recursos suficientes para curar enfermedades. Por esto creó Pachacura, una idea que busca llevar medicina natural a los hogares y hacerle frente a la crisis del sistema de salud actual.


Texto por Esteban Hoyos J
Fotos por Andrés C. Valencia

Octavio Andrés Bedoya siempre tiene un olor particular y agradable que se logra reconocer con facilidad: se trata de plantas frescas que él mismo trata y las convierte en perfumes y medicina. Desde que comenzó a comprender el poder que tiene la naturaleza y lo que ha logrado generar en el ser humano, comenzó a unirse a las matas con mucha pasión.

Esa relación entre el aroma que emana y su carácter dulce y sencillo se convirtieron en su propósito de vida: a través del amor y la cercanía a la naturaleza, generar un cambio de conciencia en una sociedad carente del cuidado personal y territorial, y trascender la barrera de lo material para fijarse en las bondades que la naturaleza siempre tiene para entregarnos.

Todo esto, que inicialmente tiene una connotación muy metafísica, tiene un origen en la academia y la ciencia. La naturaleza es tan poderosa que puede prolongar o ponerle fin a nuestra vida, todo depende de cómo se use. Desde que Octavio se dio cuenta de esto mientras cursaba biología en la Universidad de Caldas, comprendió que allí se encontraba la clave de lo mínimo que necesitamos para vivir, pero nuestras sociedades occidentales no le han puesto suficiente interés a esto e incluso han tratado de esconderla.

“Siempre tuve curiosidad por la medicina natural, ¿cómo así que algo tan común como la aspirina sale de un árbol, pero de ahí también salen tallas en madera, máscaras, muebles?… las plantas tienen muchos usos terapéuticos, estéticos y medicinales, pero desconocemos eso”, nos ilustra él en su hogar en la vereda de Manizales La Cuchilla de los Santa mientras prepara un sahumerio y quema palosanto en su laboratorio, que también sirve como altar para la meditación.

Parafraseando sus reflexiones, no solo se fuma marihuana para estar relajado, se consumen hongos o se mastican hojas para obtener efectos pasajeros. Esos efectos son respuestas que el cuerpo manifiesta y que liberan químicos neuronales y otros componentes naturales que pueden potenciar el cuerpo y sanarlo. Dentro de la medicina indígena, por ejemplo, se usa la planta de tabaco como curación mental y física. Esto no tiene nada que ver con los cigarrillos, la forma más comercial y tóxica de consumirla.

Así que, después de relacionar estos conocimientos académicos con sus experiencias de campo y con comunidades indígenas, Octavio comenzó a crear productos. En teoría, lo que hace mediante la biología y la química es extraer los principios activos de las plantas (las sustancias a las cuales se les debe el efecto farmacológico y recuperador de un medicamento) para potenciarlo y entregarlo como producto para que las personas lleven medicina natural a sus hogares.

Así nació Pachacura, más que su empresa es su revolución, el grano de arena con el que decidió aportarle a esta vida para generar esa conciencia de la que se habló al principio. “Yo puedo tener muchos conocimientos, pero si no vuelvo esto un estilo de vida práctico y que lo pueda ejercer la sociedad, ¿entonces dónde está mi aporte? Nosotros necesitamos volver a la conciencia del poder de la tierra, porque, así como vamos estamos acabando con ella y de paso con nosotros”, nos cuestiona con toda la profundidad de sus palabras, justo antes de mostrarnos sus cultivos de fríjol, maní, cebolla, romero, albahaca, ruda, altamisa, tabaco y chonduro, todo en pequeñas proporciones.

Actualmente, después de 5 años de aprendizaje con su empresa, maneja una línea más variada de productos: pomadas medicinales (analgésicas y cicatrizantes), sahumerios, perfumes de plantas de protección y armonía, mezclas de aceites esenciales para aromaterapia, baños de plantas dulces y amargas, rapé, aplicadores de rapé, palosanto, hoja de coca de la Sierra Nevada de Santa Marta, ají, ambil y chimú. Junto a su trabajo hay una garantía de productos agroecológicos certificados y manejados con buenas prácticas.

¿Y la medicina occidental qué?

Desde que la salud se mercantilizó, la medicina, tal como la conocemos en las EPS, se convirtió en un arma de doble filo para las personas que aparentemente la necesitan para su estado debido a que muchas de ellas generan dependencia o, peor aún, son el punto de partida de otras enfermedades. Según Octavio, esta medicina es una forma de volver esclava a las personas, debido a que las drogas son paliativos que esconden dolores y no actúan en el origen de las enfermedades, además de esto generan efectos adversos a la salud.

Sin embargo, “¿qué sería de nosotros sin las intervenciones quirúrgicas que se deben hacer? Y eso parte de la medicina occidental. Aunque no hay que olvidar que todo se ha vuelto un negocio”.

Después de que Octavio saca a relucir sus productos y nos cuenta en términos químicos en qué consiste la extracción de los principios activos para hacer pomadas y otros productos (cosa que poco entendemos), él concluye que la medicina occidental y la medicina natural alternativa deben complementarse y no excluirse el uno del otro. La naturaleza es vital para la sanación, no obstante, ella no lo puede hacer todo, también es necesario adoptar hábitos de vida saludables.

Así que mientras Pachacura viva, Octavio le seguirá apostando a “una nueva humanidad, una re conexión con lo natural”.

Lucas Andrade, un cr
Kannab: el primer co
Calificar:
SIN COMENTARIOS

COMENTAR

*