Sonidos clásicos, mezclas colombianas y voces tradicionales transportaron a cientos de invitados a armonizar al son del Festival Internacional de Música (CiMa). Hablamos con Jenny Moreno, miembro del comité organizador de este evento. 

Texto por Alessandra Franco Muñoz

La música nacional e internacional hizo vibrar los auditorios de la ciudad de Manizales, entrelazando sonidos frescos y voces nuevas, las cuales representaron más que un certamen.

El Festival Internacional de Música (CiMa) llevó a los asistentes  a vivir una semana diversa en resonancias y personajes. La montaña o cima en la que se ubica la ciudad de Manizales fue un referente clave para el nombre de este proyecto cultural.

Algunos momentos destacados de la programación fueron el lanzamiento de la producción discográfica de la Banda Sinfónica de la Universidad de Caldas llamada “Pacha Mama”, el martes 22 de agosto, un concierto inaugural que transportó a aquellos visitantes a otros mundos de la musicalidad.

Tras un día lleno de aperturas clásicas, para el miércoles 23 llegaron las conferencias conceptuales a través de la música, y con este otros momentos agradables, como el concierto de música colombiana a cargo de una voz andina y poderosa: Claudia Gómez ligó a los asistentes a esos momentos autóctonos de nuestro país.

La semana fue pasando y con ella los artistas iban llegando…

Voces internacionales, conferencias educativas, conciertos clásico e inclusive el llamativo son del jazz aportaron a esa mágica semana un renacer cultural y un llamado local.

Jenny Paola  Moreno Castaño maestra en  la música lírica, Magister especialista en canto  y  además perteneciente al comité organizador de este festival, se ha convertido en uno de tantos rostros femeninos que están tras el telón de este nuevo propósito musical. Contado con talento local por parte de licenciados en música y maestros de la misma.

“Si nosotros como músicos o artistas no hacemos que las cosas pasen, entonces no pasan. Esta es una ciudad de talento”, comenta Jenny.

Tras esta breve introducción, es de contar que de manera afable ella  recibe a las personas que se interesan por conocer más de CIMA, y también por saber cuáles han sido sus caminos. Recuerda con amor el que sus padres fuesen apasionados por la música y como esto la llevaría a conocer más de sí misma y del gusto por cantar.

Así fue lo que en un principio sería música popular, pero luego  se convirtió en viajes al exterior, estudios profesionales y reconocimientos por su voz  soprano en la música clásica.

En una sonrisa Jenny Moreno le contó a Alternativa su pasión por cambiar el entorno a través de la música, mientras se quedaba pensando en cada persona que la acompañan en este día a día y cuando por fin recordaba los nombres los transmitía con la alegría que la caracteriza.

Con su suave voz afirma la importancia que hay en transmitir lo que aprende y conoce, tanto en la ciudad como en sus viajes al exterior. Tal como se vivió en las conferencias dictadas por los artistas invitados en este festival (CIMA).

Cuando empecé a estudiar música me di cuenta que era difícil, pero después en ese amor inmenso decidí enfrentar el reto”, expresa Jenny Paola.

Mientras estudiaba guitarra y saxofón, un semestre cada uno, se integró al Taller de Ópera de la U. de Caldas dirigido por el maestro Nelson Monroy, allí conoció un mundo que la enamoró por completo. Este fue el universo del canto, quien a su vez le permitió entender que la concepción de lejanía o inalcanzable de la  ópera no era tan cierta,  pues se convirtió en algo más cercano de lo que parecía.

En sus recuerdos más satisfactorios está su viaje a Portugal, un lugar donde planeaba estudiar durante dos años y regresar a Colombia, señalando con esto lo arraigados que pueden ser los latinos a su tierra. Pero para esta ocasión ella decidió quedarse durante ocho años conociendo más de su profesión y vocación.

Su rostro expresa ese sentimiento de seguridad y placer al saber que tuvo la oportunidad de aprender no solo estando allí sino también en otros  países y como al volver a su país está sembrando una semilla artística para aquellos que la rodean.

“La necesidad de aprender me hizo quedar allí durante esos años, el ambiente artístico y musical en países europeos fue educativo y basto”, dice Jenny.

En su regreso se ha involucrado en diversos proyectos musicales, entre ellos su apego por transmitir a estudiantes y público general lo que se vive en el arte. Entre tantos Jenny saludaba a algunos estudiantes que pasaban cerca o que con gestos de cariño le pedían ayuda a sus conocimientos para situaciones musicales.

“Me enamoré perdidamente e irreversiblemente al conocer la música”.

La presencia de afinidad y confianza que brinda la maestra Moreno se convierte en una representación de aquellos hombres y mujeres que hacen parte de estos festivales, tanto el que se vivió esta última semana como aquellos que están por llegar.

La música al igual que otro tipo de artes revive la complicidad que puede tener el ser humano con otras personas que a través de sonidos e instrumentos logran llegar a otros espacios.

Este año decidió pertenecer al comité organizador del festival CIMA, quien de la mano del profesor Giovanni Betancourt, director del departamento de música e innovador de este proyecto, y en conjunto con otros colaboradores, se unieron para formar una semana que todos disfrutarían, con solo escuchar alguna de las puestas en escena presentadas.

“Lo que yo pude aportar es lo que yo soy y por supuesto la parte femenina está con ello”.

Entre una explicación y otra nos contó la importancia de acceder a estos eventos culturales y lo provechoso que tiene el convivir con artistas y personas que vienen de mundos diversos, tanto  en la música como en el arte. Un objetivo que siempre ha sido generar espacios de conocimiento y practica formativa.

Recalca como tras bambalinas el equipo que los acompaña es inmenso y la colaboración va desde voluntarios hasta encargados de otros festivales, que deciden entrar y entregar lo mejor de sí, para elaborar desde programaciones, contactos, y grupos operacionales que con responsabilidad ayudan a que esto sea posible.

 

Así pues, concluimos esa mañana hablando con la maestra Jenny Paola Moreno quien es uno de tantos rostros que viven y ayudan a que CIMA sea una realidad.

Entre agradecimientos y sonrisas al son de sus ojos nos despide contándonos una que otra actividad que tendrá ese día,  y como espera que las personas se involucren más allá del arte y de los eventos que no son solo académicos sino también de ciudad.