Carleo y Toñeta, una adaptación de la famosa tragedia de Romeo y Julieta de William Shakespeare, es una resignificación del conflicto entre los Montesco y los Capuleto en versión criolla: familias tradicionales colombianas de estrato bajo que entre guaro y domicilios se pelean el monopolio del microtráfico en el territorio.


Texto por: Antonia Montoya
Fotos por: Andres C. Valencia

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Como en la obra clásica, en este montaje existen dos individuos que se enamoran profundamente pese al odio que se proclaman sus respectivas familias.

La muestra se realizó en el teatro de Actores en Escena, ubicado sobre la carrera 24 No.62-39, en el barrio Palogrande. La casa, con un envidiable zaguán, recibió de forma reverencial a los asistentes y los acomodó en una salita adornada con fotos cuidadosamente dispuestas en las paredes.

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Ya en el teatro el sonido envolvente impostó un concierto de rap, pues fue precisamente con una rapeada que se introdujo la historia. El vestuario logró la pinta del muchacho de barrio.  Su soltura, extravagancia y la luz con sus típicas bondades ambientó una parranda, una pelea, un matrimonio y una romántica alborada.

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La puesta en escena relata la vida de Carleo Mostrenco y Toñeta Corpuleto, dos jóvenes que se tragan en una fiesta con aguardiente y vallenato viejo. En un relato atravesado por el conflicto del microtráfico de drogas y el control territorial. El amor  se vuelve una excusa para intervenir las diferencias y dar una lección sobre la reivindicación de los valores morales.

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La vehemencia de los actores fue el elemento que instaló la potencia de la obra. La fuerza de la juventud, la risa y la malicia, el aire retador y sin remordimiento, acontecieron a la largo de su presentación y la complicidad de los espectadores, poco a poco, se tornó en una divertida compinchería.

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