La violencia contra el género femenino en sus formas más recónditas, y/o escandalosas merecía una revisión más… ¿Sólo un largo castigo?

Siempre que conmemoramos una vez al año a las mujeres, pienso: pero si los días de la mujer son todos… Y aún, para ser más equitativa, añado, bueno, los días del  hombre también son todos; y tocaría además decir, los días del ser humano y de los seres vivos son todos; ¡Carajo! el respeto a la vida es el llamado más grande, sin duda. En lo que llevamos de año, en el país, en el mundo, y en el marco de los procesos de paz que se adelantan, ese es el mensaje que se intenta reiterar, el respeto por la vida. No obstante, todo lo anterior se pone en entredicho, cuando dentro de la barbarie humana continuamos presenciando: genocidios demediados, homicidios descabellados, y entre otros atentados que causan estupor…

Texto por: Violeta B.G        

Fotografías por: Lex Artis

Hablemos pues del más reciente delito, que al fin es tipificado en los tribunales de nuestro país y reconocido como: – feminicidio –delito frente al cual, hace tan sólo unas horas el presidente Juan Manuel Santos acaba de promulgar, considerándolo como “el asesinato de una mujer cometido por quien haya tenido una relación íntima con la víctima, y ejerza sobre el cuerpo y la vida de ésta, actos de instrumentalización de género o sexual, o que cometa el delito aprovechando relaciones de poder ejercidas sobre la misma para generarle terror o humillación” esto indicó la Presidencia en un comunicado.

El feminicidio es un acto por el cual se condenará al autor hasta con 41 años de cárcel

Feminicidio es un neologismocreado a través de la traducción del vocablo inglés feminicide, fue utilizado por primera vez en 1976, por la feminista-activista Diana Rusell, ante el Tribunal Internacional sobre los Crímenes contra la Mujer en Bruselas. En Colombia, desde el pasado 9 de junio, la Cámara de Representantes aprobó en último debate el proyecto de ley que instalaba el feminicidio como un delito que debe caracterizarse autónomo, que merece ser definido y con un castigo propio y a la medida.

 Aunque resulte absurdo que puedas buscarte la muerte sólo por cuestión de ser mujer,  es una realidad. Russell  redefinió el concepto del feminicidio en 1990 como:

“EL ASESINATO DE MUJERES POR HOMBRES MOTIVADO POR ODIO, DESPRECIO, PLACER O SENTIDO DE POSESIÓN HACIA LAS MUJERES”.

Es difícil deshacerse del dolor,  y pensar que tienen que suceder actos crueles e inhumanos para que una realidad se visibilice; el clamor debe continuar, las mujeres son símbolo de vida, y frente a todo esto ellas ejercen un nuevo papel restaurador, pues llevan una gran responsabilidad al hombro: criar hombres y mujeres, generaciones futuras, que no sólo merezcan un terrible castigo, sino una dosis de amor a la vida y de amor a la mujer, que es vida.

Desde el arte, las manifestaciones frente al tema no se han hecho de esperar la instalación – Zapatos Rojos– de Elina Chauvet, arquitecta y artista autodidacta y hermana de victima de feminicidio, realizó la escenificación de un duelo colectivo, reuniendo en una plaza cantidades de zapatos de color rojo donados por mujeres y familiares de mujeres desaparecidas o víctimas de feminicidio, delito que se vive constantemente en Ciudad Juárez. La instalación fue creada en el año 2009 y hoy sigue viajando fuera de México a países como, España e Italia, sensibilizando al mundo de una realidad feroz.

Se trata sin duda un crimen inspirado en el odio, aunque deberíamos añadir muchos factores que propician el acontecimiento: siglos de tradición machista, patriarcados que dan superioridad al hombre, invisibilidad social del “sexo débil” en sus roles asignados, desigualdad de derechos laborales dado el género, y otros más complejos, de orden psicológico como  la misoginia, y etc.

Este delito no sólo se circunscribe al acto homicida, sino a un contexto complicado que incluye una trama social, política, cultural, religiosa, económica. La nueva ley en Colombia, lleva el nombre del recordado y atroz caso de Rosa Elvira Cely, que conmovió al país por la crudeza del homicidio, el cual fue pormenorizado en el relato de la Fiscalía, como el de una mujer herida de todas las formas posibles de violencia; recientemente se cumplieron tres años de este hecho que motivó de algún modo más profundo, este nuevo paso para la justicia colombiana, que hoy deja para todas las mujeres del país: la – Ley Rosa Elvira Cely–.

En Manizales, la ciudad teatral, también nace una acertada muestra artística, la obra La Rosa y el León de la agrupación Teatro Inverso, estrenada en 2014 y que ya ha viajado desde Colombia a otros países de América latina, dándole vida al personaje de Rosa Elvira; una propuesta escénica-poética que pretende no dejar perder la memoria de una mujer  víctima de un horroroso crimen.

El intento es hacerle un llamado a los hombres y mujeres, a los líderes de opinión, a los maestros, a los jóvenes, a los artistas, para que estas resoluciones no queden exclusivamente en el ámbito penal que, sobra decirlo, en ultimas quien debe dar respuesta es un Estado que haga que se cumpla lo que hay en la ley; más a la par deben existir campañas educativas para generar conciencia plena del rol de las mujeres en sociedad, que existan más entes dispuestos a ayudar a las mujeres vulneradas,  criar niñas conscientes de sus derechos y niños respetuosos de cada rosa, y de toda sangre…

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