Texto por: Stefanny Gutiérrez Duque.
Fotografías por: Cortesía de Proyecto Ciego.

«Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven».
Ensayo sobre la ceguera – José Saramago.

Todos los días abrimos los ojos en un acto inconsciente y damos por sentado la luz reflejada en el mundo. Los colores que cambian en el cielo a lo largo del día son simplemente un adorno de la jornada; incluso rechazamos la luz que entra en la mañana por la ventana para continuar con los ojos cerrados. Para algunos, quienes no tienen esa luz, encuentran en su imaginación la iluminación necesaria para reflejar el mundo.

Fotografía por: Beatriz Adriana Ossa.

«Ciegos», así se le conoce comúnmente a las personas con discapacidad visual. Esta «falta de ojos» se aleja de los estándares no por deficiente sino porque las distracciones comunes de lo visual, la vanidad y los parámetros físicos de la belleza no intervienen las posibilidades imaginativas. Esto les permite una percepción completamente diferente del mundo, esto les permite una sensibilidad particular para el oficio que históricamente ha sido la extensión de la vista: la fotografía.

Ciego, el mito de lo invisible es una propuesta basada en iniciativas de fotografías realizadas por personas invidentes realizadas alrededor del mundo como el exitoso trabajo del fotógrafo invidente esloveno Evgen Bavcar, y el trabajo de ver con las manos de la fotógrafa venezolana Sonia Subirats.

El fotógrafo manizaleño Eduardo Mejía inició este proyecto en el 2016, luego de conocer el proyecto mexicano de fotografía hecha por invidentes llamado el Hilo Negro. Hoy el proyecto ciego es liderado por Gustavo Vargas, fotógrafo invidente que ha estado involucrado en este proyecto desde sus inicios.

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Este proceso ha decantado en el libro Ciego, el mito de lo invisible lanzado el pasado 28 de septiembre.

«Me encanta que puedan verme y yo, imaginármelos».

Así comienza Janet Cuartas su intervención durante el lanzamiento del libro en el auditorio de la Universidad de Manizales. Janeth sufrió desde pequeña una enfermedad llamada retinitis pigmentaria y, poco a poco, su capacidad visual se fue reduciendo, hasta acabarse. Sin embargo, pese a ser un momento crítico en su vida, la falta de “vista” no impidió que realizara los proyectos que tenía pensados para su vida, entre ellos, la fotografía: «Yo perdí la vista, mas no la visión».

fotografía por: Janeth Cuartas.

«Mi arte no consiste en captar un momento decisivo, sino en la planificación cuidadosa de la imaginación».

Como Janeth, 16 personas invidentes se sumaron a este proyecto fotográfico, desafiando los límites de la imaginación de quienes creen que la fotografía no es un oficio exclusivo para quienes pueden ver.

Fotografía por: Rafael Gutierrez
Fotografía por: Jose Manuel Villegas

¿Cómo es que una persona invidente puede tomar una fotografía?

Los sentidos son claves en esta peculiar técnica fotográfica, con el tacto conocen el objeto a fotografiar y miden la luz natural sintiendo el calor del sol sobre su piel. Luego, con el hilo dirigen el lente hacia el objetivo que quieren registrar. Estudian la ley de tercios en braille para distribuir en su cabeza los espacios que recorren. Estos fotógrafos tocan durante largo tiempo los espacios y objeto antes de obturar. Al final, con la cámara en automático, terminan el proceso con un clip que los llena de adrenalina.

Actualmente, los creadores del proyecto y fotógrafos están trabajando en la posibilidad de recrear las imágenes en alto relieve, para, posteriormente, imprimarlas en 3D y después poder tocarlas en una exposición fotográfica. De esta forma las fronteras que dividen las profesiones, los oficios y el arte se borran poco a poco, demostrando que la sensibilidad y la imaginación son los elementos que realmente importan.

«Ver no es suficiente, tienes que sentir lo que estás fotografiando» André Kertesz