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feria alternativa - chicos del jardin - feria de manizales - 14

La Feria con arte entra

Texto por: Daniel José Díaz Cardona

Fotos por: Juan Pineda LinceLos Chicos del Jardín

Las habilidades histriónicas son explotadas a diario en Manizales y no únicamente de desde la labor ni otorgándole la importancia suficiente, sino más bien se hace desde la masiva cotidianidad en la ciudad de los escenarios callejeros, pues por estos lares las apariencias son muy importantes y hay más de uno y una ocupando cargos privados y públicos o lugares de gran visibilidad no por sus habilidades en sus respectivas profesiones, más bien por sus capacidades actorales bien aplicadas al público cotidiano de la calle, los medios locales, la opinión pública local… son unos vendedores de humo muy habilidosos. Todos saben el roll que cumplen en el contexto y quizá se olvidan que están en una enorme obra de teatro a lo Synecdoche, New York de Charlie Kaufman esperando que su momento llegue, cambie o se repita.

Los Chichos del Jardín llevan 15 años cumpliendo el rol y ejemplo del sí es posible, como en algún momento lo fue la banda Ángeles con la Cara Sucia, la primera banda manizaleña en tocar en un Rock Al Parque. La compañía, abrió una Feria de Manizales con una obra local y lograron un lleno total en el mismo teatro en el que nació el FITM, mientras la cabalgata sucedía indiferente en la avenida Santander.

Todo esto en la ciudad donde solían llegar teatreros y teatreras que como exploradores buscaban El Dorado de las artes escénicas y se encontraban con un lugar mezquino en lo cultural, un pueblo grande limitado a las ofertas del mercado, un reducido contexto donde sólo se puede elegir entre los perros que bailan por el dinero.

La obra La Letra con Sangre Entra, según el director David Carmona Patiño, se ubica en 1975 en una escuela cualquiera de la zona rural de Caldas, una dramaturgia investigada y escrita en colectivo por todas las personas que integran la compañía, donde Carolina Marín, Viviana Hoyos, Daniel Carvajal y Andrea Castillo interpretan dobles personajes, entre estudiantes y docentes de primaria. Es un acercamiento a la institucionalidad escolar y la idiosincrasia de la época y de la ruralidad del departamento, con un evidente sesgo religioso y con prácticas que hoy serían inaceptables pero que sobreviven en ciertas tendencias como en las pedagogías bancarias, de las que habla y busca combatir Freire.

Surgen personajes como la monja docente que a pesar de cumplir la edad de jubilación se obstina y se aferra a su labor ignorando las necesidades de sus alumnos, la clásica golpeadora de manos de niños y niñas para corregir y forjar infantes “problemáticos”. Está también el docente que acosa e hipersexualiza a sus estudiantes mujeres, un violador en potencia, el pavor y el extremo desagrado de muchas niñas, en ese entonces y en nuestros días también. Aparece la profesora sindicalizada, que lucha por los derechos de los docentes y por los de los estudiantes, quizá una profe que menos de una década después estaría presente en el encuentro de FECODE de 1982 en Bucaramanga buscando afianzar el Movimiento Pedagógico Colombiano, un referente en la educación en América Latina.

Y luego viene la maestra que hace llevable y amable el paso fugaz en la escuela, que en este caso era una docente con discapacidad visual y que se encargaba de acompañar a sus estudiantes en el área de las artes, a quienes les ayudaba a abrir las alas y guiarlos hacia el futuro. 

La Letra con Sangre Entra es una crítica al sistema educativo de hace unas décadas y también al sistema educativo que rige en la actualidad, si se reconoce que, a pesar de haber planteado ciertas modificaciones a las prácticas educativas rasas, ahora la educación en Colombia está enfocada a necesidades que no responden al contexto y quedó aún más presente el estar inmerso en un sistema de producción, lo que significa que la educación no es un derecho sino un servicio o un producto limitado por las dinámicas del mercado.

La investigación colectiva para la creación de la dramaturgia partió de «diversas exposiciones, trabajo de campo, tradición oral, libros, escuela nueva, escuela rural y urbana» Según la actriz de la obra Claudia Viviana Hoyos, además, fue un proceso de catarsis recordar y honrar docentes que pasaron por la vida de integrantes de Los Chicos del Jardín y que dejaron una huella positiva e importante, y hacer un símil con docentes que muy a pesar de las inclemencias de la precariedad, el conflicto armado y la pobreza de las escuelas rurales del Departamento y del País hacen su mayor esfuerzo, incluso más de lo debido, para aportar en la vida y la educación de la infancia. 

Llenar el Fundadores en la Feria de Manizales es, de acuerdo con Claudia Viviana Hoyos actriz de la obra, «un logro para todo el gremio teatral… y que podemos decir que esta forma de movernos demuestra la calidad del espectáculo digno de presentarse en fundadores, creo yo que así se va abriendo camino importante para las compañías locales que estamos lejos de la comercialización, y ganar el espacio en la feria en medio de una cabalgata, un espacio para comunicar una visión de la educación, con teatro lleno, es increíble» Mientras en el gobierno y en el congreso se plantea la nueva reforma educativa que busca recoger propuestas y prácticas escolares que tengan más en cuenta los contextos regionales dentro de Colombia.   

La educación como personaje en nuestro país es una acompañante y asesora de una Colombia revolcada con muchos cambios sucediendo al mismo tiempo, como una adolescente que está pasando por un proceso difícil en su crecimiento, y la dramaturgia se está escribiendo todos los días con propuestas, historias, procesos y artes dialogando entre sí, quizá en unas cuantas décadas se podrá apreciar la representación de la escuela a la que asistimos y los istmos que transformaron el sistema de educación.   

La Letra con Sangre Entra es un agradecimiento para todos y todas esas maestras que no se rindieron y no se rinden, quienes con una gentil escucha, una palabra amable, con un ejemplo y con apoyo hasta donde les permitían sus capacidades fueron la diferencia para muchas chicas y chicos en su proceso de crecimiento. 

A ellos y a ellas gracias. 

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