Con el paso del tiempo los recuerdos se convierten en imágenes borrosas que se diluyen en la memoria, dejando al descubierto que la vida es frágil y la muerte contundente.


 

Texto por: César Giraldo Durán

Fotos por: Juan Camilo Betancourt

 

A finales del 2016 Sergio Blandón encontró por casualidad entre  unas fotografías familiares una foto de su abuelo, Jesús Blandón,  y mientras la contemplaba entendió que aquella imagen, que data de los  70, podría ser una pintura. El tipo de imagen, el contenido y la luz fueron los elementos que inspiraron a Sergio a crear una serie de 17 óleos, cuatro  objetos y siete pinturas digitales con el propósito de evocar a quien las mire la sensación de un recuerdo.

“Entonces se me disparó la idea de hacer pinturas que tuvieran que ver, al principio no tanto con la memoria, (…) sino que cuando alguien viera una imagen, una pintura, estuviera sintiendo un recuerdo, o incluso el recuerdo de un sueño”, comentó Sergio, quien expone su obra, Pinturas negras de la memoria, en la sala Óscar Naranjo del Teatro Fundadores, sede del Museo de Arte de Caldas (MAC), la cual  estará expuesta hasta el 25 de mayo.

Aunque la relación de Sergio con su  abuelo no fue cercana, él se convirtió en una fuente de inspiración que está presente en su trabajo, el cual inició en el 2016 y finalizó en el 2018, cuando el pintor manizaleño,  se retiró  de la docencia universitaria en Ibagué (Tolima) y decidió  dedicarse de tiempo completo a la pintura. “Me devuelvo para Manizales y en los últimos 10 mese pinté las 17 pinturas de óleo, es un trabajo de dos años, porque pensar e intentar que la idea y el concepto, sobre la cual gira esta exposición, toma mucho tiempo”, comentó el artista.

La obra se compone de recuerdos de escenas familiares y momentos cotidianos que retratan la vida intima de los personajes que Blandón evoca desde sus recuerdos o que construye desde la imaginación. “Lo efímero, eso o lo impermanente todo tiende a cambiar, todo tiende a desaparecer, todo en esta obra tiende a diluirse, borrarse, a desaparecer,  porque así funciona la memoria, la memoria está llena de recuerdos  y esos recuerdos son difusos”.

La intensión del artista no se centra en  temas familiares, sino que estás imágenes son el medio para decir que todo tiende a desaparecer y a últimas todos tendremos un fin. El manejo del claro oscuro en la obra de Sergio evoca el pasado y su búsqueda en el manejo de la luz son los elementos que caracterizan su pintura. “Yo diría que una de las partes fundamentales de esta exposición es como la luz nos permite ver cierta cosas y digamos que me fui dando cuenta que a través del manejo de la luz las imágenes parecen más recuerdos”.

Una obra pasa por todo. Durante los dos años de trabajo, Sergio renunció a su empleo como docente para dedicarse a la pintura, luego tuvo una molestia en un hombro y otro en la espalda. Pero esto no fue impedimento para que el artista culminara  la serie de cuadros que ahora expone en el MAC. “Pero ya estando la exposición uno siente como una especie de alivio, un alivio que uno sabe es momentáneo, que hay que seguir moviendo y esperando que el trabajo le guste a la gente y que las puertas se comienzan  abrir”, comentó Sergio.

Los formatos grandes se adecuan al trabajo de  Sergio y el efecto que busca generar con los personajes que crea. “A mí me gusta pintar grande, yo siento que a través de esos cuerpos, yo puedo decir eso que yo quiero decir”, expresó. De igual forma, el pintor no ignora las  posibilidades  pictóricas  que otros formatos le pueden dar a su trabajo.

Tríptico de la vida

Una de las obras que componen la muestra de Sergio Blandón es Tríptico de la vida,  la cual se compone de  dos pinturas que comparten el mismo escenario y un frasco de cristal. La primera pintura muestra una mesa con un mantel, sobre el cual hay un plato de porcelana y al lado izquierdo hay una mano que sostiene un hilo.  La segunda pintura retrata unas manos que sostienen  unas tijeras que están verticales sobre un  plato.

“El hilo habla sobre la fragilidad de la vida, de cómo nuestra vida, que es nuestra gran certeza,  es un hilo así de frágil, y las tijeras son de metal y contundentes”, explicó Sergio. Entre las dos pinturas, se encuentra un frasco de cristal, en dónde afirma el pintor, se encuentran las cenizas de su abuelo, “es un personaje importante en la exposición, también diciendo que está aquí de muchas maneras, que está aquí como imagen”.

Proyectos 2019

Uno de sus propósitos para el 2019 es buscar otros espacios en donde pueda exponer su obra. Pereira, Armenia, Cali, Bogotá o Medellín son los escenarios que  Sergio tiene entre sus planes para dar a conocer su trabajo. “El museo es lo más importante hablando en exposiciones aquí en la ciudad y del departamento, y estoy tremendamente agradecido, pero la idea también es exponer fuera”.