A una cuadra de la Plaza de Mercado de Riosucio se encuentra el taller de arte  de Gilberto Guerra, el hombre que desde hace veinticuatro años decidió elaborar en compañía  de sus  amigos de infancia – conocidos en el municipio como el grupo de Los 30 –  una diabla  para el carnaval; la cual se da a conocer el segundo día de esta festividad.


Texto por: César Giraldo Durán

Beto, como se conoce a Gilberto, diseña la estructura de la diabla de cuatro metros en acero, guadua, madera, icopor y papel con engrudo para darle forma. Manifiesta:

“La elaboro en estos materiales para que sea resistente, porque cuando la saco la gente se sube a ella, baila a su alrededor  y en ocasiones la dañan, pero no me importa, porque así es la fiesta».

El taller de Beto huele a  pintura,  pegante,  madera húmeda, trementina y  metal fundido. Sobre una gran mesa de madera gris salpicada de pintura y desgastada por el tiempo, reposan los  pinceles erizados por el uso, las cocas donde se combinan los colores y los afiches publicitarios, materiales que el riosuseño utiliza para realizar su trabajo.

Los recortes de periódico, fotografías, afiches de América de Cali y posters de chicas en vestido de baño, cubren las paredes del local. Es en ese lugar donde la “bizcocha” de veinticuatro primaveras toma forma durante dos años para hacerle compañía a su diablo.

 “Me siento inclinado por el encanto de la figura de la mujer, por eso al principio la pinté en una las paredes de la Plaza de Mercado”, expresó Beto.

Luego de pintarla, en 1984 tuvo muchos inconvenientes  con la junta del carnaval, ya que esto iba en contra de la tradición. Pero no fue impedimento para que Guerra no trabajara en un proyecto más ambicioso. Luego de retratar la diabla en diferentes lugares del pueblo, decidió  en compañía de unos amigos, crear una diabla que saliera en el carnaval.

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“Tuve muchos problemas con la comunidad y en varias ocasiones tuvo que intervenir la policía”, dijo Beto. Pero ahora todo es distinto, la diabla es un miembro indispensable en la organización del  carnaval y su presencia se ha oficializado en la comunidad. Desde hace veinticuatro años lleva acompañando al diablo y la aceptación de la comunidad hará que haya diabla para mucho rato.

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