Gustavo Vargas es uno de los integrantes más destacados de “Ciego”, proyecto manizaleño que enseña fotografía a quienes no pueden ver. Entrevista.

Fotografías por Lex Artis

“Mi primera experiencia con la fotografía fue en la universidad con cámaras análogas. En el cuarto oscuro yo era el genio”, cuenta Gustavo mientras se pone de chistoso.

Minutos antes las bromas persistían a la vez que templaba un hilo de nylon desde su mano que, sujetado al dedo índice derecho ubicado sobre el disparador de una cámara profesional, encontraba su destino en unos pezones duros a causa del frío mañanero.

En una esquina dentro del Café La Vieja Escuela, Gustavo Adolfo Vargas Arboleda, un fotógrafo invidente de 34 años, le realiza una sesión de fotos a una modelo desnuda. La inédita escena hace parte de un ejercicio realizado por “Ciego”, proyecto desarrollado por el grupo Uelkom, cuyo rostro es Eduardo Mejía y demás profesores como César Ríos, Cristián Aristizábal y Laura Álvarez, quienes dedican sus días y noches a enseñar el arte de la fotografía a personas con discapacidades visuales. A su vez, su labor está inspirada en el Hilo Negro, proyecto creado por Miguel Ángel Herrera y Guadalupe Campos en Querétaro, Zacatecas y Jalisco (México).

A través del nylon Gustavo mide la distancia que existe entre la modelo y su lente. Acto seguido, le indica a la chica la manera cómo quiere que pose. “Imagina que estás triste y nostálgica tocando una canción melancólica en la guitarra”, dirige el fotógrafo.

Ella hace caso y agarra el mástil del instrumento que descansa sobre sus muslos. César Ríos, uno de los profes presentes, le ayuda a enderezar levemente la cámara antes de que este, no sin antes contar un chiste, dispare sendas veces el obturador.

Además de fotógrafo y comediante, Gustavo cursa los últimos semestres de Artes Plásticas en la Universidad de Caldas y da clases de sistemas a otros invidentes como él. Hace unos meses fue becado para hacer parte del Workshop Arauca Documenta, organizado por el premiado fotógrafo manizaleño Federico Ríos, quien a su vez fue retado por Gustavo a hacer su trabajo con los ojos vendados, percibiendo el mundo justo como lo empezó a ver él después de perder la visión a los 17 años debido a un desprendimiento de retina.

¿Recuerdas ese momento exacto cuando no volviste a ver?

Amanecí un día y cuando abrí los ojos, no veía negro, sino que blanco. Pero era un blanco demasiado brillante, producía dolor tener los ojos abiertos. Esa luz después se fue convirtiendo en tono más gris, hasta que quedó en oscuridad. Ese proceso duró todo un mes.

¿Antes de eso sabías que eventualmente perderías la visión?

Sí, era consciente, pero igual fue muy traumático. Todo un año estuve encerrado por esa experiencia. Ya después de un año larguito decidí salir a rehabilitarme, a validar el colegio.

¿Por qué estudiaste Artes Plásticas?

Cuando yo veía, me gustaba mucho dibujar y pintar. Cuando quedé ciego pensé que no iba a poder hacerlo nunca más. Entonces empecé con otras materias como plastilina, a hacer figuras tridimensionales, entonces ahí vi que podía enfocar el arte a la escultura.  Por eso me guié por ese lado, siempre me gustó el arte, la música, el teatro.

¿Qué tipo de esculturas realizas?

Tengo esculturas figurativas y abstractas, que es más expresionista, y trabajo con diversos materiales: yeso, fibra de vidrio, recinas, talla en madera, alambre.

¿Cómo visualizas una figura abstracta?

Cómo lo visualizo… Yo simplemente cojo todos los materiales, no pienso nada, me siento donde voy a hacer la pieza y empiezo a dejar que fluya lo que vaya saliendo. Yo nunca visualizo si quiero hacer esto aquí y esto allá, voy construyendo lo que vaya saliendo del ambiente.

¿Cuál es el material que más te gusta trabajar?

El que pueda moldear, y el alambre, porque le da mucha rigidez a las piezas por dentro. Igual yo lo hago por partes, primero hago un esqueleto, de ahí voy llenando volumen, y después voy haciendo el acabado con distintos materiales, esas son técnicas mixtas.

Cuando no estás esculpiendo, o tomando fotos o escuchando música, ¿qué haces?

Los sistemas. Me encantan los computadores, los celulares, ese es mi hobbie, la tecnología. Por ahí estoy buscando un programa que vi en internet para editar y recortar videos y fotos que es accesible para personas ciegas, ahí estoy en eso.

¿Cómo llegaste a la fotografía?

El primer contacto creo que fue en la universidad. Allá era obligatorio. Ya cuando Eduardo Mejía nos dijo del proyecto (“Ciego”) pues ya tenía algo de teoría y me gustó mucho la idea, porque es algo que cualquier persona diría que para un ciego es imposible, que cómo va a plasmar algo que prácticamente es intangible para uno.

¿Cómo un ciego puede tomar una fotografía?

Con mucha imaginación. Y con ayudas con la mano, para eso está el nylon. Yo creo que todo está en la imaginación. Mucha gente me dice que cómo hago yo una escultura, si nunca la he visto, pero yo puedo tocar y en mi mente hago esa imagen y la puedo reproducir. Yo creo que todo parte no de los ojos, sino de la mente y de las ganas que tengo de hacer las cosas.

Pero una escultura es algo que puedes palpar, la fotografía es algo más intangible… ¿Tienes un encuadre en la mente?

Acá por ejemplo ellos me dijeron: hay una lamparita encima de la modelo, para la iluminación, entonces uno va visualizando e imaginando. En otras partes, por decir un paisaje, yo puedo acercarme y tocar que el agua, el árbol. También hay una aplicación que antes de tomar la foto describe lo que ve, formas, colores, uno ya solo se imagina lo que hay en ese entorno para poder captar la imagen. Se llama Tap tap see.

¿Recuerdas esa primera foto que tomaste?

Fue la de unos CDs en un pastal. Estaba haciendo una composición con un CD grande y pequeñitos. Esa fue la primera foto que tomé. Era análoga.

¿Cuál ha sido la mejor fotografía que has tomado?

Fue una reinterpretación de una obra que se llama La dama del Armiño, que es de Da Vinci, me parece. Entonces la reinterpreté, pero no como la dama con el armiño en la mano, sino que era como una limosnera, ‘carisucia’, y en la mano tenía unas monedas que estaba pidiendo.

¿Qué te atrae de la fotografía erótica? ¿Por qué hiciste este ejercicio?

Muchas personas, y más en mi gremio de limitados visuales, confunden muy fácil el erotismo con pornografía. Hay una línea muy delgada entre las dos cosas, pero son totalmente distintas, depende de cómo uno lo maneje. Muchos compañeros míos creían que yo iba a venir a coger la modelo, a tocarla, a manosearla, y yo no, jamás, eso no va a pasar, eso no se hace. Quiero romper ese paradigma. Por eso me gusta.

¿Qué es el erotismo para ti?

Erotismo puede ser muchas cosas, puede ser una sombra, puede ser un toque, una silueta. El erotismo está plasmado en muchas cosas, en la música, en el cine. Depende uno cómo lo plasme.

¿Antes de quedar ciego alcanzaste a ver una mujer desnuda?

Sí, obvio. Yo tengo las imágenes. He hecho esculturas de desnudos.

Esta es una las fotografías tomadas por Gustavo.

El resultado de esta excitante (en todos los sentidos) sesión de fotos será revelada en una próxima exposición preparada por «Ciego», la cual contará también con las fotografías de los demás participantes del proyecto, cuyas temáticas a exponer van desde naturaleza, aves y paisajes hasta arquitectura y sombras.

Para conocer más sobre el proyecto «Ciego» puede visitar: https://goo.gl/xYyV9f

O en sus redes sociales: https://goo.gl/X3wvdc