Texto: Daniel José Díaz Cardona

Fotografías: Alexa Rochi

Sentada entre las miles de historias que están por contarse, Alexa Rochi lleva consigo la labor de vigía, con un ojo entrenado para percibir la realidad desde varias de las esquinas que construyen el acontecer nacional. Una visión alejada de la oficial, esa, que es otra versión del país que también es Colombia, un discurso que trasciende lo visual, hacia uno que reconoce a la gente, al campesinado, a obreros y obreras, a los procesos comunitarios como los verdaderos acreedores de las dignidades de la soberanía, de la aguapanela caliente del páramo y el guarapo helado de los valles, un verdadero sentido patrio que supera con creces a la, en vano alabada, selección colombia de fútbol masculino.

«este es un país políticamente pobre, porque no nos gusta leer»

En un país como en el que nos tocó vivir, no es difícil suponer la razón que animó a esta tulueña a participar de las extintas FARC, basta con repasar la historia y recordar una de las tantas masacres perpetradas antaño (y ahora) por los entes que supuestamente debían velar por la seguridad de la gente, o por los actos de corrupción que matan de hambre a más de medio país o quizá simplemente fue la violencia que tocó con sus esquirlas muy cerca de su entorno, y su reacción más sensata fue defenderse. Lo que sí se puede decir con un poco más de certeza, y que la misma Rochi afirma, es que «este es un país políticamente pobre, porque no nos gusta leer» y así se nos llenan las bocas de rumores fáciles, las conciencias se nos nublan con dineros malhabidos y los de siempre toman las decisiones, aunque sepamos hace mucho que el pueblo es más que sus dirigentes.

Con sus aproximados 1,60 cm, la fotógrafa conserva un encanto que la mayoría de las luchas guerrilleras perdieron en el camino hacia la materialización de sus sueños y objetivos, y es la vívida ilusión y certeza de querer un cambio, aunque reconoce que «salir a las calles y retratar y también ser testigo de que un gobierno le da tratamiento militar a la gente que tiene hambre, a los muchachos y muchachas que salen a las calles porque quieren estudiar y no hay garantías para estudiar ni hay plata» es indignante y un acto totalmente contrario a las labores estatales y un irrespeto a los derechos fundamentales de la ciudadanía.

Fotografías: Alexa Rochi

«a Dylan Cruz lo mataron porque iba a armado con un cartelito»

Como desmovilizada ha cubierto más recientemente el paro nacional «y ver a los muchachos y muchachas de la primera línea, armados de dignidad pero, protegidos por un escudo que está hecho a lo maldita sea, unas gafas y un casco» es recordar que la vida en Colombia tiene otro valor, y que te pueden matar o desaparecer por pensar diferente, así como vimos que «a Dylan Cruz lo mataron porque iba a armado con un cartelito» o que ha plena luz del día, en pleno centro de Popayán asesinaron al líder estudiantil Esteban Mosquera, y en estos casos, ella, lo único que puede disparar es la cámara. 

Fotografías: Alexa Rochi
Fotografías: Alexa Rochi
Fotografías: Alexa Rochi

«la sociedad que nos tocó, es una en donde prima el machismo, el individualismo, en dónde si yo estoy bien, para mí el mundo está bien»

El discurso fotográfico de Rochi busca «generar empatía sobre lo que está pasando no solamente en Manizales, sino en Bogotá, en Cali, en diferentes partes del país» por medio del relato visual real, un proceso contracomunicativo que neutraliza a medios tradicionales de comunicación que, generalmente, tergiversan al amaño de los intereses políticos y económicos de sus dueños. Lastimosamente «la sociedad que nos tocó, es una en dónde prima el machismo, el individualismo, en donde si yo estoy bien, para mí el mundo está bien» un círculo vicioso que nos impide mirar al otro. Quizá alguna vez podamos percibir la otredad mediante los trazos de luz como los que hace Alexa Rochi.

Foto por @andrescvalencia
Fotografías: Alexa Rochi

Fotografías: Alexa Rochi
Fotografías: Alexa Rochi