Paisajes sonoros: una prueba de percepciones

13 Mayo, 2016 by Paula Vasquez

¿Pueden abordarse las problemáticas ambientales que hemos venido sufriendo a lo largo del siglo, desde la ciencia y el arte? Constantemente vemos que esta situación es expuesta a partir de discursos desde el campo de las humanidades y la ciencias sociales, pero este año el Festival Internacional de la Imagen le apuesta a reflexionar sobre la crisis ambiental, fusionando la ciencia y la tecnología con el arte. Uno de los eventos dentro del festival que más representa esto son los Paisajes Sonoros, los cuales se llevaron a cabo durante toda esta semana en el Teatro Fundadores.


Texto por: Paula Vasquez
Fotografías por: Lex Artis

Paisajes Sonoros

Los paisajes sonoros consisten básicamente (siendo fiel a la definición de Murray Schafer, uno de los precursores de este concepto), en recrear un ambiente sonoro de entornos naturales, urbanos o construcciones abstractas como composiciones musicales o digitales que tratan de presentar ambientes: “Un paisaje sonoro consiste en eventos escuchados y no en objetos vistos”, diría Schafer.

En este festival hemos podido constatar la definición anterior a cerca de que el paisaje sonoro es un evento escuchado. Este fue el caso de los exponentes Leonardo Feichas, Robert Mackay y James Harley que expusieron el martes en la Universidad de Caldas todo su talento y conocimiento técnico para evocarnos los sonidos de la naturaleza y hacernos transportar, con solo cerrar los ojos, de unas gradas de cemento y el ruido de la gente a una soledad en un campo abierto donde la única compañía es el sonido del viento y el cantar de las ranas. Estos sonidos fueron recreados a través de clarinetes, violines y computadores que alteraban lo cotidiano para agregarles un poco de música electrónica y voces procesadas que se confundían y prolongaban junto con el ‘croac´ de las ranas.

Paisajes Sonoros

Pero no siempre los paisajes sonoros son para sentarse, relajarse y cerrar los ojos. Hay algunos que tienen un alto grado de material visual y es preciso ver con atención (contrariando un poco a Murray Schafer), para lograr entrar en contexto de lo que se está escuchando. Muestra de esto fueron los paisajes sonoros del miércoles en el Teatro Fundadores. La noche inició con “Metatopia”, un performance a cargo de Jaime del Val, el cual consistía en traducir los movimientos del cuerpo humano en un conjunto de elementos audiovisuales tales como luz y sonido que se proyectaban a través del escenario y la superficie articulada que cubría su cuerpo desnudo.

Paisajes Sonoros

Continuaron Jorge Bejarano Barco, Pedro Soler y Andamio (robot acompañante) con “Materia”. En este performance lo central era el uso de un sintetizador denominado Skriabin (hecho a mano), éste era el eje auditivo del paisaje. “Odio de mundo”, “hombre blanco tu tiempo se ha acabado”, “nos interesa amar, no vuestro oro”, eran algunas de las palabras escuchadas en este paisaje sonoro que nos invitaba a pensar la relación de los hombres con las máquinas, los universos físicos y espirituales.

Paisajes Sonoros

H2O “Sonidos del Agua”, un proyecto de transformación social a través de la música, se hizo visible como cierre del Balance Unbalance, conferencia internacional diseñada para usar el arte como un catalizador y explorar las intersecciones entre naturaleza, ciencia, tecnología y sociedad.Este proyecto consiste principalmente en generar un cambio en aquellos espacios marginales por medio de la música, también busca generar una contribución al medio ambiente a través de sus instrumentos reciclados y distintas actividades tales como “El disco que se acaba”, el cual consistía básicamente en generar conciencia del uso del agua a partir de canciones que entre más se reproducían iban desapareciendo.

David Rothenberg dio fin a la noche con su paisaje sonoro “Bird whale bug: Why make music with nature” en el cual nos mostró una amplia compilación de sonidos de la naturaleza, entre ellos pájaros, insectos y ballenas, con los cuales ejecutó su performance. Inicialmente se propuso acompañar ciertas composiciones naturales con su clarinete en vivo, y mientras nos conducía por un corredor lleno de sonidos, nos explicó a través del diseño visual y la representación de datos, cómo pudo representar estos sonidos en diagramas musicales complejos haciendo una analogía con la representación de la música humana. Este performance resumió la esencia del Festival de la Imagen.

Paisajes Sonoros

La sala llena de aplausos cerró el evento en el Teatro Fundadores y antes de irnos, personajes dentro del público como Marcelo Velasco de Chile, nos regalaron su opinión acerca de estos eventos:

“Los paisajes sonoros son una tendencia fuerte dentro de la gente que hace música y composición. Hay intención también de rescatar vivencias subjetivas que tiene que ver con entornos y recuperar o conservar patrimonios. Pienso que éstos no son fáciles de entender muchas veces, y más si se sacan del contexto mismo”.

No es fácil entender, como dice Marcelo, estos paisajes sonoros, pero hay cosas que simplemente no están hechas para ser explicadas, sino para ser disfrutadas desde los sentidos. Si se atreven, sean ustedes bienvenidos a los paisajes sonoros.

_LEX2821


Balance Unbalance 2016

ESCRITO POR Paula Vasquez
Pienso que a través de las letras y de muchas otras expresiones artísticas, se puede alcanzar una comprensión diferente de todo lo que nos rodea.
DEJA UN COMENTARIO

*

No hay comentarios que mostrar
Se el primero en comentar