Texto por: Jonny Carvato. 

Ilustraciones por: Santiago Orozco Rivera.

«Desde que tengo memoria y sin saber por qué, siempre he estado inmerso en momentos de contemplación muy profundos, pasan los minutos y yo estoy ahí mirando algo por mucho tiempo, a veces tratando de entenderlo y otras veces solo mirándolo. Y luego de mirar y mirar quiero recrearlo para mí, desde mis trazos, mis composiciones, mis imaginarios, mis elementos, mis colores o mis grises».

Santiago Orozco es un artista que desde pequeño se perfiló con labores afines a las artes, particularmente con el dibujo. Luego de tener un primer acercamiento con el diseño visual y la arquitectura, decidió ingresar a Bellas artes con el ánimo de estudiar Artes plásticas.

Estando en Bellas Artes continúa expandiendo su inquietud por el dibujo y también por las nuevas maneras de construir imagen a partir de herramientas tecnológicas, se acerca a la ilustración digital realizando estudios de animación 3D al tiempo que culmina su carrera en Artes plásticas.

«La animación 3D me empieza a generar muchos cuestionamientos sobre el arte, la ilustración, lo académico, lo comercial»

Ha participado en diversas convocatorias y eventos como El premio internacional de ilustración científica organizado por el Gobierno de España, el salón de ilustración Imagen palabra, la exposición NIDOS y el Festival del día mundial del teatro en Xalapa Veracruz, México. 

Lo que encaminó a Santiago a la ilustración es una necesidad personal de poder simplificar lo complejo y de complejizar lo simple desde el arte, el salir de las percepciones comunes y colectivas, desacelerando y construyendo nuevas imágenes.

«Todas mis imágenes son un acto de fe en términos de creer en algo que me involucra como protagonista, como participante o como espectador y que a veces es dicho de manera política, otras metafórica, otras poética y otras fantasiosa». 

Existen tres momentos importantes en la vida del artista que se han convertido en experiencias significativas en su carrera hasta entonces, y que Santiago reconoce como puntos de quiebre que lo llevan a reflexionar acerca de lo que hace. El primero es un día en su infancia en el que su padre le regala un set con elementos de dibujo bastante inservibles pero promotores de mucha felicidad y creatividad; el segundo es la época en la que trabajó como mesero en bares y restaurantes; y el tercero es un obsequio con una noticia que dice: “Que plasmes cada fragmento de tu realidad y lo vuelvas tu mundo». 

El estilo artístico que caracteriza el trabajo del ilustre Santiago son representaciones realistas que involucran diferentes sujetos, con ideas y significaciones muy variadas, donde el dibujo permite la captura de ese instante que transcurre en la acción de estos personajes  que son abstraídos de lo cotidiano, y que sufren una alteración al manipular su estado de “realidad”.

«Quisiera decir que estoy aprendiendo como traducir mis imaginarios y los imaginarios colectivos, quisiera decir que siento al igual que todos, pero encontré esta manera de hacerlo imagen y de hacer catarsis mientras la construyo».


Entre los artistas que despiertan su admiración se encuentra el trabajo de Eadweard MyBridge y Harold Edgerton desde la fotografía, desde la expresión y el gesto corporal a Marcel Marceau, a Winsor McCay desde la animación, Mario Benedetti desde la poesía, a Alfredo Molano desde la crónica, desde las narrativas locales a Rubén Mendoza y los chicos de Caliwood y desde la música las letras de Spinetta y los bambucos y pasillos que heredó de sus abuelas.

«El dibujo ofrece la posibilidad de documentar el mundo visible y el mundo pensado, o de inventar un mundo».