Texto por: Jonny Carvato

Fotografías: Andres C. Valencia / Diego J. Wilde / Giovanny L. Galvez / Juan David Rivera / Mauricio Arango

Una de las fiestas teatrales más antiguas de América culmina con un excelente balance durante estos 9 días de programación ininterrumpida. Tras la realización de un festival de teatro donde la virtualidad era el escenario en 2020, los amantes de las artes escénicas saciaron la sed de presenciar espectáculos en vivo en la versión que finaliza. Por su parte, todo el equipo encargado de la producción y realización del evento, demostraron toda la tenacidad y empeño, facilitando todos los recursos a disposición de artistas y creadores que revestían de encanto, colores, dramas y sonrisas esta ciudad montañera que vibra año tras año cuando en sus calles, plazas públicas y salas de teatro se vive el arte vivo.

El teatro es una de las manifestaciones artísticas más genuinas, autóctonas e inmarcesibles; nos representa como seres humanos develando nuestras pasiones, confrontándonos y transgrediéndonos. El teatro ha perdurado en el tiempo como aquel arte parte de la humanidad, humildemente puro, presto a nuestros sentires. 

El especial FITM de la Revista Alternativa busca acercarle más a este arte representativo desde la programación, desarrollo y balance de los espectáculos presentados en esta versión que culminó el domingo 3 de octubre.


Dentro del abanico de obras y espectáculos presentados en esta nueva versión del FITM, irrumpieron causando una gran sensación aquellas propuestas que exploraron otros lenguajes escénicos desde el cuerpo, la interpretación, el texto dramático y los espacios de representación, y que permitieron, además, generar una conexión con el espectador, hacerlo partícipe del acto escénico y conducirlo a la reflexión o sensibilización de sus acciones en su diario vivir, pues el teatro a fin de cuentas es ese vehículo que nos conduce hacia la búsqueda de la verdad.

Espectáculos presenciales en espacios convencionales, espacios públicos, urbanos y no convencionales, propuestas escénicas que trascendieron las fronteras físicas y generaron conexiones con el espectador, elementos auditivos, visuales, sensoriales nos transportaban a universos mágicos permitiendo por un instante desconectarnos de nuestras rutinas. 


La mayoría de obras presentadas en esta versión, tuvieron un común denominador en cuanto a los contenidos abordados en cada una de estas, pues su composición dramatúrgica se soportaba en hechos anecdóticos o vivenciales (El clan de la cicatriz: Colectivo teatral El Giro), (La vida es un cilindro: Los Chicos del Jardín), acontecimientos sociales plasmados en expresiones escénicas (Historia de una oveja: Teatro Petra y Teatro Colón de Bogotá), (La mirada del avestruz: L’explose), y otros por su parte abordaron la creación teniendo en cuenta sucesos mundiales trasladados a la escena (Audioguía para supermercados en tiempos de pandemia: Cabosanroque). La composición dramatúrgica de la mayoría de los espectáculos, ha permitido condensar la crudeza de las experiencias reales con la poiesis del lenguaje escénico, acercándonos más a la comprensión de esa verdad a través de las experiencias catárticas vividas por el espectador.

“Estamos en un territorio de vacío donde sabemos que debemos sobrevivir. La violencia de la pandemia nos hace pensar políticamente de una manera superior, y ese pensar lo estamos llevando al teatro, lo estamos llevando a los textos, a la creación dramatúrgica”. Marco Antonio de La Parra. Escuela de Espectadores. 

El evento teatral más importante de la ciudad nos sorprende anualmente con su repertorio de espectáculos y propuestas escénicas de estéticas expandidas, empleo de elementos multimedia y gran diversidad de lenguajes y formatos dispuestos para la recepción del espectador; evidenciando así un minucioso trabajo en la expresión corporal y en la disposición del cuerpo del intérprete en la escena, pues existe una simbología implícita en sus movimientos y sus acciones que nos permite generar una lectura del acontecimiento dramático desarrollado en el escenario.

“¿Para qué sirve el teatro?: Las verdaderas respuestas no podemos alcanzarlas a través de las palabras, sino con la acción”. Eugenio Barba.

El FITM cerró con la obra La madriguera cercenada (una provocación) del grupo local Caza Retasos, deja un excelente balance tras un año de ausencia de encuentros presenciales, pues las artes escénicas ha sido uno de los sectores más golpeados por la pandemia, encontrándose actualmente en procesos de reactivación económica. La crisis no solamente ha sido económica, sino también social y cultural, por lo tanto colectivos artísticos, artistas, gestores, productores y demás actores asociados a las actividades de eventos de ciudad como el FITM, buscan apostar por espacios de difusión cultural, incentivos y estímulos que les permita continuar llevando magia, entretenimiento y conocimiento a lugares como Manizales, una ciudad sedienta de arte y desbordante en talentos.