Dibujos de: Jhon James Marín Vizcaíno.

Jhon James Marín Vizcaíno es un artista plástico manizaleño cuya curiosidad lo ha llevado  hacia la exploración de la estética del miedo. Nunca pensó tener una formación como artista, pero, como afirma: «Desde que tengo memoria siempre me ha gustado dibujar y una cosa llevo a la otra».

Actualmente, Marín se desempeña profesionalmente en la labor de artista e ilustrador, orientado a la creación de obras de arte convencionales, en especial la pintura, el dibujo, la escultura y la fotografía intervenida.

«Siempre estuvo presente un interés por las cosas que me generaban miedo o curiosidad, pero, más allá de lo que eran o representaban para mí, fue una fijación por su propia estética».

Durante años, el tema de investigación de Jhon James han sido los fantasmas, las criaturas, las anomalías y todo lo que él considera que la sociedad cataloga como extraño. Este interés lo ha llevado a realizar exposiciones de su trabajo artístico a nivel local, nacional e internacional.

El sello que siempre marca su trabajo ha sido lo que él define como «esa búsqueda obsesiva de mirar y apreciar lo que es insólito para la mayoría de las personas». Así mismo, como refleja con su autorretrato:  

«También me gusta mucho el cabello».

Así, cataloga su trabajo como el «dibujo de líneas turbias» cuya intención no es comunicar algo en específico sino, más bien, construir un mundo con códigos personales que le permiten comprender el entorno que le rodea. «Aun así, me gustaría demostrar que lo extraño y desconocido también es bello», afirma Marín.

El trabajo de Marín se nutre de diversos trabajos y elementos, entre estos: La guía de monstruos y fantasmas del pintor mitológico Sekien Toriyama; los bestiarios y las cartas náuticas que narraban avistamientos de monstruos y seres mágicos en la edad media; el material científico y mágico que dejó el enigmático medico Paracelso; la literatura y la ilustración infantil de la época victoriana como el trabajo de Martha Beatrice Potter; los horrores cósmicos y abisales producidos por la escritura de H.P. Lovecraft; las pinturas encriptadas de las extraordinarias Leonora Carrington y Remedios Varo; la fotografía que hacía frente a la marginación social de la época de Diane Arbus; los mensajes de las épicas películas de los aclamados directores del Studio Ghibli; y el horror colectivo y psicológico del mangaka Junji Ito.

Este artista no tiene frases ni corrientes que definan su trabajo, pues las considera clichés. Sin embargo, uno de sus principios podría ser:  

«La sociedad apesta, el arte es la mejor manera para demostrarlo».

Más de este ilustre en:
@jhonjamesmarin_
Jamesmarinv