Por: Soundstage

El Grita Rock, ahora Festival Grita se ha convertido en uno de los principales referentes en materia de festivales, en Colombia y Latinoamérica. El evento que bien es la proyección del festival de la niebla que se hacía en la media torta del barrio Chipre y que invitaba inicialmente a los metachos de la época a expresar su música y su cultura, ha crecido hacia otros géneros. Aunque lleva en su ADN anclados los géneros derivados del punk y el metal, ha dado apertura a otros ritmos que hacen parte de la diversidad sonora de la escena alternativa de nuestro país.

Este año, esta cita con la música celebra su décimo cuarta edición, constituyéndose, año tras año, en un escenario que se transforma, no solo en una plataforma en la que las bandas locales pueden exhibir sus propuestas artísticas, sino también en un espacio de formación de públicos y de fortalecimiento de la cultura alternativa de nuestra ciudad y el país.

En el primer día de esta XIV edición, la encargada de abrir el festival fue la banda manizaleña de punk, Balaztro, una banda perteneciente al programa de Casas de la Cultura del Instituto de Cultura y Turismo. Su presentación, puso a poguear a los asistentes, que a pesar de las difíciles condiciones climáticas y a un apagón generado por las mismas, no dejaron caer la energía y mostrarían cual iba a ser la actitud en esta jornada.

En un segundo lugar, Koncierto para delinkir, otra banda de punk de la ciudad, nos trajo su propuesta cargada de estridencias y de un fuerte mensaje contestatario. Aunque su presentación estuvo pasada por el agua, su puesta en escena puso a tono a una audiencia que se soyó cada una de sus canciones. La respuesta del público estuvo a la altura del poder demostrado en la tarima.

Abismo, fue la tercera banda en presentarse en el primer día del #Grita2019; ellos vinieron desde Bogotá con una propuesta ligada al hardcore, que puso a temblar el suelo con su potencia y puso a saltar a todos los que los vieron su presentación. Esta banda, que ajusta 20 años de vida artística, sugiere su gusto por tocar independientemente del escenario, lo más importante es mantener la escena harcorera del país en circulación y apoyarse entre bandas, una iniciativa que toma fuerza entre las bandas del país.

Cerca de las 3:15 del sábado, se presentó la primera banda foránea directamente desde Chile, Curasbun, una agrupación que se define más que una banda de Punk, como un colectivo antifascista, antirracista, anti patriarca, una organización social que busca visibilizar lo que los medios tradicionales no exhiben todo desde una postura política. Además de su propuesta musical, tienen su propia editorial que apoya escritores y escritoras locales que defiendan de manera decolonial su lugar suramericano desde el arte. Esta banda Austral apoya luchas sociales alrededor del mundo tanto en América Latina, como la de los líderes sociales o la educación pública o en medio oriente la del pueblo palestino.

Después, Consulado Popular trajo con gran desparpajo, una propuesta denominada como ‘guaracha core’ prendiendo los ánimos del público con un sonido que involucra punk, grunge, vallenato, bolero y básicamente, como lo definen Julián y Camilo (miembros de la banda) lo que se les de la gana. No son únicamente una banda musical, también se definen como un proyecto de gestión cultural, que busca constituirse en un medio de promoción y proyección para otras propuestas musicales, a través del Circo del Cónsul, una plataforma itinerante que, a través de un tráiler – tarima, busca llevar el talento local a diferentes escenarios de Colombia.

Alcolirykoz prendió la fiesta, trayendo varios clásicos de un repertorio construido en casi 20 años de trayectoria. Los de Aranjuez pusieron a toda la audiencia a bailar también al son de canciones insignias de las festividades colombianas, celebrando a través de sus sampleos, la música del gran Rodolfo Aicardi, dejando al público con ganas de más, con canciones como Nada, Changó, La Típica, Fruko y sus Presos, entre otras.

El punk rabioso de la banda vasca Subversión X contagió con su sonido y su mensaje a toda la audiencia, conscientes de la responsabilidad que tienen como artistas, hablaron en contra del colonialismo, al mismo tiempo que invitaron a toda la audiencia a ser más reflexivos de nuestra propia cultura, del valor intrínseco de lo que somos, además de difundir con su energía característica, mensajes para la preservación de la vida.

Continuó Rude Boys, contagiando la alegría característica del Ska latinoamericano a un espacio que si bien en un momento se quedó sin energía eléctrica, recibió el cariño de un público que los vitoreo y coreó sus canciones. Los Rude Boys se definen como una propuesta artística que al igual que las otras bandas surge como un grito en contra de las injusticias que aquejan a América Latina, problemáticas que al ser pueblos hermanos, suelen repetirse en nuestros diversos contextos.

Quique Neira, ex vocalista de Gondwana, cerró la noche cargado de energía y de buena vibra a todos los amantes de reggae en español. Presentó tanto canciones de su trabajo solista como de su paso por esta reconocida agrupación austral. A pesar de algunos quebrantos de salud, este artista y su banda, de la que además, hacen parte su hermana y dos de sus hijos, ofrecieron un espectáculo que cautivó a la audiencia, con su virtuosismo característico y con su gran empatía.

La jornada concluyó en un ambiente en el que todas las personas pudieron disfrutar sus bandas favoritas, al mismo tiempo que ampliaron sus gustos, aproximándose a nuevas propuestas musicales. Como ya es característico de este espacio, el primer día del Festival Grita finalizó en un ambiente fraterno, de tolerancia y de respeto por la diferencia, valores que como sociedad, debemos universalizar.