Fotografías de: Alejandro Jimenez Salgado
Texto por: Samantha Quintero

Alejandro Jiménez Salgado es un manizaleño apasionado por la fotografía, la música y el cine. Desde joven ha demostrado tener sensibilidad visual y humana, virtud que lo ha llevado a encaminar su proyecto de vida ligado al aprendizaje colectivo, el arte y, específicamente, la imagen fotográfica.

Desde que Jiménez recibió su título universitario como artista plástico en el año 2011, ha hecho diferentes exploraciones en temas de imagen a partir de diferentes medios como la animación, el cine, la fotografía y los videojuegos. Esto le permitió fortalecer su ojo crítico y reflexivo a través de la creación de productos visuales.

Actualmente, Alejandro es docente de fotografía en la Universidad Autónoma de Manizales, la Universidad de Caldas y la Universidad de Manizales y, adicionalmente, está liderando proyectos de investigación en torno a temáticas sociales y culturales que vivimos en nuestro entorno.

Este gusto por la academia y la investigación surgió a raíz de su posgrado, pues ya está titulado como Magister en Artes de la Universidad de Caldas; a partir de allí, nace un profundo interés por temas como la comunicación a través de la imagen, lo simbólico y semiótico. Toda esta trayectoria lo ha llevado a hacer parte de exposiciones, eventos y proyectos académicos encaminados a la imagen y la fotografía.

Alejandro es curioso, inquieto, le gusta aprender y generar conocimiento con sus estudiantes; considera que fomentar la discusión y el análisis en el entorno académico es una metodología importante para el aprendizaje, y así poder crear y hacer uso de productos audiovisuales y fotográficos en nuestro medio, donde los alumnos puedan explorar entornos y construir miradas críticas a través del lente.

Su trabajo personal está enfocado en el ejercicio de habitar los lugares en situación de abandono, y así comprender la ruina como una posibilidad de esperanza en la que se pueda reflexionar sobre el papel de la humanidad en la tierra.

Para Alejandro es importante reconocer los lenguajes plasmados en la ruina como la huella, la textura, las marcas, el desgaste y la cicatriz; a partir del encuentro con estos elementos, su trabajo se ha soportado en la inmersión y exploración de lugares en condición de ruina, que se convierten en una narrativa metafórica del tránsito cotidiano del hombre en estos espacios. 

Partiendo de esta exploración y de una investigación exhaustiva de cuatro años, nació su libro de artista: Geo Poética de la Imagen. La ruina como un devenir estético. Este proyecto fue direccionado por la Doctora Patricia Noguera y el docente Jaime Pineda del Grupo de Investigación de Pensamiento Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales; además, este recorrido lo acercó a comprender la importancia del pensamiento ambiental para su trabajo y su contexto.

Una de las principales directrices de su trabajo fotográfico han sido los recorridos y los encuentros experienciales que le han permitido llegar a una imagen más privada e íntima de todos los espacios en ruinas que ha fotografiado.

Es importante resaltar que su trabajo desmitifica la ruina como concepto negativo y busca darle una narrativa expandida.

El concepto de ruina que Alejandro ha desarrollado a través de su investigación se torna como una propuesta de vida, de rehacerse y de repensarse. Su enfoque ha sido la relación cuerpo-tierra (Noguera, 2012), dando prioridad a la interacción humana con lo natural.

Con su trabajo fotográfico se plantea una conexión entre las superficies de contacto (Mesa, 2010), donde el lenguaje poético toma relevancia para esta investigación, y además, se pueden abordar las problemáticas sociales, culturales y políticas de la humanidad reflejadas a través de la fotografía en el campo del arte.  

«Ruinas son aquellos acontecimientos que marcan; son huellas, rememoraciones; son evocaciones, presencia o ausencia de maneras de habitar».

Para Alejando, su investigación-creación ha sido un proceso revelador que le ha permitido explorar el concepto de esperanza como base para reconocer las ruinas como experiencia estética de resistencia, además, estos espacios lo invitan a re-construirse y re-pensarse.