Texto por: Stefanny Gutiérrez Duque (Manizales).
Ilustraciones por: Punky Sun (Ciudad de México).

El precursor de la mercadotecnia cultural en México, Sergio Gómez-Tagle, nos da su apreciación sobre las fortalezas y necesidades de los agentes culturales de Manizales y el país; así mismo, Lina Arbeláez, coordinadora de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad de Manizales, y Tatiana López, gestora del Programa Tejidos, resaltan las iniciativas y propuestas que se adelantan para fortalecer el sector cultural en la capital caldense.

Manizales es una ciudad cultural. No solo porque cada año decenas de festivales, ferias y exposiciones tienen lugar en los teatros, galerías y calles de la ciudad, sino también porque este ambiente es un terreno fértil para la gestación de propuestas y emprendimientos culturales. Sin embargo, son diversas las inconformidades y desventajas que manifiestan tener algunos de los trabajadores culturales de la ciudad.

Una de las mayores fortalezas del sector artístico y cultural de Manizales es su «fuerte arraigo en la identidad cultural colombiana», según la percepción de Sergio Gómez-Tagle, precursor de la mercadotecnia cultural en México, país en donde la industria creativa representa la exportación de bienes creativos que le otorgan el lugar número catorce en este ámbito a nivel mundial. Sin embargo, comenta Gómez-Tagle:

«Falta toda la infraestructura necesaria para poder subir a la superestructura de las artes, la cultura, el mundo del entretenimiento y los espectáculos de alto valor».

Para fortalecer las competencias que le permitirían a los emprendedores culturales manizaleños perfeccionar sus habilidades, diversas instituciones se enfocaron en la promoción y formación de este grupo de creativos de la ciudad.

Es el caso de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad de Manizales, la cual, durante 10 años desde su creación ha adelantado diversos programas para fortalecer las competencias de los emprendedores de esta zona del país. «Hemos identificado que ellos necesitan muchísimo apoyo en diferentes aspectos como el legal, verse como una empresa, el manejo de las áreas estratégicas de la organización, el tema de las redes de contacto», comenta  Lina Arbeláez, encargada de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad de Manizales.

«La importancia de generar alianzas que fortalezcan los emprendimientos de la ciudad es tal vez la piedra angular del proceso, que permite no solamente crear contactos sino aprender de los demás procesos».

 Se encontró entonces que una de las principales falencias del sector creativo se encuentra en la construcción de un tejido que fortalezca el campo a través del intercambio de experiencias.

Respondiendo a esta necesidad de formación de alianzas y, así mismo, a la capacitación de agentes del sector cultural, se propuso Tejidos, el primer programa de formación que realiza el área de gestión y comunicación cultural de la Universidad Nacional Sede Manizales con el apoyo de la Cámara de Comercio de Manizales por Caldas.  

A través de formatos como el peach, el showcase, la vitrina cultural y la reunión con empresarios, este evento está planteado como una plataforma en la que los emprendedores del sector cultural pueden adquirir visibilidad y construir su propia red de contactos, comenta Tatiana Lopez, coordinadora del Área de Gestión y Comunicación Cultural de la Universidad Nacional Sede Manizales. Así mismo, en su IV Versión, la Rueda de Negocios Tejidos contó con la participación de 30 emprendedores, 36 empresarios de Colombia y 6 de México.

Sin embargo, pese a todas las campañas de formación y eventos dirigidos a los emprendedores culturales manizaleños, son muchos los creativos que reclaman mayor apoyo por parte de instituciones gubernamentales. La pregunta aquí es: ¿Qué tipo de apoyo?

El mito del apoyo institucional

El gobierno ha generado un discurso y ha caído en la retórica alrededor de la Economía Naranja, pero cuando uno habla con los artistas individuales, de las regiones de diferentes lugares de Colombia nos damos cuenta que no se ve el impacto real en su entorno, en su modo de vida». Esto afirma Sergio Gómez quien, además, manifiesta que la responsabilidad de los entes gubernamentales e institucionales a la hora de apoyar la cultura debe ser estructural, no asistencial:

«Lo que debe hacer el gobierno es crear ciertas estructuras, no para apoyar, el apoyo lo que crea es un sistema de dependencia».

Desde esta perspectiva, Gómez considera que el gobierno debería proponer sistemas que faciliten el acceso de los emprendedores a la economía del país y la gestión de dichos recursos, es decir:

«Crear un sistema de inversión pública, más allá de la visión paternalista y asistencialista, y así formar no solamente emprendimientos sino empresarios culturales».

Ante este panorama y ante el cambio de paradigma con la llegada de la pandemia, es un hecho que ha llegado el momento para que los emprendedores culturales se reinventen, busquen nuevas formas de llegar a los públicos, nuevas estrategias, nuevos planes de acción y nuevos modelos de negocio adaptado para nuevas realidades. Así mismo, es momento para que el gobierno se comprometa, formalice y fortalezca el sector cultural y artístico, pues uno de sus estandartes de campaña ha sido precisamente la Economía Naranja.