Texto por: Valentina Santos
Fotografías: cortesía de Mantari

Pedro Pablo Torrado vivió la mayor parte de su vida en Bogotá, en donde estudió Comunicación Social. Por cosas de la vida dejó su carrera por dos años y luego decidió retomar sus estudios y tener un nuevo comienzo en otra ciudad, así decidió vivir en Manizales Caldas, lugar que escogió por ser una ciudad universitaria, por su calidad de vida y porque allí también vivía su pareja.

Cuando Pedro quiso retomar sus estudios, su familia lo apoyó con la condición de que él tendría que solventar sus gastos de manutención en otra ciudad. Y así fue, retomó su carrera en la Universidad de Manizales mientras trabajaba como mesero en algunos restaurantes, hacía diseños, logos o imágenes para pagarse sus gastos. Sin embargo, aún así era difícil sostenerse.

Pablo había explorado en la cocina y se destacaba por hacer unas crispetas dulces muy ricas, fue entonces cuando su pareja le propuso explorar con ellas y venderlas en la universidad.

«Yo siempre había querido emprender y me di cuenta que para que algo funcione hay que tener persistencia.»

Pedro Pablo recuerda que una vez su pareja le llevó crispetas a sus amigos de la carrera, se vendieron rápidamente y las personas pedían más. Desde ahí empezó a producir más y a vender más, ahí se dio cuenta que necesitaba apoyo. «Ese fue el primer indicio de que algo estaba saliendo bien. Llegamos a vender 350 paquetes de crispetas en menos de cinco horas», afirma.  

Ayudar es el propósito

Con ayuda de una maquinita para sellar bolsas de plástico, Pedro empezó a llevar crispetas dulces y saladas. Recuerda que cuando comenzó con su emprendimiento: «fue muy duro ya que casi no dormía, llegaba de trabajar de mesero a las once de la noche y me levantaba a las tres de la mañana a hacer las crispetas para llevarlas a la Universidad.»

Cuando los resultados de las ventas fueron sorprendentes, Pablo decidió ampliar el negocio. Se sentía muy familiarizado con los estudiantes que querían una mejor calidad de vida, así que pensó en vincular a universitarios que necesitaban empleo.  

Mantari ha llegado a tener hasta 40 estudiantes vendiendo crispetas en diferentes universidades como la Universidad Autónoma, La Católica,  La Nacional, La U. de Caldas, Luis Amigó y la de U. de Manizales.

«Desde que comenzamos, el enfoque de la empresa ha sido trabajar para recoger los frutos del esfuerzo, no solamente míos, sino de todos los estudiantes que se han adherido al equipo.»

Mantari ha crecido poco a poco hasta llegar a convertirse en una sociedad conformada por Pablo Torrado y cuatro estudiantes más: Juan Felipe Franco, Sergio Rivera, Felipe González y Sebastián Molina, asimismo, se formalizaron y cuentan actualmente con Registro Invima.

Gracias a su crecimiento, hicieron adecuaciones, arrendaron un local destinado a la fábrica, contrataron personas para la cocina y trabajan de la mano con un publicista, un diseñador gráfico, un contador, un administrador de empresas y un abogado. También se han capacitado con el SENA para tener una idea de negocio estable.

Este emprendimiento lleva tres años con este producto, pero durante este tiempo han trabajado con crispetas de diferentes sabores que han implementado nuevas presentaciones, siempre utilizando productos naturales para su fabricación. Sus sabores actuales son: dulce, mixto, mantequilla, chocolate, chocolate blanco, café, BBQ, limón pimienta y queso cheddar. En este momento están trabajando con tamaños más grandes para distribuir a domicilio, trabajando también con plataformas como Domicilios.com, Ifood, Uber Eats y Rappi.

Pedro Pablo está por comenzar sus prácticas profesionales y espera hacerlas con su emprendimiento. Asimismo espera continuar creciendo con la empresa que comenzó con unos cuantos paquetes de crispetas hechos por él y ahora se ha convertido en todo un equipo junto a estudiantes.

«Lo más importante que hemos logrado es darnos cuenta de que cuando le podemos dar la oportunidad a las personas que lo requieren y lo necesitan, ese esfuerzo lo valoran y lo convierten en resultados. Algo que hemos logrado es permanecer gracias a los estudiantes.»