Texto por: Jonny Carvato
Fotos cortesía de: Corazón de elefante

En medio de una escena bohemia en un bar, con un par de cervezas y una pasión en común por el arte, se engendró una idea de negocio basada en la elaboración manual de accesorios y artículos ornamentales. Faber Henao y Juan Manuel Arias son dos jóvenes emprendedores, artistas y artesanos que iniciaron su propuesta empresarial cimentada en la creación y producción de bisutería, accesorios y ornamentos contemporáneos, y piezas artísticas manuales bajo principios estéticos.

«Los elefantes poseen un corazón enorme, pero nuestro concepto va mucho más allá de algo fisiológico. Es el tamaño del amor que sentimos cuando nosotros generamos algún tipo de arte. Nosotros lo hacemos porque sentimos un profundo amor por ello», afirma Faber.

Faber Henao es Docente de artes y de francés, y Juan Manuel Arias es un apasionado por la alta costura y el trabajo artesanal. Constituyeron en 2019 una microempresa que se dedica a la construcción de joyería con diferentes materiales. Su asociación surgió como necesidad de crear una marca basada en sus gustos personales y en sus destrezas como artistas y artesanos. Ambos se dedican al diseño, elaboración y distribución de sus productos. Juan Manuel es experto en tejido Miyuki: técnica de tejido japonés caracterizada por la simetría, en donde se emplea el uso de pepas o bolas diminutas y el hilo. Faber, por su parte, es el artista que crea cuadros pintados a mano en materiales como troncos de madera o materiales reciclables.

«Una de las razones del nombre hace alusión a la fuerza del animal y a la fuerza de la naturaleza. Con nuestra marca queremos contribuir al medio ambiente empleando elementos orgánicos como bolsas de papel biodegradables o cartón y demás materiales en nuestros productos que sean amigables con el medio ambiente».

“Corazón de elefante” lleva consigo una estampa creativa que relaciona su concepto de negocio emprendedor con el símbolo del elefante en diferentes culturas. La sabiduría, la suerte y la buena comunicación hacen parte del significado del paquidermo, y en Corazón de elefante, estos son la esencia que caracteriza el modelo de negocio.

Además de reflejar un amor en tamaño descomunal como estampa personal en la elaboración de sus productos, sugiere también vigor y fuerza; Juan Manuel menciona que con la razón social de su microempresa se pretende evidenciar fuerza, dinamismo y empuje.

En este proceso «todo ha sido por iniciativa propia», afirman los jóvenes emprendedores. Pues refieren haberse capacitado en emprendimiento con anterioridad, y hasta el momento no han contado con respaldo gubernamental, pero no se cierran a la posibilidad de continuar formándose y de recibir algún tipo de apoyo. Así mismo, han llevado su propuesta de negocio a espacios como bazares con su propio stand de productos, donde puedan ser visualizados y que las personas se den cuenta del trabajo que realizan.

«Desarrollamos las ideas de nuestros clientes, a través de diseños personalizados. Nos acomodamos a las peticiones, gustos y características de los clientes».

La microempresa le apuesta a un público diverso en edades, género y gustos. A fin de cuentas, los gustos personales, como el arte, son subjetivos, ambos dependen de criterios estéticos individuales y de la forma en la que cada quien concibe la belleza. Es por esto que Corazón de elefante realiza muchos de sus productos por encargo, en donde su variada clientela puede perfilar sus gustos o necesidades en la elaboración de su diseño personal. 

Al día de hoy, Corazón de elefante se visualiza como una marca reconocida a futuro, y que este reconocimiento sea producto de la calidad de sus productos, del empleo de materia prima duradera y materiales que no se deterioren tan rápido con el paso del tiempo. Le apuestan a tejidos de calidad, que causen una buena impresión y satisfacción en sus clientes.

Como buen negocio emprendedor, Corazón de elefante le apunta a la innovación, a la reinvención constante y al dinamismo, contemplando materiales diferentes para ser empleados en sus productos, pero principalmente, por el sello de calidad reflejada en la perdurabilidad que, como el elefante, puede permanecer y sostenerse con el paso del tiempo, con su sabiduría añeja, su fortaleza inquebrantable y un corazón perseverante.

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