11/18/2018
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Tejiendo el corazón de la caña brava

Las artesanías de Riosucio son un legado que ha pasado de generación en generación,  con el propósito de unir a las comunidades y preservar su cultura.


Texto por: César Giraldo

Es por ello que Rosa Tapasco Motato, oriunda de la  comunidad de Las Estancias (a cuarenta y cinco minutos del casco urbano del municipio de Riosucio), aprendió a elaborar el tejido de sombreros, una actividad que la familia de su espeso  desarrolla  hace cuatro generaciones.

“Todos en nuestra familia saben elaborar un sombrero, desde el más pequeño hasta el más grande”, afirmó.

Martha Cecilia Delgado Morales, líder de la comunidad sombrerera y dueña el almacén Ecosombrio, expresó que hay  una leyenda sobre el sombrero: “Cuando es luna llena el sombrero queda con una magia especial, y viene con baño de luna”.

El puesto de venta familiar se encuentra en el local 65 en la Plaza de Mercado de Riosucio, el cual abre todos los domingos para que turistas y locales adquieran uno de los sombreros artesanales que se fabrican en las comunidades del resguardo. Los sombreros se tejen con vena de la caña brava, material que crece en las orillas de los ríos. Para que la fibra tome un color blanco se expone al sol y se rocía con agua durante tres días y tres noches.

Para ofrecer a los turistas en época de carnaval un estilo acorde al evento, la fibra del sombrero se pinta con los colores representativos a la festividad, como lo explica Rosa Tapasco, “El sombrero rojo simboliza la fiesta  y la magia del carnaval”. Pero también se diseñan pedidos acordes a las necesidades del cliente. “Hace poco vino una señora y me encargó una visera para el sol, la cual hice con caña brava”, complementó. Los sombreros tejidos por Rosa rondan los quince mil pesos, los cuales vende en su local o se distribuye a tiendas de artesanía del municipio.

Los sombreros que se pueden encontrar son Cañafiestero, el Tumbaguayabas, el Duendealegre, el Guarapero, el Carnavalero y el Sombrero Típico Riosuceño.

“Los nombres de nuestros  sombreros  y sus tejidos representan cada comunidad del resguardo”.

Agregó Martha Delgado Morales. Cada sombrero tiene su significado como el Cañafiestero, que se usa para las festividades del carnaval; el Tumbaguayabas se utiliza, como su nombre lo dice, para tumbar guayabas; el Duendealegre representa el espirito y la leyenda del duende el cual es el espíritu del bosque; el Guarapero tradicionalmente está vinculado a la comunidad de Sipirra en la cual hacen el mejor guarapo de la región; El Carnavalero se utiliza en el carnaval y se  pueden agregar elementos característicos de las fiestas; el Sombrero Típico Riosuseño se utiliza para las actividades diarias de los comuneros en Riosucio y su tejido solo de elabora en dicho municipio.

Gracias a esta tradición se puede rescatar el Típico Riosuseño, sombrero que había permanecido en secreto en el sector de Las Estancias, lo explica Delgado:

“Es un arte desde hace mucho, fue elaborado en secreto por la tradición sombrerera de la región, se había extinguido porque no se conocía, ya que el abandono del estado aisló a ese sector”.

Ahora el sombrero se ha dado a conocer y es solicitado por turistas o riosuceños  como símbolo del occidente del departamento. Es por ellos que las  tejedoras no trabajan con el corazón de la caña, allí lo que se hace es un tratamiento del corazón de la caña brava, es  en cada tejido en  donde están los sueños de los artesanos,  para retratar su propio sentido del mundo porque para ellos el universo de contrae y se expande en cada fibra.

Riosucio produce artesanía ancestral por excelencia desde la época Precolombina en las parcialidades indígenas. En el resguardo indígena de San Lorenzo, Las artesanas son las encargadas de conservar esta tradición, utilizan la caña brava, iraca y la calceta de plátano para la elaboración de cestería. dicha caña utilizada como material de construcción para viviendas, alimento y medicina, es la materia prima para el tejido de canastos.

Martha Lucia gañan, coordinadora de la a asociación CISLOA (Cultura Indígena San Lorenzo Artesanal) durante los últimos 25 años se ha dedicado a la producción de canastos y hace 12 años trabaja con la asociación. Gracias a dos hectáreas que el resguardo les donó para la siembra y producción de la materia prima, se lucha contra la escasez de la caña y se logra impedir que se pierda la tradición, porque ya no se siembra como antes, según lo expresa doña Martha.

A través de diferentes formas y colores en sus tramados a la hora de elaborar los canastos buscan  representar  su cultura e identidad, únicas y reconocidas en el país.

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