Texto por: Mauricio Aristizábal.
Fotos: Cortesía de MOTH, Lania Lex, Sesiones Grita.

«Es un recordatorio del infortunio que nos habla en silencio y que parece que nos observa con ojos vigilantes, buscando la nostalgia, el deseo y la necesidad de exteriorizar sensaciones».

Las polillas son seres nocturnos que están en busca de la luz, pero la banda de metal Moth es más bien una polilla con sus alas abiertas. Una polilla que se oculta de la luz, a la espera, pero que está ahí como una señal que uno no puede dejar de sentir. Como lo dice Juan Giraldo, «es un recordatorio del infortunio que nos habla en silencio y que parece que nos observa con ojos vigilantes, buscando la nostalgia, el deseo y la necesidad de exteriorizar sensaciones. Siempre hay alimento para el alma y sentimientos oscuros, un cuestionar profundo de los ciclos vitales, de nuestra propia salud y estabilidad mental que hacen reales a las personas».

Foto por: Lania Lex.
Foto por: Lania Lex.

La agrupación manizaleña Moth está compuesta por José Díaz, en el bajo y la voz; Carlos Mario Velázquez, en la guitarra; y Juan Giraldo, en la guitarra y la voz. También los acompaña Carlos Ramírez en las baterías en vivo.

Foto por: Lania Lex.
Foto por: Lania Lex.

Las polillas en general son nocturnas y, para muchas culturas, están asociadas al mundo espiritual. Representan una conexión entre mundos o al más allá. Para la banda, las polillas también representan un cierto desasosiego emocional, un reclamo a la vida, aunque son seres tremendamente frágiles.

Decidieron explorar un nuevo concepto musical, con matices más fuertes y mayor afinidad con sus gustos musicales, y es en ese momento que Moth empieza a ver la luz.

Sus integrantes son amigos de hace muchos años que estuvieron distanciados un tiempo. En su reencuentro retomaron actividades con la banda This Belief. Reclutaron algunos músicos y realizaron algunos conciertos con el material que ya tenían, pero muy pronto entendieron que ese sonido ya no generaba la chispa necesaria ni la conexión para continuar. Entonces decidieron explorar un nuevo concepto musical, con matices más fuertes y mayor afinidad con sus gustos musicales, y es en ese momento que Moth empieza a ver la luz.

«Esto hace que la banda tenga un espectro más amplio a la hora de componer y así poder generar atmósferas densas, lentas y matices de velocidad».

Hay una particularidad en la banda y es la formación y la trayectoria en la opera de José Díaz, bajista y la voz principal del grupo, que hace una excelente combinación de lo melódico con lo gutural. «Esto hace que la banda tenga un espectro más amplio a la hora de componer y así poder generar atmósferas densas, lentas y matices de velocidad», puntualizan.

Todo proceso de grabación y producción de la banda se ha hecho en su home-studio. La mezcla y masterización la realizó Andrés Quintero (Quincoño), quien es su ingeniero de confianza y un amigo cercano de la banda.

En una sociedad conservadora como Manizales, siempre ha existido una barrera con géneros como el rock y el metal, pero esto se da por desconocimiento.

Con el sello local Hatework estuvieron en contacto antes de empezar la grabación. En Hateworks esperaban el material para tomar una decisión al respecto: si fichaban a Moth o no. «Afortunadamente para nosotros, el sonido logrado en este primer disco fue de su gusto y el sello decidió apostar por nuestro trabajo. Ha sido un apoyo muy importante para la promoción y difusión del álbum».

En una sociedad conservadora como Manizales, siempre ha existido una barrera con géneros como el rock y el metal, pero esto se da por desconocimiento. Los críticos no entienden el talento de los músicos de estos géneros ni las horas de esfuerzo y trabajo que existen detrás de las bandas.

A Moth no le preocupan las estigmatizaciones sobre el género y, simplemente, tocan y no ponen límites a la hora de componer. «Esto nos brinda espacio y libertad para poder crear música sin tener que pensar en las barreras de un género, sin importar las críticas de donde sea que provengan, por eso en el álbum se pueden encontrar ambientes cambiantes, atmósferas densas y matices de velocidad, sólidas bases de bajos y batería, con una voz que combina lo melódico con lo gutural, pero que se consideran como un todo al momento de producir y grabar».

Son muy pocos los eventos, los escenarios y el bajo respaldo de los medios de comunicación, porque no es un género comercial.

Para el metal extremo los problemas son los mismos acá y en otras ciudades del país: son muy pocos los eventos, los escenarios y el bajo respaldo de los medios de comunicación, porque no es un género comercial. Sin embargo, para los conocedores de géneros del rock es sabido que las bandas de metal tienen gran nivel y sus músicos son muy profesionales.

Foto por: Lania Lex.

Moth estuvo presente en las Sesiones Grita y la experiencia fue muy satisfactoria, «igual las bandas debemos, por ahora, seguir enfocadas en el manejo de plataformas y redes sociales para seguir difundiendo la música y atrayendo nuevo público, mientras esperamos que nos depara el futuro próximo. Creemos que es el camino por ahora».

La banda ha visto la pandemia como una oportunidad para dedicarle tiempo a la composición y producción de nuevo material, y esperan que el próximo año puedan volver a los toques en vivo, pero por ahora seguirán ocultos de la luz.