Ilustraciones de: Mateo Quintero (Dr. Mala Línea).
Texto por: Stefanny Gutiérrez Duque.

Le gusta que le llamen Mateo Quintero cuando es artista, pero Dr Mala Línea cuando dibuja e ilustra, pues, como afirma:

«Es la máscara de mi libertad».

Nació en Manizales y casi toda su vida ha vivido en esta ciudad, «eso hace que sea una especie de romántico hippie y a la vez un ser frío»: afirma. Mateo es artista plástico y lleva más de 5 años moviéndose en el mundo cultural haciendo arte.

Desde que puede recordar, este ilustre ha tenido una gran afinidad por el dibujo, además, se continua definiendo como un completo enamorado de los dibujos animados, «de ver muñequitos, yo creo que nunca salí de ese lugar en el que me sentaba a verlos desde que era chiquito», comenta. Así mismo, a lo largo de su carrera ha pasado por muchas situaciones en las que ha podido utilizar el dibujo como forma de comunicación.

«Mi relación con el dibujo ha cambiado y cada vez lo siento más como una parte de mí, es una necesidad».

Uno de los momentos que marcó su carrera fue el encontrarse con la clara muestra de que su arte había tocado tanto a alguien que ocupaba un lugar representativo en su casa: «En una visita que hice a una casa desconocida, encontré uno de mis dibujos, enmarcado y ocupando un lugar visible e importante; para mí fue una gran victoria».

Mala Línea ha pasado por varios estilos pues está convencido de que todos los artistas lo hacen y, además, es una forma de avanzar. Entre sus referentes se encuentran: David Shrigley, Mateo Rivano y Manuel Hernandez Gomez.

«Ahora trato de que todo esté muy fuera de lo establecido, de la escuela; soy irreverente y contrario a esas reglas que se aprenden y de las que es muy difícil desligarse. Lo podría llamar ignorante, respeto mucho este estilo».

A este ilustre le encanta reír, cree firmemente que «la risa y el llanto son inevitables, sensaciones que parecen ser verdaderas, uno las provoca con algo externo y las siente fuertemente adentro».

«Eso trato de hacer con lo que dibujo, sacar una risa o una rabia, tocar a alguien con una imagen y robarle la atención lo más que pueda».

Una de las consignas que ha marcado el trabajo de Mateo fue dicha por Ariz, un grafitero cuyo trabajo admira desde hace un tiempo; y dijo:

«Tengo esa pelea con el papel, que aún no acaban de salir las formas que quiero con las ideas que tengo, pero bueno esa es la batalla».

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