Texto por: Jonny Carvato
Fotos: Cortesía de El Pitu Mijo

El Pitu Mijo es un juglar soñador que inicia su carrera musical en el 96 y conoció el rap gracias a su pasión juvenil por la danza urbana. En la calle, junto a varios parceros que llevaban trayectoria en la música, se sumergió vorazmente en el arte bohemio e idealista de la revolución artística popular, la  trifulca cultural gestada en el barrio, la cual se fortaleció gracias a los esfuerzos de pioneros del hip hop en Manizales y a bailarines de break dance.

En el 98, el Pitu hizo parte del grupo Ases familia, conformado por dos grandes precursores del hip hop en Manizales: El Padrino y Alan Puto Ghetto, juntos tuvieron la oportunidad de grabar varios temas.

«Esto me hizo enamorar mucho más del rap»

Más adelante, en el 2005, entró a formar parte de la reconocida agrupación  Ruta 30, con la cual participó en diferentes procesos creativos musicales vigentes, produciendo su primer álbum como solista, y robusteciendo también su estudio discográfico. «Con Ruta 30 adquirí mucha experiencia, formación artística y humana. Logré una etapa muy elevada de mi proceso musical», afirma.

En 2013, El Pitu produjo un segundo álbum llamado Klexos y conformó la agrupación Bajo Camino, junto a su hijo Miguel Ángel y el cantautor Naos.

«A partir del 2018, cuando se acaba Bajo Camino, me dedico a fortalecer la marca del Pitu como solista, desarrollo un mixtape Klexos y saco mi EP titulado “Elixir”», puntualiza el rapero manizaleño, quien además señala que durante el 2020 se dedica a diferentes procesos creativos musicales, principalmente a la escritura y a la composición de un nuevo producto musical.

La formación de El Pitu en las artes escénicas lo ha llevado a desempeñar diversos cargos como formador de artistas en teatro y en música, reconociendo de esta manera las herramientas que le ha brindado el teatro para su crecimiento artístico y personal.

El concepto musical que aborda en su creación recibe un tratamiento desde el trabajo experiencial, pues gran parte de su propuesta es influenciada por las vivencias de calle, situaciones como la evolución o el progreso de una persona, que hacen parte de un panorama más amplio del sentir humano.

«Tengo una particularidad que me destaca de muchos raperos: no soy muy explícito y no utilizo un lenguaje directo; por el contrario, acudo frecuentemente a metáforas o hipótesis para crear diferentes momentos. No es el rap que habla del asesino, es el rap que habla de aspectos mucho más trascendentales que hacen parte de la condición humana».

El Pitu enmarca estos aspectos en un estilo musical muy propio. Su creación se ve permeada constantemente por atmósferas, introduciendo escenas dentro de sus canciones y acudiendo a recursos poéticos para la composición de la lírica. «Soy más romántico, utilizo palabras bonitas y frases estructuradas. Plasmo ese embellecimiento poético a la letra y a la música».

Existe una faceta humana y empática que es inherente a la personalidad de El Pitu, el rapero reconoce que su proyecto de vida se centra en la creación musical, pero también en ayudar al otro. La música es el vehículo que le ha permitido reflejar realidades que conduzcan al oyente a una posterior reflexión.

«Muchos hemos salido de barrios bajos y algunos se quedan por el vicio. Acudo a estas experiencias para quienes se identifiquen, sientan la importancia de creer en ellos, y que se den cuenta de que existen muchas maneras de progresar».

Historias de esquina

Durante el confinamiento, El Pitu emprendió un proyecto con el ánimo de resaltar la historia del hip hop en Manizales, este proyecto recibió por nombre Historias de esquina, con él se pretende dilucidar el desarrollo histórico de este género musical urbano en las voces de grandes artistas y exponentes en la ciudad de Manizales.

A través del uso de las diferentes plataformas digitales, El Pitu ha reconocido la función que brinda estos elementos para el trabajo de los artistas, empleándolas para un bien común dentro de lo posible. De igual forma, el rapero manizaleño aprovecha la cuarentena para crear, desempolvar recuerdos y reinventar su quehacer artístico de la mano de las nuevas dinámicas que permean a los artistas actuales, como la inmersión de la industria musical en la escena virtual y los medios tecnológicos.

«En los lugares que habito dejo mi huella y mi luz».