“Lo que hacemos, lo hacemos con mística y con responsabilidad”, esta es la forma en la cual la directora del Tich y su elenco, lleva a cabo su labor.


 

Texto por: Jessica Sánchez

Fotos por: Juan Camilo Betancourt

 

Piedad Jurado, actual directora del Tich, celebra los primeros cuarenta años de esta labor ininterrumpida, de la cual  aprendió y creció con el paso del tiempo. Este es un proceso en el cual se ha dejado un legado para el teatro manizaleño, y para todas las personas partícipes, a lo largo de este tiempo, de la evolución y el desarrollo, tanto grupal, como individual, de todo aquel que por allí a pasado.

Piedad dio sus primeros pinos en la actuación al encontrarse en cuarto de primaria y desde entonces, le quedó ese gusto por el teatro. Para 1987, recuerda que el  Tich, se encontraba en la carrera 23, frente al Palacio Nacional, a media cuadra de la Catedral. Esta era una de las primeras salas que ofrecía a la ciudadanía, la posibilidad de un acercamiento con el teatro, ya que contaba con temporadas de funciones permanentes, para los manizaleños y todos sus visitantes.

Para la época en que ella ingresa al Tich, se estaba gestando una etapa “profesional” en dicha escena. Contaban con la colaboración de directores, tanto nacionales como internacionales, los cuales, les permitían la adquisición de  nuevos conocimientos en el ámbito escénico. Gracias a este hecho, el Tich da un salto de lo que era considerado “teatro universitario” y empieza a trabajar en el montaje de obras de la literatura universal, de Eugene Ionesco, Tennessee Williams, Luigi Pirandello, entre otros.

Durante los años siguientes, se realizaron montajes tales como: Resolana, producto de un concurso de dramaturgia, del cual fue participe el Tich, Piel de América, en honor a la celebración de los 50 años del descubrimiento del continente americano, Detrás del Biombo, dramaturgia de Rodrigo Carreño, (el aquel entonces director). Obra que trata de todos aquellos temores que escondemos detrás de las máscaras, además de todas aquellas frustraciones familiares de las cuales no salimos bien librados.

Pero en el transcurso de esos años, no sólo se llevó a cabo el montaje de las obras anteriormente mencionadas, sino que también, se creó la Escuela de Teatro de Caldas. Un programa diseñado para todos aquellos niños y jóvenes de las provincias y lugares aledaños a la ciudad,  pudieran estudiar los fines de semana, acercándose  al mundo teatral y al cambio que este produce en el ser. Este es un programa que sigue vigente al día de hoy, en el cual ya son 23 años, donde se ha visto la evolución de esos pequeñitos, que se han convertido en adultos “criados” por el teatro.

Un nuevo reto

Para el 2006, gracias a un reconocimiento por parte de la Alcaldía de Manizales, frente a la excelente labor desempeñada por el Tich, se les otorgó un espacio en el barrio San José. Este hecho representa un gran logro para el grupo, al mismo tiempo que un reto, ya que debían comenzar desde cero, ganándose el cariño de la comunidad, haciéndoles entender lo que significa “el teatro” y todos los beneficios, divertimento y aprendizaje que proviene de él, para la formación del ser humano.

Por fortuna, en este proceso no iban a estar solos, ya que en Bogotá encontrarían una mano amiga, que los apoyaría en este nuevo proceso por el que pasaban. Es así que el Teatro Libre, abre sus puertas, a la cabeza de, Ricardo Camacho (director) y Héctor Bayona (actor), para que los integrantes del Tich, y su nueva directora, puedan asistir a los talleres, clases y demás actividades que pudiese brindarles más conocimiento sobre todo el “manejo” del ámbito teatral. Gracias a este proceso, su directora se ha enriquecido enormemente, aunque afirma que aún debe aprender cada día más.

Proyectos para este 2019

Para continuar celebrando estos cuarenta años, el Tich piensa retomar una obra escrita por Rodrigo Carreño llamada: Madre Selva, obra que habla sobre el cuidado de la tierra, un tema que pretende concientizar a todos sus espectadores. Pero no es lo único que tienen en mente, también han de seguir presentando proyectos al Ministerio de Cultura, al Instituto de Cultura y Turismo, a la Secretaría de Cultura de Caldas y a las salas concertadas, para lograr que su mensaje llegue a muchos más corazones.

La ruta del teatro

Aquí la unión hace la fuerza y eso es lo que prima. Es un proceso que no ha sido fácil, por las diferentes estéticas que manejan, pero precisamente, el hecho de respetar y reconocer al otro ha permitido visibilizar el teatro, tanto en la ciudad como a nivel nacional. Es una fortaleza lograr este proyecto para enriquecer, porque se sabe que el teatro ha de llenar vacíos, general aporte cultural, eso es lo que los ha unido, un sentir colectivo de los integrantes de cada uno de los nueve grupos existentes de la ruta del teatro.

Algo más que decir…

Una invitación a las nuevas generaciones a que asistan al teatro. Lo vivencial, lo carnal, lo que se hace directamente con un público, es lo que genera una emoción mucho más fuerte, y que rico que la gente que haga teatro esté pensando en decir muchas cosas, en aportar al momento histórico que se está viviendo. Hay que luchar porque esto siga vivo,  alejarnos de las tecnologías, que nos han absorbido e ir a la vivencia puro, al contacto directo, al sentir la emoción al ver una obra de teatro”.

Información adicional

  • Ricardo Camacho, Laura García, Germán Moure y Héctor Bayona, fueron de las primeras personas que apoyaron los procesos iníciales del Tich.
  • Piedad Jurado, fue una de las fundadoras del taller de ópera, y en el 2010 pudo volver, para protagonizar café con aroma de mujer.
  • Piedad Jurado estudió en la universidad de Caldas música.
  • A mediados de noviembre, estarán en New York en la sexta versión del festival de mujeres.