Esperamos durante mucho tiempo para ver esta película en Manizales. Ahora, gracias al FICMA, el filme paisa ‘Los Nadie’ se proyectó dos veces en la ciudad. Hablamos con su director y productor. 

“Los nadie, los nada, los que no importamos.

Los nadie, los ningunos, no tenemos opción.

Las nadie sin salidas, nacimos perdidas.

Huyendo de la vida y la desesperación”.

Retumba la banda O.D.I.O., cuyo guitarrista Luis Felipe Alzate interpreta a El Pipa en la película Los Nadie.

Este filme, según su director Juan Sebastián Mesa, nace de una sensación de querer irse de un lugar, en su caso de Medellín para viajar por Suramérica como los protagonistas de la película. Cuenta que presentar la vida de un grupo de amigos paisas en el que cada uno tiene su lucha interna y su sueño de viajar, no es un retrato desde afuera sino más desde adentro.

‘Los Nadie’, que inicialmente era un cortometraje, fue pensada en blanco y negro desde que era sólo una idea, esto para generar una impresión de monotonía y porque lo que quería recalcar Juan Sebastián era la esencia de sus personajes. Su nombre lo parió sin saber el poeta Eduardo Galeano con su poema homónimo que inspiró al director.

Una Medellín distinta a la de Rodrigo D. no futuro

Contrario a diversas películas sobre la ciudad de la eterna primavera, la violencia no es protagonista, al menos no la violencia de pandillas o de narcotráfico, pero sí otro tipo de violencias como el abandono, la violencia verbal o psicológica. Para el director se trata de que los nadie puedan “vivir en un ambiente violento y encontrar un espacio para ser ellos mismos, pues la marginalidad ha sido criminalizada”.

Es indiscutible –relata Juan Sebastián- que Medellín ha tenido avances grandísimos en muchas cosas, pero todavía tiene problemas que siguen latentes y se han ocultado con una sensación de seguridad un poco ficticia. La extorsión, el micro-tráfico, las fronteras invisibles son algo del día a día, y “se vive en una tensa calma que uno no sabe hasta qué punto puede llegar a explotar”, por lo que se debe hacer un proceso de autocrítica sobre lo que se muestra.

Para él, Rodrigo D. no futuro es una de las mejores películas que se ha hecho en Colombia, y al empezar el proyecto, de entrada sabía que se iba a comparar su filme con el de Víctor Gaviria. “¿Pa’ qué hacer otra película punkera de Medellín?”, se preguntó. Sin embargo, cuando se rodó Rodrigo D, Sebastián no había nacido y siente que la ciudad y las formas de vivir la escena punk han cambiado bastante. “Hay un discurso que cambia esa idea fatalista de no futuro por una idea más propositiva, trascendía esa idea tan ochentera que tenía que ver con cómo era la vida en ese momento”. La película habla de esos cambios generacionales que son inevitables.

En cuanto al punk, O.D.I.O. entra al proyecto porque uno de los actores que escogieron (Luis Felipe) tocaba en ella, les gustó y aportó al proyecto. Juan Sebastián dice que, si bien el punk tiene letras sobre esos personajes sin voz, lo marginal y lo contracultural, hay otras tantas manifestaciones que también lo hacen, como el rap.

La encarnación de los personajes en actores naturales

En proyectos anteriores Juan Sebastián Mesa y Alexander Arbeláez (productor) ya habían trabajado con actores naturales, pero era un reto tener a más de seis de estos en la misma escena. “Hacer una película como esta con actores profesionales sería difícil porque habría que enseñarles a hacer malabares, y no tenían tatuajes, se verían como una caricatura”, relata Sebastián.

La encargada del casting, Catalina Arroyave, describió en un detrás de cámaras que este proceso no era un casting normal para ir a buscar actores, sino salir y buscar quién de esa ciudad ya tenía esas características. Es así como María Angélica Puerta encarna a Ana “La Mona”, Luis Felipe Alzate a “El Pipa”, Diego Pérez Ceferino como Camilo, Esteban Alcaraz a “Mechas” y María Camila Castrillón a Manu, además de colaborar con el casting y el vestuario.

Varios de los actores que hay en la película eran amigos del director desde antes de realizar el filme, como María Camila. Después de escoger las personas que darían vida a esos personajes, el proceso para la apropiación de estos fue un largo ensayo y error. Juan Sebastián comenta que lo primero es entender que antes de tener un actor se tiene a un ser humano, entonces es necesario encontrar y delimitar hasta dónde se puede exigirle.

“Empecé a encontrar un método, no para la película sino para cada uno de ellos, a través de jugar con la cámara y hacer ejercicios de improvisación en lugares como el metro”, narra. El desafío principal de este proceso era lograr que esa naturalidad que se tiene en la vida diaria los actores la tengan con un montón de luces y personas alrededor. Para esto, además de la improvisación, se realizaron ejercicios de escritura en los que cada uno hacía un corto guión, “todo el tiempo fue como jugar”.

Hay papeles que tienen una complejidad emocional y psicológica que son para actores profesionales, en este caso Juan Sebastián partió de personas existentes para crear a los personajes, una razón más para elegir actores naturales. El proceso con actores no se realizó desde el guión sino desde emociones, en este punto lo importante era respetar la vida de ellos y no entrar en sus vivencias sino partir de casos hipotéticos. Otro reto era encontrarlos porque son actores que no tienen celular ni redes sociales.

Lo que busca Los Nadie es encontrarnos en esos personajes que ignoramos, para humanizarlos y vernos en ellos. “No buscarnos a partir de la diferencia en el nada, sino a partir de aquello con lo que nos sintamos identificados. Todos somos nadie, nadie es cualquiera, todos hemos pasado por una situación similar”, finaliza el director.