Se acomodan, afinan y dicen “3,2,1”… Suena fuerte ese tambor de Samgalyje que retumba entre las montañas esparciendo en cada nota los sonidos caribeños y los colores afros de interpretaciones musicales de La Pollera Colorá y La Candela Viva; la misma candela que se alza en cada gaita, bullerengue y porro. Samgalyje es fruto de la pasión por la música folclórica de Alejandro Cortés, su director, conocido como “el costeño” en la escena musical de Manizales; sobrenombre que se ganó por haber vivido durante más de 10 años en la Costa Caribe donde se empapó de la fuerza musical caribeña.


Texto por: Génesis Mesa Avila
Fotografías por: Lex Artis
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Alejandro es músico empírico, pues nunca ingresó a la universidad a estudiar como alguna vez lo soñó: “El Icfes no me alcanzó y preferí invertir el tiempo aprendiendo por fuera la música”. Samgalyje nació hace 16 años como resultado del trabajo de Alejandro con los alumnos del Taller Popular de Arte y Cultura, que desapareció en 1999 y donde dictaba clases de percusión.

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Sonbatá fue el primer nombre de la agrupación pero pronto descubrieron que existían varios grupos con el mismo nombre y perfil, decidieron cambiar de nombre y un día cualquiera uno de los integrantes, Yustyng Rentería gritó la palabra: “¡SAMGALYJE!” y les gustó. ¿Por qué Samgalyje? Es una especie de acróstico que reúne los nombres de Sebastián Berrío, Alejandro Cortés, Jhon Edwin Arboleda, Jorge Salgado, Juan David Gutierrez, Carlos León, Freddy Vinasco, Luilly Urbina Mena y Daniela Fernandez, cantante invitada para algunas sesiones. Algunos se han ido, muchos continúan y otros llegaron después tocando desde la trompeta, el saxofón, la percusión, el tambor, la gaita, entre otros, conquistando a la ciudad.

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En Samgalyje tocan caldenses y un vallecaucano, pero suena al caribe colombiano. Las interpretaciones de Petrona Martinez, Etelvina Maldonado, San Basilio de Palenque entre muchas otras, se inyectan en el cerebro al cerrar los ojos y transmite al cuerpo, a las caderas y pies un sentimiento musical que parece no tener fin gracias a la preparación y estudio de Alejandro que ha compartido dentro de la agrupación.

“Hace 27 años cuando llegué a la ciudad la música del caribe sonaba apaisada, entonces inicié una enseñanza de lo que es la música del caribe de verdad a partir de mis vivencias en la costa”, expresa Alejandro, lo cual es evidente cuando se le ve en plena escena tocar el tambor y a la vez la batería, cae el telón y cambia de posición rápidamente para tocar la gaita y toma el micrófono para gritar fuerte: “Guejapeeee” y se pone a cantar.

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Pero la esencia de Samgalyje reside igualmente en el papel fundamental de sus integrantes, algunos músicos profesionales y otros empíricos que nutren el poder musical y quienes al sentir el caribe entre las montañas lo liberan en cada interpretación, desde risas y alegría que despiertan al más aburrido de la fiesta.

La chirimía se le llama a un conjunto musical del Pacífico y del Cauca, un formato que Samgalyje adoptó a su perfil desde sus inicios porque era tendencia en Manizales, hasta que Alejandro esparció la música del caribe como el bullerengue, la gaita, la cumbia y el porro, para hacer estremecer eventos como festivales en Supía y Marmato, el Festival del Mono Núñez, Festival del Pasillo en Aguadas y en el auditorio de Confamiliares de la ciudad donde han sido invitados.

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Samgalyje tiene como esencia la música folclórica pero los fines de semana se transforma en papayera, explica Alejandro: “Formato que empleamos para tocar donde somos contratados e interpretamos música tropical, de fiesta, fuera del contexto folclórico, en matrimonios, chivatours, cumpleaños”. Samgalyje se reparte entre el toque de instrumentos convencionales e instrumentos autóctonos como la gaita.

La agrupación ha invitado a bateristas y guitarristas para realizar fusiones con pop, rock y champeta. Ha contado con la voz de Lina Babilonia, cantadora de Bolívar y de Djs con los cuales ha mezclado sus sonidos con la electrónica; fusiones que realizan para aplicar lo aprendido. “Yo viajo cada año a la costa, al Carnaval de Barranquilla y conozco las variaciones y novedades de la sonoridad del caribe para una mejor intepretación”, afirma Alejandro.

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Tienen trabajos colaborativos con artistas caldenses como Cristina Jaramillo y Jerónimo Salazar, con los que han grabado varias interpretaciones conocidas en el exterior. Ahora se encuentran preparando una nueva grabación que tiene como nombre PALMA-E, un juego entre el caribe y la electrónica donde sonará La Mochilita, una de sus composiciones.

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Alejandro expresa: “Queremos salir del país tocando lo nuestro, lo propio, no géneros de afuera, como el jazz y el rock”. Teniendo en cuenta esto, Samgalyje con su larga experiencia musical imparte la necesidad de conocer cómo se interpreta música del caribe para no confundir a los oyentes. Cada vez que tocan entre las montañas de esta bella ciudad le hacen recordar al público que llegó la candela viva, como alguna vez cantó Alejo Durán, uno de los padres del Caribe.