Sobre los canales de aguas lluvias de una montaña en el barrio La Argentina donde antes se ubicaba una escombrera, se encuentra cimentado el presente y el futuro de un joven emprendedor.


 

Texto escrito por: Laura Camila Rodríguez Jurado

Fotografías por: Giovanny Londoño Gálvez

 

Desde hace unos años es muy común escuchar en la ciudad los términos: huerta urbana, huerta casera, huerta ecológica, huerta orgánica, etc. Pero en realidad, ¿cuántas hay? o ¿cuántas se mantienen?, su expresión surgió fugazmente y se enterró como lo que quiso representar.

Pues El Rastrojo, sí, así se llama, es una de las pocas huertas urbanas que a pesar de los obstáculos que ha tolerado por su ubicación, y la percepción vaga de los habitantes al asimilar canaleta con basurero, se ha mantenido y lo hará por muchísimo tiempo gracias al arranque de Andrés Felipe Moreno, más conocido como ‘El Moreʼ.

Desde hace 3 años El More se ha dedicado vehementemente a llevar el arduo trabajo de crear una huerta urbana, El Rastrojo nace a partir de la marginación de algunos habitantes hacia el terreno, la insensibilidad de la comunidad provocaba que las personas consumidoras de alucinógenos encontraran refugio allí.

“Yo voy paʼ tres años trabajando acá, en junio los cumplo. Pues primero empecé haciendo unos morritos paʼ montar bici, tipo Dirt Jump, pero entonces vi que se me empezó a llenar esto de gamines, entonces más bien empecé a sembrar maticas, veía planticas que estaban dañándose o estaban aporreadas, las cogía y me las traía paʼ acá. Así de poquito a poquito empecé”, expresa Andrés Felipe.

El More decidió transformar este paisaje motivado principalmente por su hija de 4 años Salomé, pues aquello que la pequeña de ojos oscuros y cabello ensortijado estaba admirando diariamente, era un panorama no muy digno de los cuentos que tanto le agradan. Pero con pala, azadón, carreta y botas en pies, decidió ponerse en la tarea práctica y teórica de crear su querido Rastrojo.

“Me anima el querer dar otra impresión de lo que puede ser una ladera, unos canales, que no sólo sea un tiradero de basura y de vicio”, explica El More.

Fue a La Alcaldía de la ciudad y habló sobre la cantidad de basura que allí se encontraba y los planes que tenía, recibió apoyo de la empresa de aseo Emas, quienes ayudaron a sacar la basura y escombros, porque a medida que iba sembrando, la basura iba saliendo. Tres años después El More continúa sacando costales con basura…

¿De dónde viene todo este conocimiento sobre la agricultura?

“Principalmente empírico. Pero si he trabajado y he estudiado mucho al respecto. Estuve en un curso de agricultura ecológica con un parcero del barrio que tiene una huerta y fue quien me motivo a meter en este cuento”, dice El More.

¿Qué tiene sembrado?

“Pues con el transcurso del tiempo he sacado: repollo, habichuela, arveja, zanahoria, cubios, cilantro, cebollín, apio, limoncillo, stevia, tomillo, romero, albahaca, orégano, sauco, laurel, cebolla cabezona roja y blanca, cebolla puerro, sábila, limón, aguacates, tomate cherry, limón mandarino (bonsái), maíz, curuba, maracuyá, pepino, cholupa, tomate de árbol, chachafruto. Tengo también medicinales: sauco, prontoalivio, menta. Gran variedad de suculentas y ornamentales”, comenta, no tan sorprendido por la cantidad, El More.

Tiene varios planes a largo plazo, entre los que están: crear un negocio propio de productos orgánicos, ya realizó la prueba con un encurtido de tomate cherry y una gelatina a base de tomate de árbol, los dos productos  pasaron el ensayo de durabilidad y gusto; edificar un puesto de comida orgánica en este mismo sitio, que contará con una vista privilegiada; crear un domo educativo, donde se dicten talleres sobre el reciclaje, siembra, creación de compostaje y mantenimiento de huertas.

¿Con la huerta edificada ha disminuido la presencia de quienes consumen?

“No tanto, igual el problema no es que vengan y se den los plones acá, la cuestión está en no estigmatizar, no pensar que el marihuanero es el que roba, o tira la basura, no, antes los muchachos del barrio que vienen a fumar son los mismos que me ayudan a cuidar que no dañen los cercos y las plantas”, argumenta Andrés Felipe.

El More es un verdadero visionario, pues más que desear enriquecerse  por medio de la huerta en la que ha trabajado tanto, desea aportarle a la comunidad haciéndola participe y motivándola a que aprovechen los espacios desperdiciados y los residuos orgánicos. Es una acción enriquecedora, y si no lo hacen por ayudarle un poquito al planeta, entonces háganlo por ayudarle a su bolsillo.

El Rastrojo irá creciendo cada vez más, pues la idea del More es habilitar terrazas para sembrar más especies y así darle otra impresión a la comunidad que cada día se siente más a gusto con la recuperación del espacio. ¡El More es la muestra de cómo una persona puede cambiar el paisaje!

¿Es un trabajo duro?

“Mucha dedicación, siempre que me consigo una matica vengo y la trasplanto o saco otra y la regalo. Con la fábrica de mi mamá y mi papá que es de textiles, quedan muchos conos de cartón que es material biodegradable, entonces los estoy aprovechando para realizar maceticas. Es un trabajo que estoy haciendo con la niña, ella los pinta. La idea es poder crear economía circular, aprovechamiento de los recursos que uno tiene. Mucho de lo estructural acá es que todo ha sido totalmente reciclado”, manifiesta El More.

¿Qué decirle a las personas que pueden darle un uso diferente a la tierra?

“Que pueden aprovecharla por medio de la producción de alimentos que es algo muy fácil: uno puede regar un tomate y le va a crecer. Cualquier cosa es cariño que ayude a la economía de un hogar. Es que algo tan sencillo como hacer un guiso y poder sacarlo de la huertica de uno es mucho mejor, sabe brutal, y es de mucho alimento si se le está dando los nutrientes necesarios”, puntualiza El More.

Y aunque es un trabajo laborioso y no es el único oficio al que se desempeña, El More sigue poniendo toda la perseverancia posible, y si usted está interesado en crear una huerta puede contactarlo, pues como él mismo dice: “acá tengo el arsenal para construir cualquier cosa”.  Los planes del joven emprendedor crecen cada día como las plantas que se encuentran en El Rastrojo y se cosecharán como los ricos frutos que se recolectan en lo que fue una escombrera.

Para conocer más, ayudar (recolectando sus desechos orgánicos para El Rastrojo), aprender sobre este tema o contactarlo, puede seguir la cuenta del Rastrojo en instagram:

https://www.instagram.com/elrastrojoconcienciaverde/