Ciento cincuenta mil almas en el público, casi cien músicos en escena. El cierre de Rock al parque parecía más un ritual que un concierto.


Texto por: Diana Castro Roa

Fotos por: Andres C. Valencia

Para entender la magnitud del cierre del festival de Rock gratuito más grande de Latinoamérica, se puede imaginar al Rock al parque como una persona ¿cómo sería? Tal vez una joven adulto de 25 años que encontró en el punk y el metal  las bases para su identidad, y que poco a poco fue añadiendo diversidad a su playlist. Si comparamos los años de existencia del RaP a una vida, veinticinco años son poco para el crecimiento de las bandas asistentes al festival, la formación de públicos y el posicionamiento de Colombia como un país satélite para el mercado musical.

El concierto de cierre fue el punto de convergencia de tantos años de rock, con lluvia, bajones de energía y mucha música.Te contamos algunas razones por las que el cierre del RAP hizo historia:

Reencauchar música no siempre está mal

Aunque el Montaje de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB) fue especial para el concierto de cierre, dos canciones pertenecen a espectáculos anteriores.

En 2010 la OFB le apostó al rock con «Mestizajes» de Aterciopelados y Kraken filarmónico. Los shows se unían a una ola de agrupaciones como Deep Purple, Queen, Scorpions, Metallica, KISS, que se atrevieron a fusionar el rock y la música de gran formato, dando como resultado obras maestras de la música contemporánea.

Para entonces los Aterciopelados no estaban muy convencidos de compartir escenario, “no somos músicos, por eso  nuestras canciones tienen poquitas notas” comentaba Andrea Echeverry, con lo cual había cierto escepticismo para trabajar con músicos de academia. Una vez finalizado el primer ejercicio filarmónico en bogotá, el grupo de Andrea y Héctor Buitrago volvió a compartir escenario con la OFB en 2018 bajo el marco del aniversario Filarmónico 480 de Bogotá.

Para Kraken la historia fue diferente. Su concierto filarmónico fue pensado por  Elkin Ramírez durante varios años, el Titán y la banda tenían confianza y conocimientos académicos suficientes como para imaginar todo el concierto sin haber asistido al primer ensayo.  La presentación inaugural de Kraken Filarmónico ha sido un hito para la historia del rock nacional, más allá de la presentación en el Auditorio León de Greiff de La Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, el CD-DVD homónimo del concierto es una joya para los coleccionistas de rock en Latinoamérica. En 2019 la cantante Roxana Restrepo tomó la batuta de Elkin Ramírez y ofreció su intervención en el Rock al Parque como un tributo al Titán, quien falleció en 2017. 

Los colores del Rock

Los debates por la “pureza” del rock son muy 2001, las primeras apuestas por un festival con diversidad musical recibieron duras críticas de autoridades en el rock, quienes aseguraban que la mixtura de géneros sería el inicio del fin del festival, para fortuna de nosotros las predicciones fueron más que erradas. El Rock, música contestataria, gestora de una contracultura, nunca se ha negado a nutrirse de música clásica o de composiciones de otras vertientes africanas, celtas, asiáticas y latinoamericanas.

Canciones como El puñal y el corazón de Café Tacvba, Penélope, de Draco Rosa, ¿Comprendes Mendes? de Control Machete, Muévete de Estados Alterados son prueba fehaciente que el rock más que un conjunto de reglas, es un lugar común para cantar sobre la ciudad, el caos, la risa y la creatividad de músicos que más allá de aferrarse a una etiqueta musical, deciden crear. 

Babasónicos y Shoot the Radio fueron los encargados de descentralizar el cierre de Rock al Parque 2019, los padres del “Rock Sónico” visitaron por cuarta vez el país mientras que Shot the Radio nos visitó por primera vez. Ambas agrupaciones procedentes de Argentina resaltaron a Colombia como un punto interesante para sus giras, gracias a la acogida de propuestas con formato de sintetizadores y coqueteos con la electrónica. 

El público, tan diverso como la música ha sabido mutar desde 1995, fecha en que nació el festival.  Las botas, melenas, parches y el negro de las camisetas continúan reinando durante la primera y parte de la segunda jornada del Rock al parque, pero con el pasar de los años el Simón Bolívar fue recibiendo rastas, tenis, crestas y escarcha dentro de sus audiencias. Este público heterogéneo conserva la energía de las primeras versiones del festival, pero se aleja de una dinámica presente en las primeras versiones del RaP: la intolerancia de ciertos fans por escuchar distintos géneros musicales en un mismo evento. 

La música es un virus

El rock, ya sea en su propuesta comercial o de contracultura, se ha caracterizado por denunciar hechos de violencia y cuestionar el sistema social del que hacemos parte. Desde sus inicios, mucho antes de la creación de Rock al Parque, la resistencia se materializa en letras de canciones. La historia de Colombia: repetitiva, violenta, desigual y un largo etcétera, fue el abono fétido de donde nacieron propuestas de arte que en vez combatir el fuego con más fuego, invitaban a la crítica y al cambio. Hoy las denuncias siguen.

Hay cierta ironía en los pogos, una canción de denuncia sobre -por ejemplo- brutalidad policiaca escrita en 1995 puede tener vigencia hoy gracias a la reincidencia del problema. Para Rock al Parque 2019 la música habló sobre asesinatos sistemáticos a líderes sociales y sobre títeres y titiriteros en el poder, el público también tomó parte de estas denuncias en performances espontáneos en los escenarios Bio, Lago y Plaza. Solo el tiempo determinará la vigencia de las canciones de este año en la cotidianidad del país.

In da face

Otra de las pesadillas del RaP era “mal acostumbrar al público” al traer músicos de tan buena calidad de manera gratuita, cosa que tampoco pasó. Artistas como Robi Draco, Fito Páez o Café Tacuba han girado en varias ocasiones por Colombia en conciertos pagos y han llenado estadios, esto también se debe al trabajo del sector musical que dinamiza los oídos del público nacional por medio de giras, toques entre regiones, entre países  o en plataformas de distribución digital.