Texto por: Stefanny Gutiérrez Duque.
Fotografías: Cortesía de Fúnebre y Sesiones Grita, Lania Lex.

Eran inicios de los 90 cuando un grupo de jóvenes conformó Fúnebre. Ya son alrededor de 30 años de vigencia, con algunas interrupciones, los que lleva esta banda resonando en la escena del metal colombiano.

La juventud y la inventiva en medio de la precariedad se sumaron a las influencias del metal de aquel momento. Más allá de querer figurar en la escena, este grupo se sumergió en el sueño de conformar una banda, afinar una guitarra, montar una canción, asistir a los ensayos y hacer presentaciones. Rubén Sierra, actual baterista de la banda, afirma que fue precisamente esa imaginación y creatividad la que permitió la gestación de esta propuesta.

«Yo creo que eso le permitió a la banda evolucionar rápidamente, es decir, lograr un nivel para pensar en presentaciones y grabar».

Pese a que en aquel entonces no se había terminado de gestar el black metal, el sonido oscuro de bandas como Bathory, Death y Sepultura condujo, inicialmente, por la senda del death metal a Fúnebre.  

Deudas de fama

Así el sonido de esta banda comenzó a navegar por Manizales y el Eje Cafetero, hasta llegar a Cali en dos ocasiones. Esta última se convirtió en el lugar donde se comenzó a escribir la historia de esta propuesta musical.

Rubén recuerda que finalizando su adolescencia, en una época en la que el internet no existía, fueron contactados por los organizadores de un gran evento de metal en la ciudad de Cali. Después de algunas cartas y llamadas telefónicas, viajaron a la ciudad para ser la banda principal del evento.

«Cali es una ciudad a la que le debemos mucho».

«Yo creo que gran parte de la imagen que asocia el nombre del grupo con la época y con la trayectoria tiene que ver mucho con esos momentos», recuerda Rubén con nostalgia, la nostalgia que revela las huellas de momentos como estos en su vida y en la historia de la banda.

Y es que era una época diferente. «¡Era algo tan improvisado y espontáneo! Te hablo de eventos a los que iban 400 o 500 personas y solamente había un flyer pegado en un poste y el voz a voz», afirma el baterista, contrastando esto con la actualidad, en donde las presentaciones en sitios cerrados, están sujetas al nivel de popularidad de las bandas, independientemente de la calidad del sonido o trayectoria.

«Es una fortuna haber vivido todas esas etapas de las bandas y de los eventos como se habían venido presentando».

La oscuridad

La muerte también ha escrito parte de la historia de esta banda. Para la segunda mitad de los 90, el bajista de Fúnebre falleció, esto afectó de tal manera al grupo que decidieron tomarse una pausa. Durante este tiempo, se involucraron en otros proyectos musicales, los cuales permitieron adquirir nuevos conocimientos y nutrir más adelante la propuesta con nuevos sonidos.

«Mi mamá fue muy metalera, así que yo crecí escuchando metal desde pequeño».

Esto afirma Carlos Alvarán, actual bajista. Su madre lo condujo al metal, pero también a una de sus mejores amistades, Rubén. En 2013, cuando Carlos finalizaba el colegio, conoce a Rubén y se une al proyecto Fúnebre para retomar su trayectoria.

Entre el pos black y el rock

Foto por: Lania Lex.

Luego de comenzar a sonar nuevamente, Fúnebre tenía la idea de retomar lo que se había hecho durante los 90 «pero a mí no me calaba realmente mucho con la información que ya tenía en ese momento», cuenta Rubén. Es entonces cuando  comenzaron a componer nuevo material con un porcentaje de black y abriéndose a nuevos géneros y sonidos como el rock.

Esto se tradujo en la música que hacen actualmente, caracterizada por ser condensada y madura, y por sonidos y letras más definidos, los cuales le dan mayor calidez y resonancia a la hora de ser escuchado.

«Creo que eso es muy importante, saber tomar lo que se necesita respetando las raíces del género».

Afirman que era posible bajarle a las revoluciones del metal, hacerlo un poco más lento y definido, lo cual permitiera expresar no solo desde la voz sino también desde cada instrumento, incluso desde la interpretación.

Más que un pos black o un black metal, Fúnebre se definen como un rock oscuro. De esta forma han sabido aprovechar la versatilidad del metal y la adaptabilidad del rock para su propuesta.

THE VOID

The void (2020) es su más reciente EP, llegó en un momento muy oportuno para la banda, pues fue la forma de condensar los cambios que han tenido en su largo recorrido.

«Teníamos la necesidad de consolidar un producto que se pudiera cohesionar entre sí, que fuera estructurado y maduro».

Este EP es el “El vacío”, el primer acto de una gran historia que seguirán contando en sus siguientes producciones. Afirman que «además de tener un sonido lúgubre y oscuro, también posee una sensación de sobriedad y de calma», caracterizando este EP por enfatizar en lo visual al tiempo que viaja entre los diferentes matices del black.

Después de haber cantado y compuesto en su lengua madre, Fúnebre decidió aventurarse de la mano de Hateworks y dar lo poético del español al inglés. «Esto planteó un desafío porque las letras son muy melódicas y muy rítmicas, entonces la voz debe reforzar mucho la parte rítmica», afirma Rubén, quien se dio a la tarea de componer las letras y grabar algunas voces.  

Alex Fonseca como voz principal, Rubén Sierra como baterista, Daniel Castillo en la guitarra y Carlos Alvarán en el bajo conforman Fúnebre, propuesta que se encuentra actualmente en la preproducción de su próximo álbum, con el cual esperan seguir narrando la historia que recomenzó con The Void.